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Una interpretación de los § 43 a 50
sobre la Crítica del Discernimiento (Kritik der Urteilskraft)

2a parte

Puedes leer la primera parte de este artículo aquí.

Ahora bien, para la producción del arte es importante saber lo que se hace, así como adquirir la habilidad para poder hacerlo; aunque ambas no sean del todo necesarias. Un músico autodidacta[1] aprende por sí mismo, sin la necesidad de entender las notas musicales; en tanto, un músico académico, puede aprender la teoría; pero no manejar del todo la práctica e incluso no producir melodías bellas como el autodidacta.

Periodos y obra

Una forma en la que se puede comprender que en el arte saber lo que se hace es importante, es a través de la observación de una obra del periodo en el que nos encontramos, el siglo XVIII, y de sus características; para ello, tomemos como ejemplo la obra “Juramento de los Horacios” de Jaques Louis David (1784). Fue Louis XVI quien comisionó su realización al artista, pidiéndole representar lealtad hacia el Estado y el rey, así como el cumplimiento del deber. Los elementos y características de la obra son cuidadosamente elegidos por David, quien toma como personajes principales a los hermanos, tanto por haber estado en la guerra como por su devoción hacia Roma y su promesa de defenderla hasta la muerte.

El estilo de la obra se identifica con el neoclásico en cuanto a técnica:[2] fondo no resaltado, colores obscuros, enfoque en detalles claros, pinceladas invisibles. En la composición hay ciertas simetrías y puntos de enfoque (por ejemplo, el fondo divido en tres partes por arcos, cada uno enmarcando a ciertos personajes); en el centro, la atención se dirige hacia las manos, las cuales representan el juramento.  La obra, además, transmite desconsolación en las mujeres, fuerza en los hermanos, unión y desunión a la vez, lo cual es logrado por el genio del artista

Estudio del artista

En variadas ocasiones, el filósofo de Königsberg mostró la importancia del estudio en el artista; empero en otras, asumía que era más importante contar con el genio y el gusto. A pesar de estas posibles contradicciones, el adquirir la habilidad para realizar una obra era igual de importante que saber qué se quería transmitir, como se demuestra en la pintura anterior.

No obstante, sin saber qué se está haciendo desde la técnica y/o teoría, se podría también poner a trabajar a la máquina que prende a la imaginación, podría haber ideas estéticas y conexiones en la misma. Un ejemplo de esto puede ser el impresionismo de Vicent van Gogh; quien tuvo muy poca formación artística desde la Academia. En otros términos, lo esencial es la creación de la obra artística, aunque esta no tenga contenido teórico por parte del artista, debido a la nula formación de este.

A diferencia del científico, el artista se distingue no por la producción de conceptos científicos sino por la creación de obras.  Por ello, el arte puede comprenderse como destreza de los humanos a diferencia de la ciencia, que es sólo obtener conocimiento; sin embargo, la ciencia sola no puede hacer arte ni el arte puede hacer ciencia.

Es por ello por lo que, cuando se tiene el conocimiento para hacer arte, este – el conocimiento – no es suficiente para su realización, pues se requiere de la propia destreza necesaria para realizarlo, […] sólo pertenece al arte aquello para lo que uno, aun conociéndolo de la manera más completa, no posee, sin embargo, todavía / de inmediato la destreza para hacerlo. [3] Por lo anterior, Kant consideró al arte como un juego, una actividad agradable en sí misma que puede lograr manifestarse adecuadamente en una obra.  

El arte también se diferencia de la artesanía; el primero se denomina libre, el segundo también podría denominarse arte retribuido. Al primero se le ve como si pudiera resultar mal (o bien) teleológicamente sólo como juego, esto es, como ocupación agradable por sí misma. Al segundo, como trabajo, esto es, como ocupación por sí misma desagradable (fatigosa) y que sólo es atractiva por su efecto (por ejemplo, la retribución); y en esta medida, como algo que puede imponerse coercitivamente. [4]

Immanuel Kant

Arte mecánico y arte estético

Ahora bien, Kant clasificó el arte en mecánico y estético; el arte mecánico se entiende cuando el individuo se limita a obtener la habilidad para convertir en real un objeto determinado, y el arte estético, es, en tanto, una producción de la obra en la que se tiene el sentimiento de placer como propósito inmediato. 

