¿No es maravilloso que algo tan simple como una palabra o una frase pueda llegarte tanto? ¿No es extremadamente potente el efecto que tienen en nosotros, la manera en la que consiguen de un solo golpe cambiarlo todo? ¿Acaso no es fascinantemente interesante cómo cada uno de nosotros, entiende  y percibe a las palabras de manera distinta?

Las palabras, el lenguaje en sí nos permite comunicarnos y nos da la oportunidad de entendernos o al menos de intentarlo. Realmente tienen un poder muy intenso y un uso tan cotidiano que incluso olvidamos que tienen ese poder.

Las palabras o la ausencia de ellas pueden causarle tantas emociones y sentimientos a una persona que ni siquiera utilizándolas podríamos describir cómo lo hacen.

Son armas, cuchillos que te desgarran, puñetazos en el estómago, que te dañan a veces casi de manera permanente, o mismo caricias, mimos que te lleguen tanto alma como para ir de a poco sanando y llenando de luz todo tu ser. 

Es por eso que el uso que les demos a las palabras, la manera en que las digamos, el contexto en el que las pongamos y a quién se las vayamos a decir, puede cambiarlo todo.

Son poderosas, y muchas veces las hacemos ver como insignificantes, cuando en realidad lo que más tienen es significado… Uno que nosotros le damos y otro con el que las demás personas lo reciben, y cada significado, cada intensión, cada sentido, cada sentimiento, pensamiento u emoción, con la que vengan cargadas esas palabras, es importante, porque al fin y al cabo, ese conjunto enorme de cosas, las hacen como son.

Muchas frases han permanecido en el tiempo y varias lo seguirán haciendo porque cuando realmente el contenido de esas frases de libros, poesías, charlas, etc., es memorable e impactante… Se vuelven eternas… Las palabras se vuelven eternas… Las personas que las dijeron también, y los pensamientos y/o sentimientos que causaron aun más… porque se trasladarán a miles y miles de personas a lo largo de la eternidad, y cada una de esas personas que por “casualidades” de la vida llegue a leer o a escuchar esas palabras, va a sentir y pensar cosas diferentes, y quién sabe, quizás marquen el resto de su vida o mismo puede que pasen totalmente desapercibidas.

Las palabras pueden causar mucho dolor, sobre todo si es de alguien que te importa… pero también curan, sanan e incluso te llevan a reflexionar. Y la realidad es que depende de cómo nosotros queramos usarlas y transmitirlas.

Por ese poder tan inmenso que tienen las palabras es que nosotros podemos terminar por convertirlas… Convertirlas en la más increíble y mágica luz o la más caótica y desastrosa oscuridad.

Artículo de:

Belén Romero (autora invitada):

Estudiante de Filosofía en la UBA y creadora de contenido de divulgación, arte y escritura en redes sociales.

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#comunicación, #entendimiento, #lenguaje, #palabras

por autores invitados

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