Retos y propuestas para la organización nacional e internacional de mujeres filósofas

En enero 2021 la Red Mexicana de Mujeres Filósofas cumplió un año de intensa actividad y arrancamos con los preparativos para la celebración, que tuvo lugar el 8 de abril. Ese día realizamos dos conversatorios bajo las consignas “aremos otra tierra, aremos nuestra tierra”. Las grabaciones pueden reproducirse en nuestra página de Facebook, esta relatoría retoma algunas ideas centrales.

La organización internacional

Aremos otra tierra, la organización internacional de mujeres filósofas reunió a Karina Pedace, representante de la Red de Mujeres Filósofas de América Latina (Reddem); Teresa Rodríguez, por parte de la Red Latinoamericana de Estudios sobre Filósofas en la Historia; Erika Torres, por Society for Women in Philosophy (SWIP-Analytic) México y; Cintia Martínez, por International Association of Women Philosophers (IAPh).

Nuestra celebración comenzó unas palabras de bienvenida de parte de Lucía González (Oficina de la UNESCO en México). En seguida Alejandra Ramírez, miembra cofundadora de la ReMMuF nos dio un panorama de lo que ha significado este año para nosotras: el surgimiento de nuestra red está marcado por las movilizaciones de mujeres en todo el mundo durante el 2019 y la crisis desatada por la incapacidad humana para manejar las consecuencias de la pandemia en 2020, en circunstancias difíciles decidimos que era hora de tejernos como “red” de filósofas mexicanas y latinoamericanas. Así, por invitación de nuestra hermana mayor, la Reddem, y con apoyo de la Oficina de la UNESCO México, lanzamos una convocatoria para registrarse como miembras y, poco tiempo después, organizamos un ciclo de seminarios internacionales cuya memoria está por publicarse bajo el título Filósofas pensando al mundo. Actualmente estamos enlazadas más de 250 filósofas –y puedes registrarte aquí–, algunas de ellas participan en el seminario permanente que tiene cuatro líneas de estudio (i. subjetividades y corporalidades, ii. agentes y procesos históricos, sociales y políticos, iii. mujeres, género y feminismo, iv. epistemología y filosofía de la ciencia) y en el que están programadas 40 presentaciones de trabajos concluidos, en curso, realizados de manera independiente o en el marco de proyectos institucionales. Comprendimos cuán importante es tener una presencia digital, por lo que además de estar nutriendo nuestras redes sociales hemos incursionado en el envío de newsletter semanal, a través del cual visibilizamos la discusión filosófica que tiene lugar en nuestro seminario y ponemos al alcance de las colegas actividades que normalmente quedan al margen de la difusión: cursos autogestionados, blogs de divulgación, etc. Alejandra enfatizó que nuestra manera de fortalecernos es trabajar juntas, y estos conversatorios nos permitieron reconocer nuestros horizontes particulares y comunes, y ver cómo podemos acompañarnos para alcanzarlos. Antes de dar la palabra a las panelistas hizo un llamado a la articulación nacional de la red, mediante la organización regional y no al revés, no de manera centralizada sino desde la horizontalidad.

Karina Pedace nos platicó que la Reddem, de la que es directora ejecutiva, es un heterogénero colectivo filosófico internacional, con perspectiva de género, que busca generar las condiciones materiales para el desarrollo de otras prácticas filosóficas, es por eso que su labor no se centra solo en el ámbito académico, sino que trabajan con organizaciones sociales de base y ONGs. La Reddem acompañó la “génesis amorosa, horizontal, colaborativa y pujante de la ReMMuF”.

Conocernos como mujeres que hacen filosofía es una condición de posibilidad para potenciar nuestros logros, hacer más fluido el diálogo, romper el aislamiento y las jerarquías, facilitar la circulación de nuestras producciones y, una cuestión más controversial e inquietante que puso sobre la mesa: para hacer filosofía en nuestras lenguas maternas. No hace falta caer en chovinismos para notar cómo hemos renunciado a nuestras lenguas; el lenguaje nos constituye y construye vehículos del pensamiento, hace falta una reflexión crítica en la organización internacional de filósofas sobre cómo insertarnos en el mundo teniendo en la mira la causa latinoamericana.

