El 24 de marzo en Argentina nos sirve para recordar la dictadura y concientizar sobre las atrocidades que ocurrieron durante ese período de 1976 a 1983, por eso se lo designa como el día en conmemoración de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Este tema sobre la historia de nuestro país es de los pocos que realmente logra impactarme en lo más profundo de mi ser, y no podía dejar pasar la oportunidad de hablar sobre ello.

A mi parecer, la etapa tan oscura de la Argentina comienza incluso unos años antes, ya que hubo miles de actos violentos por parte de cualquier bando que se imaginen, sólo tenemos que conocer e investigar un poco la historia de nuestro país para darnos cuenta de que todo esto comenzó y se fue agrandando cada vez más, a raíz de esa intolerancia y odio que se manifestó en el pueblo argentino.

¿De qué nos sirve sirve conmemorar esta fecha?

Este período histórico nos sirve no sólo para recordar y no repetir, sino también para cuestionar lo que sucedió, para preguntarse cómo llegamos a eso y usarlo a modo de ejemplo.

Sirve para darnos cuenta de que tiene que hacernos ruido cada vez que alguien no permite que te expreses, que alguien no respeta las opiniones del otro, que hacen comentarios intolerantes o indirectamente discriminatorios, que una persona actúa apáticamente, que se usa una ideología para justificar la violencia, que te atacan en algún sentido, cada vez que se ven de algún modo vulnerados nuestros derechos humanos: tiene que hacernos ruido.

Me niego a creer que el ser humano es por naturaleza un animal cruel; es la falta de humanidad, de memoria, de educación y de empatía lo que llevan a las personas a cometer errores o incluso atrocidades injustificadas como los delitos cometidos en la dictadura.

Delitos de Lesa Humanidad

La verdad es que cada vez que pienso en esos crímenes cometidos, en el dolor e impotencia que las personas torturadas y desaparecidas sufrieron, me hierve la sangre, se me pone la piel de gallina y mis ojos lagrimean.

Imaginarme en su lugar es sentirme en una pesadilla. Puedo visualizarlos con capuchas puestas, sin poder ver, esposados y en un cubículo diminuto sin moverse, sin poder escapar, sin poder dejar de pensar un instante, escuchando los gritos de las personas siendo torturadas.

Me los imagino preguntándose: “¿Cómo puede haber gente tan cruel y apática? ¿Por qué me pasa esto, a caso lo merezco? ¿Acaso no hay ni una pizca de compasión o culpabilidad en estos militares? ¿Sería preferible estar muerto? ¿Cómo es que llegamos a ese punto? ¿Tengo que esperar a que mi familia y amigos les pase lo mismo? ¿Alguna vez podré salir de aquí? ¿Sobreviviré?”. 

Y la realidad es que, cuando lo imagino, no estoy pensado en qué tipos de personas eran, ni qué tipo de errores o aciertos cometieron, eran seres humanos y punto, eso es suficiente, mucho más que suficiente para ser consciente de que nadie nunca jamás debería pasar por una situación así, de que nadie lo merece y no tiene que volver a repetirse.

Libertad como un derecho humano

Cuando un pueblo o una persona sufre una situación tan determinante y crítica no pueden simplemente olvidarla, no es algo que desaparezca de la historia, no puede borrarse ni debería hacerlo. ¿Qué hacemos ahora nosotros con esto que quedó?

Sartre planteaba que el ser humano está condenado a ser libre, y es por eso que no se puede escapar de esa libertad, por lo que siempre, de un modo u otro, se termina por tomar decisiones propias. Es gracias a esa libertad que tenemos el poder de cambiar y hacer las cosas diferentes, el poder de mejorar el mundo, aunque sea un poco desde el lugar que nos toca.

No tenemos por qué vivir en una historia cíclica de malas decisiones: analizar la historia, conocerla, cuestionarla funciona para aprender de ella y crear herramientas para transformarla.

¿Qué implica recordar?

Rememorar estos hechos nos permite tener presente que los derechos humanos son para todos, y repito que cada vez que se ven de algún modo vulnerados los mismos: tiene que hacernos ruido.

Recordar a las personas desaparecidas, es devolverles la identidad y dignidad humana que les fue arrebatada en el último aliento de vida. Recordarlas es devolverles su imagen viva a sus familias, sirve para concientizar sobre el horror que fue la dictadura y el miedo que dejó. Recordar para aprender, para cambiar, para vivir.

Los amigos del barrio pueden desaparecer
Los cantores de radio pueden desaparecer
Los que están en los diarios pueden desaparecer
La persona que amas puede desaparecer
Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire
Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle
Los amigos del barrio pueden desaparecer
Pero los dinosaurios van a desaparecer

Charly García en su canción “Los Dinosaurios”

Artículo de:

Belén Romero (autora invitada):

Estudiante de Filosofía en la UBA y creadora de contenido de divulgación, arte y escritura en redes sociales.

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por autores invitados

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