Es indudable la grandiosa aportación de los filósofos al pensamiento occidental. Por lo general, destacan como personajes excesivamente serios, intelectuales y adustos, pero en realidad, en muchos casos, fueron personas con experiencias llamativas dignas de ser contadas. Esta es la razón de “Platón al mentidero”. El mentidero es una expresión española que alude a un lugar de reunión para destacar, chismorrear, rumorear y hacer algún chascarrillo de actualidad. Hoy toca comadrear a Platón.

Platón es uno de los grandísimos nombres en la historia de la filosofía. Independientemente de lo que cada uno pueda opinar de él, lo que no se puede negar es que fue el primero en dar el pistoletazo de salida a la filosofía que hoy conocemos. ¿Qué sabes de él? Vamos a contar algunas de sus curiosidades.

Se cuenta, se dice y se comenta que Platón, de familia noble, fue hijo de Aristón y de Pericciona. Nació en Atenas el 17 de abril del año 427 a. C. y tuvo tres hermanos, Adminato, Glaucón y la pequeña Potone. Su nombre original fue Aristocles.

El origen de su apodo

Desde joven concibió el ejercicio de la política como la actividad adecuada a la que dedicar su vida. Su contexto familiar, sus aptitudes personales y la educación recibida le empujaban en esa dirección. Se ejercitó en la arena bajo la protección del maestro de lucha Aristón Argivo, quien al ver sus buenas proporciones corporales le llamó Platón, que significa “amplio”. Por el contrario, otros cuentan que se le puso este apodo porque tenía una buena retórica y otros que tenía la frente ancha. En cualquier caso, no deja de ser irónico que el mismo filósofo que insistió en la diferencia entre la apariencia y la realidad acabara siendo conocido por su aspecto y no por su nombre real.

Se cuenta de Platón que fue un joven que no solo tenía dotes para el deporte, sino para las artes. Destacó en habilidades como la pintura y la composición de ditirambos, cánticos y tragedias. De esta última capacidad se dice que tenía una voz delgada, como bien narra Diógenes Laercio en su libro “Vidas de filósofos ilustres”.

Discípulo de Sócrates

El primer encuentro entre Platón y Sócrates fue curioso. Previo a conocer a Platón, se comenta que el gran maestro una noche soñó con un polluelo de cisne que plumeaba sobre sus rodillas y que abriendo sus alas se elevó por los aires con dulces cánticos. Al día siguiente se encontró con Platón y este dijo: “¡He aquí el cisne!”. A partir de ese momento, comenzó sus estudios en filosofía y se convirtió en discípulo de Sócrates a la edad de veinte años.

Tras esta anécdota Platón abandona sus deseos de político y se dedica de lleno a la filosofía. Todos sabemos que en sus obras usaba el género de diálogos teniendo a Sócrates como protagonista. Sin embargo, debemos de añadir que no tenemos certeza alguna si todo lo que aparece en los textos son ideas expresadas por el mismo Sócrates, o son por el contrario invenciones de Platón.

Anécdota con Diógenes

Existe una historieta graciosa que tuvo con Diógenes el Cínico. Tras oír que Platón definía al hombre como “Un animal de dos patas sin plumas”, el cínico le envió un gallo desplumado comentando: “Aquí está el hombre de Platón”. Sobre la marcha el gran filósofo rectificó y añadió a su definición: “El hombre es un animal de dos patas sin plumas con uñas anchas y planas”.

Ideales políticos fracasados

Platón que conservó durante toda su vida un gran interés por su prematura vocación política. Recordemos que siempre entendió que la política era una actividad estrechamente relacionada con la filosofía. Este ideal le llevó a trabar amistad con Dión, cuñado de Dionisio I el tirano. Su intención fue convertir a la filosofía al dictador y a su hijo y sucesor al trono, Dionisio II.

Después de fundar la Academia hacia el año 387 volvió de nuevo a Sicilia con la intención de hacer política desde su filosofía. Sin embargo, sus intentos por educar filosóficamente a Dionisio II y aplicar su idea de república fracasaron por completo. Tras algunos turbulentos acontecimientos regresó a Atenas y se dedicó por completo a la Academia hasta su muerte en el año 347 a la edad de ochenta años. 

Nepotismo en la academia

Se cuenta, se dice y se rumorea por ahí que el hijo de su hermana Potone, Espeusipo, heredó la dirección de la gran institución creada por Platón: “La Academia”. Recordemos que para muchos es considerada la primera universidad de Europa. Y esta institución fue propuesta para su sobrino: un filósofo y matemático de poca monta. Es curioso cómo se escribe la historia. Aquel que escribía de manera moralizante la gestión por parte de hombres virtuosos, acabó sus días con lo que se nos podría antojar como un vulgar acto de nepotismo. En su caso, en un “espeusismo”. Seguro que Aristóteles hubiera sido un magnifico director de La Academia.

En definitiva, más allá de estas curiosidades de Aristocles el hombre, Platón ha pasado a la historia como un pensador de primera categoría que ha contribuido como pocos a la configuración de nuestra cultura occidental. Muchas de sus imágenes, alegorías y mitos forman parte del patrimonio literario y cultural de nuestro mundo actual. Sus textos siguen estando vivos y sirven para la formación intelectual de las nuevas generaciones y siguen alimentando el pensamiento actual.  

Artículo de:

Óscar Bethencourt (autor invitado):

Doctor en Filosofía y Licenciado en Teología. Natural de las Islas Canarias pero residente en Madrid. Actualmente, es profesor de Filosofía y Religión en la educación secundaria.

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Imagen | Pixabay 1 y 2

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por autores invitados

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