Posteriormente, Teresa Rodríguez nos comentó que la red que ella representa no busca solo indagar un pasado remoto sino, más que nada, comprendernos como continuadoras y reivindicadoras de las prácticas filosóficas de mujeres que fueron silenciadas, olvidadas y borradas de la historia. “¿Qué mujeres practicaron la filosofía en los territorios de las diversas colonias y, después, en los países independientes de América Latina?” es una pregunta que nos impele y nos responsabiliza para promover la inclusión de sus producciones en el canon de la disciplina, en las lecturas formativas de los planes de estudios en diversos niveles educativos.

SWIP-Analytic surge en Nueva York como una sociedad dirigida a estudiantes de doctorado, en México su organización ha involucrado a otras actoras: estudiantes de posgrado y también de licenciatura. Erika Torres nos comentó que esta asociación se ha desarrollado como un foro de participación, difusión y discusión del quehacer filosófico, con actividades que contribuyen a la formación de filósofas: ponencias, asesorías y talleres. Estos buscan responder a un problema grave: la disparidad de género; el porcentaje de mujeres que estudian un posgrado, que tienen un puesto académico o de toma de decisiones en el campo, es notoriamente menor en relación con los pares hombres. La disparidad también se refleja en los porcentajes de mujeres que ingresan y egresan de la carrera en Filosofía. Sin embargo, no se trata únicamente de esforzarnos por “cubrir la cuota, es que hay mujeres haciendo filosofía muy buena” y queremos que nuestras actividades impacten en las nuevas generaciones, para impregnarles de seguridad y herramientas.

Erika señaló que a nuestras organizaciones se les impone un requerimiento, el de justificar por qué hacemos talleres para estudiantes mujeres exclusivamente, cuando los estudiantes hombres también podrían beneficiarse de ellos. El reto es explicar que no queremos silenciar a nuestros colegas, sino actuar afirmativamente sobre nuestras vidas y transformarlas.

Por su parte, Cintia Martínez nos comentó que la IAPh es una asociación internacional con presencia en más de 30 países, que comparte los objetivos de las otras organizaciones y da un impulso especial a la filosofía feminista, por lo que tiene “un pie en la academia y un pie en el activismo”. El último encuentro se realizó en China y el próximo congreso tendrá lugar en Paderborn. Cintia recalcó que un reto que percibimos como latinoamericanas es llegar a ámbitos internacionales como “minoría folclorizada”, pero no es el caso en la IAPh, donde nuestra participación es activa.

Una de las interrogantes de las asistentes que dio paso a la reflexión fue si nosotras, como mujeres filósofas, debemos priorizar la búsqueda de espacios para otros agentes que han sido marginalizados: personas con discapacidad, racializadas o discriminadas por razones de identidad y clase. 

La organización nacional

El segundo conversatorio, Aremos nuestra tierra, la organización de mujeres filósofas en México, contó con la participación de representantes regionales: Ana Laura Fonseca, por San Luis Potosí; Sandra Ramírez por la Península de Yucatán; Rocío Cázares, por Zacatecas, Aguascalientes y Nayarit; Laura Campos, por Morelos.

Fanny del Río, miembra cofundadora de la ReMMuF dio la bienvenida. Las panelistas compartieron datos que han recopilado en sus regiones y nos dieron indicios de la factibilidad de establecer una red nacional de filósofas: en San Luis Potosí hay 3 universidades que ofertan la carrera de Filosofía, en la Península de Yucatán no se ofertan estudios formales en las universidades públicas y hay dos maestrías en escuelas privadas que no se ofertan cada año, en Morelos solo  hay una licenciatura en filosofía y ningún posgrado, en Guerrero, Tlaxcala y Puebla hay licenciaturas y en Hidalgo no. A esto se añade una subrepresentación de filósofas en los cuerpos académicos; en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí solo hay tres mujeres (y dos hombres) con contratos de tiempo completo, y únicamente ha habido una profesora de asignatura, este es un espacio predominantemente masculino. Más no perdemos el entusiasmo, en especial nos llena de esperanza que se esté considerando la apertura de la licenciatura en Filosofía en la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida (UNAM) y Sandra Ramírez expresó su anhelo por arrancar el programa con al menos dos filósofas con contrato de tiempo completo.

