El método “todo vale” y la categoría educación liberadora: contraste, para una sociedad libre. Parte 2 de 2

La educación ha sido el medio por el cual se ha enseñado a pensar, hablar, crear y actuar, entre otras cosas. Es sumamente importante que en cualquier lugar donde haya seres humanos exista la educación, ya que es una manera de medir el progreso de una sociedad. Además, se necesitan educadores que, a través de la pedagogía, despierten el interés por conocer en los sujetos que aprenden a nombrar el mundo. En este apartado hablaremos de Paulo Freire (1921-1997), quien fue un pedagogo y filósofo de origen brasileño, innovador por ser el creador del movimiento intelectual de la pedagogía de la liberación, que es reconocida a nivel mundial por su gran impacto y popularidad causado en los años 70´s con su publicación del libro Pedagogía del Oprimido (1968). Freire, así como Feyerabend, ambos contemporáneos, fueron observadores de los sistemas de pensamiento que los rodeaban y no temían de ir en contra de estos sistemas, por eso, en esta parte se abordará acerca de la importancia de la educación liberadora en Freire para poder contrastarlo con algunas ideas de Feyerabend. 

Para empezar, habrá que definir qué es la educación liberadora, Muñoz (2017) afirma: “la educación liberadora es aquella que tiende a la transformación social, en especial, a la alteración de las situaciones concretas de opresión, donde los diferentes sujetos tienden a perder su condición humana y terminan siendo comprendidos como objetos” (p. 28). Es decir, la educación liberadora se centrará en la transformación social para educar a cualquier sujeto, adaptándose a sus necesidades concretas para no ser convertidos en objetos de contenidos dogmáticos. Dichos contenidos no los dejan pensar más allá de lo mostrado por grupos dominantes de poder, quienes filtran la información que recibimos. En definitiva, la educación puede volverse una herramienta para zafarnos del engaño provocado por estos grupos dominantes, ya que ellos normalmente deciden lo que deberíamos aprender

Nuevas formas de pensamiento son posibles cuando vamos en contra del método tradicional de enseñanza, como lo propuso Freire, y en esto concuerda Feyerabend (1974) afirma: “existen siempre la posibilidad de que nuevas formas de pensamiento distribuyan las materias de un modo diferente y conduzcan a una transformación incluso de las impresiones más inmediatas que recibimos del mundo” (p. 30). De modo que, reproducimos estas impresiones del mundo a través del lenguaje y así materializamos los pensamientos. Entonces, el quiebre entre nuevas maneras de enseñar y lo impuesto como viejas formas de pensamiento, se encuentra en romper el molde de los viejos paradigmas de enseñanza e ir en contra de lo establecido, ya que todo vale

Respecto al lenguaje, hay que recordar la importancia del entramado conceptual de cierto tipo de conocimiento, Muñoz (2017) afirma: “los seres humanos se descubren en el mundo a través de sus maneras de nombrarlo” (p. 34). El mundo sólo existe en la medida que puede ser nombrado; comprender el mundo es, en parte, problema ontológico y de lenguaje, lo primero referente al estudio de las cosas o fenómenos que están, de lo que hay; lo segundo para referirse sin ambigüedad a las cosas que hay. Retomando los ejemplos anteriores de Galileo, cuando él cambió el cómo veíamos la cosmología, surgieron nuevas maneras de ver lo que hay, Feyerabend (1974) afirma: “los cambios de ontología como los que acaban de describirse van acompañados frecuentemente de cambios conceptuales” (p. 106). Prácticamente Galileo lo que hizo fue liberar a la sociedad del paradigma que estaba vigente en ese entonces, en cuanto a la ciencia que se enseñaba, lo que causo el surgimiento de una sociedad más libre

 Hay que volver al humano para cultivar su aprendizaje sobre el mundo de manera humanística, no hay que separar por relevancia a la ciencia por encima otro tipo diferente de conocimiento. Al contrario, hay que encontrarse con el otro a través de un tipo de diálogo que permita ejercer la educación liberadora, Muñoz (2017) afirma: “la educación como práctica de la libertad, en la clave altérica, sólo puede ser dialógica y transformadora en cuanto comprenda la condición humana en sus múltiples expresiones” (p. 38). Para Freire, es de suma importancia que la pedagogía se pueda ejercer como una ciencia humanística, ejemplo de ello fue el trabajo que ejerció en diversos programas de alfabetización educando a personas adultas. 

Podría decirse que la educación debe tener plasticidad para adaptar el método de enseñanza según la necesidad social que presente el individuo, para poder así liberarlo de su opresión, que son los límites del conocimiento que se imponen en una sociedad dogmática, y enseñarle herramientas para que él con su propia experiencia y lenguaje nombre al mundo. También, hay que recordar que algunas culturas tienen palabras específicas para ciertos objetos y fenómenos naturales, como por ejemplo en Honduras, los grupos étnicos y afrodescendientes tienen su propio lenguaje y eso hay que respetarlo. Por lo tanto, la educación liberadora no puede perder de vista estos factores a la hora de aplicar el método educativo. 

