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La sorprendente estética pitagórica en José Vasconcelos

El siguiente texto fue galardonado en los Premios Filosofía en la Red como el artículo con más impacto en redes sociales del mes de febrero del 2021.

En el intento de demostrar a un Pitágoras no matemático, debido al contexto del México positivista del siglo XX, José Vasconcelos, en su obra Pitágoras: una teoría del ritmo (1916), desarrolla las bases de lo que, tiempo después, sería su teoría estética al partir de la definición del concepto de Ritmo, considerándolo en sus elementos metafísicos como el enlace en la existencia de los elementos del tiempo con los elementos del espacio o cantidad1.

¿Por qué Pitágoras?

Si bien el mismo título del libro, Pitágoras: una teoría del ritmo (1916), ya nos presenta su relación con Pitágoras, ahora solo queda preguntarnos ¿cuáles son los elementos que Vasconcelos toma del pitagorismo? ¿Cómo es que esta influencia determina las bases fundamentales para su teoría estética?

Es importante enfatizar que Pitágoras no escribió ninguna de sus lecciones, la mayoría de lo que se sabe sobre él ha sido gracias a los textos de sus discípulos: los Pitagóricos; pero que, aún así, fueron expuestos mucho tiempo después de su muerte. Es por ello que Vasconcelos, en su obra, continuamente cita distintas interpretaciones de la teoría pitagórica de autores como Eduard Zeller, Heirinch Ritter, Jámblico, Porfirio, Aristóteles, Filolao, entre otros.

Un concepto fundamental: el ritmo

En su obra menciona que el número quiere decir el ritmo, y que el origen de la doctrina pitagórica podría haber sido

[…] tomar el número, elemento aritmético, como punto de partida, y seguir con la imaginación toda la serie de los número posibles, y suponer que los fenómenos se desenvuelven en serie igual que la de los números, es quizá la forma primitiva de la doctrina. Debe observarse que, conforme a esta tesis, los números no son, como las ideas platónicas, prototipo independiente de las cosas, sino la esencia y la ley de su desarrollo. Suponer que los números poseen esencia propia, de la cual son copia los fenómenos, es introducir un principio ajeno a la doctrina primera, y afirmar la existencia de dos órdenes diversos: el orden perfecto de los números y el orden natural que lo imita.

José Vasconcelos2

En la cita anterior observamos dos afirmaciones importantes para entender la teoría estética Vasconceliana:

  1. El número es el punto de partida de los pitagóricos, en el cual su secuencia fue creada con base en la imaginación, o sea, a través de la intuición.
  2. Los números son tanto esencia como ley del desarrollo de las cosas, por lo que dedica una crítica comparativa de la teoría platónica de las ideas en cuanto a la separación de dos mundos -mundo de las ideas o formas y mundo sensible-, uno como el natural y otro como imitación (según Vasconcelos).

Dos concepciones del mundo

Para tener un mejor entendimiento de la primera afirmación, presentaré un cuadro comparativo de las dos concepciones del mundo, según Vasconcelos:

CientíficoIntuitivo
Objetivo, analista, intelectualSintético, percepción estética
Ley de causalidadLey del desinterés
Siempre conlleva una finalidadNo tiene finalidad
Todo acto lleva a una potenciaAtelesis3 pura

El filósofo mexicano hace una comparación entre la concepción científica e intuitiva del mundo; mientras que la científica es rigurosa, analítica, “cuadrada” -como se diría vulgarmente-, la intuitiva fluye, es desinteresada y es, sólo con esta concepción, donde tenemos experiencias estéticas.

¿Qué entiende Vasconcelos por número?

Él mismo se pregunta en su obra: ¿Cuál es la interpretación que debe darse del concepto de número? A lo que contesta que se deben tomar en cuenta tres aspectos: aritmético, analítico y geométrico, pero, principalmente, toma como referencia la Metafísica de Aristóteles para definirlo

Los llamados pitagóricos […] imaginaron que los principios de las matemáticas son también los principios de todos los seres. Como los números son naturalmente los primeros entre los principios de este orden, creyeron descubrir en ellos una multitud de semejanzas con los seres y los fenómenos, en mayor número que las que pueden descubrirse entre los fenómenos y el fuego, la tierra y el agua. Por ejemplo, dijeron los pitagóricos: determinada modificación de los números es la justicia; otra distinta, el alma y la razón; tal otra representa la ocasión favorable para obrar, y lo mismo ocurre con cada objeto en particular […] los pitagóricos concluyeron que los elementos de los números son también los elementos de todo lo que existe, e hicieron del mundo, considerado en su conjunto, una armonía y un número. Ahora bien, los elementos del número son lo par y lo impar, siendo lo primero ilimitado y lo segundo limitado o finito. La unidad es impar, de igual manera que es ella que da nacimiento a la serie de los número, y los números forma el mundo entero según los pitagórico.