Percibimos varios obstáculos para consolidar nuestra ReMMuF: la ausente formación filosófica en los estados de la república,  una minoría de filósofas trabajando en universidades, pocas en puestos de decisión, sin horas pagadas para investigación ni definitividad, sueldos bajos, empleos sin seguridad laboral, carga excesiva de trabajo en filósofas egresadas que dan clases y cumplen otras actividades administrativas en secundarias y bachilleratos, invisibilización de las que trabajan con asociaciones civiles, ONGs y empresas, muy pocas continúan estudios de posgrado, hay angustia en las estudiantes por su futuro laboral…

Ana Laura Fonseca nos hizo ver que las alumnas de Filosofía tienen que trabajar más que sus compañeros hombres para ser tomadas en cuenta, pues predominan prácticas que las violentan: académicos que no reconocen sus producciones como valiosas y la exclusión sistemática de autoras en los textos de la carrera.

Laura Campos expresó que las estudiantes en Morelos pasan por una situación parecida, pero en cada generación se renueva y nutre la valentía para retar la autoridad intelectual masculina, para plantear de manera autónoma  temas de estudio que realmente interesan a las filósofas en formación. Las estudiantes han desarrollado estrategias de “reivindicación, resistencia y lucha, crean comunidad a nivel regional”, no obstante, todavía hay temor a la manera en que puede ser vista la organización de mujeres en espacios institucionales para resolver necesidades locales; en los estados esa percepción de “transgresión” dificulta hacer redes.

Rocío Cázares compartió las ideas recogidas en el Conversatorio de Mujeres Filósofas del Centro de México, en el que participaron compañeras de Zacatecas, Nayarit, Colima, Aguascalientes  y Guanajuato, expresando sus inquietudes y expectativas. Aunque hay más comunicación entre filósofas de esta región, predomina el trabajo en soledad; como somos pocas, estamos aisladas y no se han establecido contactos para el trabajo colaborativo, tampoco hay grupos de estudios así que la mayoría realiza proyectos personales sin apoyo institucional, sin promoción ni respaldo. Opinaron que ha habido una centralización de la Filosofía en la Ciudad de México, pero en las universidades pequeñas de alrededor se vive una situación amenazante: la filosofía peligra con desaparecer de las instituciones si no se satisfacen las cuotas de inscripción y egresados, y tiene que sobrevivir con asignaciones bajas de recursos y condiciones pobres para la investigación, en particular, es un problema común la falta de acceso a bases de consulta especializadas en filosofía y para varias, pagar continuamente para acceder artículos representa cada vez más un privilegio que no se pueden permitir.

¿Qué se propone para arar nuestra tierra? En primer lugar, conocernos. Ya estamos creando un directorio de filósofas en cada región de México, será una base para identificarnos, hacernos visibles, escucharnos y dialogar. Los nodos regionales pueden convocar a coloquios para propiciar la interacción. Otras tareas que añadiremos a nuestras prioridades son: compartir nuestros acervos bibliográficos con quienes no tienen acceso a bases de datos, reproducir nuestros propios textos, impulsar la revisión de planes de estudios desde una perspectiva de género y compartir ofertas laborales. Discutiremos la viabilidad de preparar seminarios virtuales interuniversitarios y abiertos, colaborativos, así como de impulsar estancias o intercambios académicos de profesoras y alumnas.

Ahora bien, ¿qué nos corresponde como Red Mexicana de Mujeres Filósofas? En palabras de Sandra Ramírez: nuestro compromiso es acuerpar la organización regional, acompañar como una plataforma solidaria para echar a andar estrategias coordinadas de difusión, cooperación y formación, combatir el aislamiento institucional… Una tarea pendiente es distinguir entre nuestros objetivos como red nacional, de los que se plantean las redes locales en respuesta a sus necesidades particulares urgentes.

Hace falta trabajar esta tierra para gozar de sus frutos, pero ya estamos conociendo el terreno, hemos dado un paso que nos acerca a esos otros mundos que imaginamos y deseamos para las filósofas, sabemos de antemano que no hay un solo camino y habrá que tomar algunos riesgos; caminando juntas lo lograremos, compañeras.

Artículo de:

Red Mexicana de Mujeres Filósofas
La Red surgió en 2020 por invitación de la Red de Mujeres Filósofas de América Latina. Actualmente, reúne a varias mujeres filósofas nacidas o radicadas en México, de todos los campos y corrientes filosóficas.

Imagen | Red Mexicana de Mujeres Filósofas

#empoderamiento, #inclusión, #mujeres, #organización

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!