La educación es clave para darle sentido a la construcción de una teoría, ya que sin un entramado conceptual adecuado las personas no podrían referirse correctamente a sus sensaciones o pensamientos. 

El proceso global (incluido el muy complejo proceso de aprender tres o cuatro lenguajes) comienza sólo porque el niño reacciona correctamente a las señales, las interpreta correctamente, porque dispone de medios de interpretación aun antes de que haya experimentado su primera sensación. (Feyerabend, 1974, p. 126)

Los medios de interpretación a los cuales se accede antes de un aprendizaje formal, son las enseñanzas culturales que se depositan en las personas, como ser: sus costumbres, jergas, tradiciones, e incluso tabúes y mitos. Aunque, no en todos los casos, puede ser que esté interpretando correctamente, porque las estructuras que nos imponen contienen límites y sin la información adecuada no podemos afirmar del todo si lo que nos ofrecen es una posible verdad concreta. Así que, la educación liberadora debe examinar estos previos y posteriores conocimientos ya armados para que de forma altérica se dialogue consiguiendo un consenso en cuanto a lo que se piensa aceptar como información válida.

La creación de una sociedad libre

En una sociedad están implícitas normas, reglas y límites que moldean el comportamiento y pensamiento de las personas directamente e indirectamente, como los del desarrollo científico en la época de la modernidad cuando Copérnico desafió las leyes de naturaleza de su tiempo y Galileo le siguió el deseo por conocer la verdad. Debido a que la sociedad presenta cambios dialécticos a través de la historia de la humanidad, es importante recalcar que, aunque alguien pueda equivocarse en una hipótesis o una teoría ya confirmada (puede ser el caso), no es algo malo que suceda, porque todos tenemos por igual acceso a la libertad, pero la libertad entendida como la opción de elegir el camino por el cual alguien desee vivir su vida, sin impedirle a los demás hacer lo mismo. Por lo que, en este apartado se abordan las ideas de una sociedad libre en Feyerabend con el objetivo de ver el rol que podría cumplir la educación liberadora y el método todo vale, en este prototipo de sociedad. 

 Feyerabend tiene un profundo interés por la humanidad y espera que el progreso de la ciencia no afecte en el desarrollo humano, porque entiende que la esfera de lo humano es mucho más que sólo una característica de nuestra especie, es por eso que en su pensamiento hay matices éticos, Gargiulo (2015) afirma: “por ética, Feyerabend (1994/1999) entiende aquella decisión individual de asumir un determinado tipo de vida y, por tanto, un modo particular de entender y vivenciar el mundo” (p. 66). Su noción de libertad proviene de influencias de John Stuart Mill de su ensayo On Liberty (1859), admira su radicalismo liberal y piensa que lo más importante para el humano debe ser la calidad de vida y cómo esta debe estar en equilibrio con la manipulación de la naturaleza, para poder extenderse sin provocar daños irreversibles que afecten a la mayoría. Razón por la cual, el humano es libre cuando comprende su responsabilidad de liberarse él y al resto de la sociedad de la prisión a la cual llamamos progreso sin ver sus consecuencias. 

Una persona sin una educación básica ni siquiera puede imaginar cómo realmente funciona la ciencia o el impacto que esta tiene en la vida de las personas, como en el caso de la ciencia nuclear, encargada de la invención de la bomba atómica, sin duda esta ciencia ha traído consigo algunos progreso, pero de igual forma tuvo un impacto terriblemente negativo en el mundo. Por lo que Feyerabend:

Propone una sociedad donde cada ciudadano juzgue la ciencia y las demás tradiciones según el estilo de vida que quiere llevar. La convivencia pacífica de las distintas tradiciones y el progreso científico constituyen para él algo positivo en la medida que son puestas a servicio del hombre y de la felicidad individual de cada uno de los ciudadanos. (Gargiulo, 2015, p. 60)

Como Feyerabend propone, cada ciudadano debe aprender a juzgar a la ciencia y eso sería imposible sin actitud crítica, normalmente revisten a la ciencia como la única capaz de dar respuestas a los problemas que se planteen ante las necesidades, ya sean acerca del mundo o el Universo. Sin embargo, este mismo desprecio que hay hacia los demás tipos de saberes, gracias a la ciencia, puede ser revertido desde una educación más holística, Muñoz (2017) dice: “la educación como práctica de la libertad, es reivindicar la tradición crítica en educación que permite desprender lo educativo de la mera reproducción, para hacer de ella un conjunto de prácticas sociales tendientes a la formación de sujetos críticos” (p. 2). Por cada sujeto crítico que evalúe desde su capacidad de describir el mundo, los errores que puedan presentarse en la ciencia y no sólo en ella, sino también en otros campos de conocimiento, representará un progreso liberador para su sociedad, una más libre de errores que impidan ampliar la visión de mundo y Universo. 