El arte estético se divide en arte agradable y en arte bello; es agradable cuando su fin es que la representación produzca un goce meramente sensorial. En tanto, el arte estético es bello cuando su fin es que la representación de la obra sea tomada como medio de conocimiento o como medio de reflexión que se acompaña de varios conocimientos.[5]

El arte bello es una forma de representación que es teleológica por sí misma y que a pesar de carecer de fin fomenta, sin embargo, la cultura de las capacidades del ánimo para una comunicación sociable. La comunicabilidad universal de un placer ya lleva consigo en su concepto el que no deba ser un placer del goce a partir de la mera sensación, sino de la reflexión. Así, el arte estético, en tanto que arte bello es tal que posee como patrón de medida el discernimiento reflexionante y no la sensación de los sentidos.[6]

Immanuel Kant

Genio, creatividad y juicio

Por lo anterior, ¿cómo entender la relación ambigua entre el genio, la creatividad libre artística y los juicios del gusto universal? Por un lado, está la fuerza creativa que excede las capacidades conceptuales y, por el otro, el requerimiento de que el arte debe hacerle sentido a la audiencia. Lo anterior se puede comprender por el discernimiento reflexionante: 

[…] el juicio reflexionante sólo ofrece subjetividad, por ser únicamente resultado de la capacidad reflexionante. Esta capacidad no puede constituir un objeto para todos, sólo la pretensión de ser válido porque todos deberían pronunciarse de la misma manera si cumplen con su reflexión. [7]

La obra de arte bello, entonces se representaría como si fuera un producto de la naturaleza; tanto el artista como el espectador deben tener consciencia de que es arte y no naturaleza[8] pero la idea de su forma tiene que presentarse tan libre de cualquier regla como si ésta fuera producto puro de la misma.

Arte denominado bello

Con esto se entiende que el arte sólo puede ser denominado bello cuando tenemos consciencia de que es arte y aun así presente el aspecto de la naturaleza; si por analogía el arte fuese naturaleza, este sería una obra libre que se presentaría como si fuera la misma naturaleza.

La naturaleza era bella cuando al mismo tiempo parece arte y el arte sólo puede llamarse bello cuando somos conscientes de que es arte y, sin embargo, parece naturaleza. [9]

Immanuel Kant

La presentación de la obra artística como si fuera naturaleza se logra en la medida en que nos es representada por el hombre, el cual no muestra las reglas de la obra. Es por ello, que parece que esta voluntad libre para producirla se sumerge en la obra misma y se presenta con la misma naturalidad que las formas idóneas de la naturaleza. Por otra parte, la regla del arte por la cual, este – el arte – parece como si fuera producto de la naturaleza, sólo puede ser visto o hecho por lo que Kant llamó: el genio.  Este es comprendido como la capacidad del ánimo (ingenium) innata mediante la cual la naturaleza da la regla al arte.

[…] el arte bello no puede inventarse él mismo la regla | según la cual debe llevar a cabo su producto. […] ningún producto puede llamarse arte sin una regla precedente, entonces la naturaleza en el sujeto (mediante la índole armónica de sus capacidades) debe dar la regla al arte, esto es, el arte bello sólo es posible como producto del genio. [10]

Immanuel Kant

Notas a pie

[1] Watson, Leah.  The self-taught career musician: Investigating learning sources and experiences. Recuperado en 17 de marzo de 2021, de https://files.eric.ed.gov/fulltext/EJ1146504.pdf

[2] Técnica en el arte según el MoMa (The Museum of Modern Art): The method with which an artist, writer, performer, athlete, or other producer employs technical skills or materials to achieve a finished product or endeavor. En: https://www.moma.org/learn/moma_learning/glossary/#t

[3] Kant, Immanuel (2003) Crítica del discernimiento. Edición de Roberto R. Aramayo y Salvador Más. Madrid: Machado Libros. p. 269 §43. B175

[4] Ibid. p. 270 §43 B176

[5] Cfr. Ibid. p. 271

[6] Ibid. p. 269 §44 B179

[7] Mendiola, Carlos. “Acerca de la distinción entre la capacidad de juzgar determinante y reflexionante en Kant.” Theoría: Revista del Colegio de Filosofía 8-9 (1999): 79-99 p. 84

[8] Kant, Immanuel (2003) Crítica del discernimiento. Edición de Roberto R. Aramayo y Salvador Más. Madrid: Machado Libros. p. 272 §45 B180

[9] Ídem.

[10] Ibid. p. 274 §46 B182

Artículo de:

Sofía Alvarado M. (autora invitada):
Mtra. en Filosofía de la Ciencia (UNAM). Estudiante de Griego Moderno en la ENALLT. Especialista en Filosofía de la época moderna y en Historia de la Ciencia.

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