Gadamer plantea su método hermenéutico o de interpretación a partir de la idea de su maestro, Heidegger. A la vez señala que, el método debe ser dinámico en su contenido, capaz de enriquecer sus interpretaciones a nivel ontológico. Siguiendo de esta manera ciertas reglas del método, tales como: la pre-comprensión, reconocer los prejuicios, fusión de horizontes y contextos, oír el texto, aplicar el sentido e interrogarse.

Partamos desde la pre-comprensión. Gadamer entiende que la interacción inicial con el texto es fundamental para que podamos hacernos una idea del texto luego de un primer contacto. Es decir, «[…] cuando indagamos el contenido de un texto» (Gadamer, 1998, p. 111), esto nos generará una idea o sentimiento respecto al texto, el cual nos involucra en una  idea inicial, invitándonos a replantearnos los cuestionamientos respecto al texto.

Luego que se ha dado la pre-comprensión del texto, es necesario reconocer nuestros prejuicios respecto al texto. Ya que podríamos «acercarnos a tales creaciones con prejuicios incontrolables» (Gadamer, 1998, p. 69), los cuales van surgiendo a medida que avanzamos en el texto, por ello es  importante tener un ojo agudo para poder identificar cuáles son nuestros prejuicios y cuáles son los del autor del texto. Para ello, «La distancia temporal puede resolver a menudo la verdadera tarea crítica de la hermenéutica de distinguir entre los prejuicios verdaderos y los falsos. Por eso la conciencia formada hermenéuticamente incluirá una conciencia histórica» (Gadamer, 1998, p. 69). Esta conciencia histórica tendrá como misión el desenmascarar el prejuicio, el cual supone anular cualquier validez que ella pueda tener.

Por otro lado, es necesaria la fusión de horizontes y contextos.  Es decir, «Cuando se produce la comprensión de modo efectivo, ésta tiene, pues, la forma de una cierta experiencia de identidad en y desde la alteridad históricamente mediada. Se trata del fenómeno que Gadamer tematiza bajo la famosa denominación de la “fusión de horizontes”» (Vigo, 2002, p. 243). Para ello, debemos remitirnos al tiempo en que fue escrito el texto y de allí entrelazamos un puente entre el tiempo en que fue escrito el texto con el tiempo en que tratamos el texto. Cabe resaltar que para realizar esta fusión de horizontes es necesario conocer también la historicidad que envuelve al texto y al autor del mismo.

Siguiendo con el método, es importante oír lo que nos quiere decir el texto. Por eso, «El que intenta comprender un texto está dispuesto a dejar que el texto le diga algo» (Gadamer, 1998, p. 66), para que de esta manera podamos aprender lo que el texto nos quiera transmitir y de esta manera podamos enriquecer el sentido de nuestra existencia. «Lejos de la norma de que para escuchar a alguien o hacer una lectura no se puede acceder con prejuicios sobre el contenido y es preciso olvidar todas las opiniones propias, la apertura a la opinión del otro o del texto implicará siempre ponerla en relación con el conjunto de las propias opiniones […].» (Gadamer, 1998, p. 66), De esta manera, no es necesario imponernos sobre el texto, por el contrario oír lo que nos quiere decir el texto, esto el pensamiento del autor.

Siguiendo con nuestro estudio, que para alcanzar una comprensión plena del texto, es necesario aplicar el sentido. De esta manera, podemos comprobar la validez histórica del texto, que a pesar del tiempo aún sigue vigente, manifestando su continuidad. Es así que, «El factor irreductible de alteridad que separa la perspectiva del lector de aquella que subyace a la producción del texto por parte del autor está presente en todo proceso de apropiación comprensiva del sentido de un texto» (Vigo, 2002, p. 243). Por último, el método nos propone interrogarnos sobre la comprensión del texto. Cuestionarnos si algo se ha quedado en el camino, mientras seguíamos el método que nos propone Gadamer para poder llegar a la comprensión del texto. «Sin embargo, es obligatorio preguntarse si ésta es una manera adecuada de entender el movimiento circular de la comprensión» (Gadamer, 1999, p. 361).

Después de observar el camino que sigue el método hermenéutico de Gadamer, puedo concluir que para los diversos estudios lingüísticos, históricos y filosóficos, es importante la aplicación de un método sistemático, en el cual apoyarnos. De esta manera, el que Gadamer desarrolle este método, implica a los que seguimos la carrera de filosofía, una estricta observancia al texto, referido a la realidad, por eso, este método hermenéutico nos brinda las pautas necesarias para la interpretación no solo del texto sino del contexto, en su dimensión historicista. Preguntándonos por el desarrollo del ser en y ahí. Y teniendo en cuenta el círculo de la comprensión en la estructura histórica, dejando de lado los prejuicios que acompañan al ser, o sabiendo discernir correctamente los prejuicios verdaderos, de los falsos.

Bibliografía

Gadamer, Hans-Georg (1999). Verdad y método, Vol. I. Salamanca: Sígueme.

Gadamer, Hans-Georg (1998). Verdad y método, Vol. II. Salamanca: Sígueme.

Vigo, Alejandro (2002). Hans-Georg Gadamer y la filosofía hermenéutica: la comprensión como ideal y tarea. En: Estudios públicos, 87. 241-242. Recuperado el 17 de julio de 2017, de: http://www.uma.es/gadamer/resources/Vigo.pdf

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por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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