Al avanzar la sociedad, se integran nuevos descubrimientos, como ya vimos en el lenguaje, que es el que hace referencia a la realidad, hay nuevas adaptaciones de conceptos y otros son desfasados, Feyerabend (1974) afirma: “los procedimientos de enseñanza dan forma a las “apariencias” o al “fenómeno” y establecen una firme conexión con las palabras, de tal manera que los fenómenos parecen hablar por sí mismos sin ayuda exterior y sin conocimiento ajeno al tema” (p. 55). La manera en cómo se adquieren los conocimientos acordes a la enseñanza es lo que influye a la estructura de nuestro pensamiento, puede ser el caso que no siempre suceda, porque si les sucediera a todas las personas no tendríamos en la historia algunos personajes increíbles que desafiaron los límites de la sociedad, proclamando así su libertad y la de los demás sobre esos límites conceptuales. Pero quienes no se liberan son esos mismos que creen que en el progreso de la sociedad sólo la ciencia tiene la razón, el método todo vale es para aplicarse en cada área de conocimiento que desee dar con nuevos resultados y proponer pensamiento crítico que cambie lo establecido en una sociedad; crear una revolución.

En un intercambio de conocimientos, como si fuese un diálogo, cada individuo puede integrar en la sociedad una porción de pensamiento crítico porque el método todo vale se los permite, incluso crear epistemología a partir de cualquier disciplina, ya sea en: psicología, medicina, arte, teología, política, sociología, filosofía, etc.; todo es válido. Por lo que, la educación liberadora es una herramienta de transformación fundamental para interactuar entre todas las personas de manera altérica, generando la fusión de las perspectivas de mundo a través de una visión holística (Muñoz, 20171). Una sociedad libre del dogma de la ciencia es aquella en la cual las ciencias y demás disciplinas de conocimiento convergen, entre la pluralidad de conceptos que definen los fenómenos que experimentamos e incluso los que no vemos a simple vista, como en la física cuántica. Es importante resaltar que, limitarse al método científico sería ir en contra de la naturaleza misma que suponemos querer investigar, por lo que Feyerabend tomó a Hegel y su dialéctica, esto es lo que permite ahondar en los secretos de la naturaleza de maneras diversas mientras presente recurrentes cambios. 

Para concluir, si bien la obra misma de Feyerabend no tiene un apartado que hable sobre la educación, en muchas partes de su libro menciona lo imprescindible que es, así que al unir la idea de educación liberadora en relación al método todo vale, da como resultado una sociedad donde no sólo la ciencia tiene la razón. Como ya vimos, hay muchas contradicciones en la ciencia misma porque ignoran la movilidad propia de los hechos que estudian, y el propósito final de esta monografía fue el argumentar cómo es posible que una herramienta como la educación, provee al sujeto en sociedad capacidad crítica ante los dogmas de la ciencia, liberándose a la vez que crea una sociedad más libre

Conclusión

Este trabajo llegó al fin esperado de poder argumentar el contraste de la unión entre la pedagogía de la liberación de Freire, con la teoría anarquista contra el método científico de Feyerabend. Esto arroja resultados en torno a cómo esta tan impregnado el dogma de la ciencia en las estructuras de nuestro pensamiento, que no solemos atrevernos a contradecirlo. Es sumamente importante resaltar que para entender por qué Feyerabend afirma que la ciencia no siempre tendrá la razón, es debido a su mayor objeto de estudio: la naturaleza, que es cambiante y no estática. Comprendiendo una vez la base dialéctica en la cual Feyerabend afirma que nada puede mantener una validez y certeza absoluta por siempre, es posible ir en contra de lo establecido por la misma ciencia. Con esto no quiero decir que la ciencia no sirva de nada, claro que sí tiene su propia función, pero eso no desvaloriza la posibilidad de producción de conocimiento que nos pueden otorgar otras disciplinas consideradas no-ciencias. Así que, es necesario valorar las demás maneras de conocer y entender el mundo, porque no todos sus secretos serán revelados a través del método, hay muchos métodos por probar, porque cada cosa tiene que tener un método adaptable a las necesidades que se presenten. Todo vale.  

Bibliografía

Chalmers, A. R. 2000. ¿Qué Es Esa Cosa Llamada Ciencia? Madrid, España. Ed. Siglo XXI.

Feyerabend, P. K. 1974. Contra El Método: Esquema De Una Teoría Anarquista Del Conocimiento. Barcelona, España. Ed. Orbis S.A

Muñoz, D. A. 2017. La educación como práctica de la libertad. Kavilando 9 (1), 26-41. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6110073

Gargiulo, Teresa. (2015). Lo Humano Como Valor Epistemico. Apuntes En Torno A La Obra A Tardía De Paul Karl Feyerabend. Universum (Talca)30(2), 51-73. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762015000200004

Artículo de:

Sandy Arteaga (autora invitada):
Hondureña, feminista de inclinación decolonial, estudiante de filosofía en la UNAH. Creadora de Diálogos Periféricos, un proyecto autónomo sobre la necesidad de enseñar fuera del eurocentrismo.

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por autores invitados

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