José Vasconcelos4

Al tomar en cuenta esta información, afirmamos que es el número el que da orden y armonía al cosmos, del cual los humanos formamos parte. Aquí es donde precisamos la crítica hacia Platón por parte de Vasconcelos.

Al ser nosotros parte del cosmos, no nos hace cosa aparte, ni a los fenómenos ni a las ideas, sino que todo es un Uno, un absoluto, un solo mundo; sin embargo, ¿cómo es que podemos conocer o, si quiera, estar en contacto con esas ideas? Lo anterior se responde por medio del ritmo.

El número como origen

Vasconcelos menciona que el primer desarrollo natural del principio que afirma que todo es número, se encuentra en la doctrina que pretende hallar el número en el seno de los fenómenos mismos, no es un orden metafísico independiente como el mundo de las ideas platónico.

Así como para los pitagóricos el origen de todas las cosas es el número, para Vasconcelos es el ritmo, pues este se basa en el número que a la vez se asocia a las vibraciones que generan una armonía en nosotros y el cosmos.

Cada cuerpo, al vibrar en el espacio, emite un sonido, más o menos agudo, según la velocidad que lleva; la ley de los movimientos en el cosmos es la misma que la de los sonidos en la escala musical. En el cielo, los astros son como las notas de la octava; al girar en sus órbitas, producen un agrandado concierto, armonía sublime que los oídos humanos no escuchan porque se han acostumbrado a él.

Pitágoras5

Esta es la tesis en la cual Vasconcelos se basa para afirmar que existe el ritmo. Los pitagóricos no lo habían catalogado como tal, pero cuando se habla un vibrar en el espacio que emite un sonido según la velocidad que lleva de manera armónica, podemos intuir que se trata del ritmo.

El autor mexicano menciona que el aspecto matemático sobre la teoría pitagórica, el cual, hasta la fecha, sigue siendo el predominante, debe volver a analizarse, pues el número era símbolo de la percepción inmediata del ritmo, base de toda la doctrina pitagórica.

¿Por qué es fundamental el concepto de ritmo para entender la teoría estética de Vasconcelos? Porque utiliza el concepto de número de Pitágoras para demostrar que la constancia de ciertas relaciones numéricas en el movimiento de los cuerpos releva que el movimiento que las produce sigue ritmos definidos que están en consonancia con nuestra sensibilidad artística, que son de carácter estético.

¿Cómo podemos percibir la belleza?

Según el autor, la belleza es un coincidencia rítimica entre el movimiento natural del espíritu y el movimiento ya reformado de las cosas, ya no causal, sino acomodado a lo interno, convertido al espíritu. Esta frase la relaciona con el pensamiento pitagórico de que un mismo ritmo mueve las almas y las estrellas, al hacer referencia a la teoría de la armonía de las esferas.

El filósofo mexicano difiere con ella, pues, según los pitagóricos, los sonidos celestiales que emiten las esferas son imperceptibles para los humanos; sin embargo, él sostiene que sí somos capaces de percibirlos, sólo que, debido a que los hemos escuchado desde que nacimos, se nos complica percibirlos, pero esto no quiere decir que nos sea imposible.

Somos ritmo

Finalmente, Vasconcelos afirma que somos esencialmente un ritmo y que a ese ritmo procuramos reducir el universo, siendo el universo asimilable en su totalidad por medio de esa simpatía estética, la cual es musical, visual, mental y esencial, a pesar de todas las variedades rítmicas que presenta.

La relación rítmica es lo que tienen en común lo musical, lo visual, las ideas, las emociones, la raíz misma de todo ser. De aquí inferimos que la estética Vasconceliana parte del ser, el cual tiene su origen espiritual en el ritmo.

Notas a pie de página

Vasconcelos, J. (2012). Pitágoras: una teoría del ritmo. México: Trillas, p. 49.

Vasconcelos, J. (2012). Pitágoras: una teoría del ritmo. México: Trillas, p. 34-35.

Vasconcelos describe este concepto como el desorden puro. Caos.

Vasconcelos, J. (2012). Pitágoras: una teoría del ritmo. México: Trillas, p. 31-32.

A pesar de que Pitágoras no dejó escritos, esta cita se le atribuye a él por varios de sus discípulos.

Bibliografía

Vasconcelos, J. (2012). Pitágoras: una teoría del ritmo. México: Trillas.

Vasconcelos, J. (2009). Tratado de metafísica. México: Trillas.

Vasconcelos, J. (2014). Estética. México: Trillas.

Artículo de:

Cynthia Santana (autora invitada):

Lic. en Filosofía (Universidad de Guadalajara), host del podcast Laberinto del Pensamiento, creadora de contenido, audiolibros y correctora de textos.

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Imagen | Pixabay

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