De acuerdo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 40, se establece:

Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.

Democracia literalmente significa el poder del pueblo, y ¿quién es el pueblo? Todos los ciudadanos de este país. Sin embargo, muchos de los mexicanos hablan de democracia sin saber cuan es el significado de fondo y de forma, ya que se ha adoptado como una palabra común, refiriéndose a una elección, por ejemplo, en un trabajo de equipo, en una la toma de decisiones familiares, en una reunión de amigos o en una relación de noviazgo, por mencionar algunos.

Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.

Albert Einstein

En efecto, la democracia va más allá que una elección y un voto electoral, -quienes saben y entienden- la democracia es involucrar a los ciudadanos para participar en la aprobación de leyes y ser parte de los tomadores de decisión del presupuesto públicos, respetando la pluralidad, su libertad de expresión, la igualdad, la honestidad, la justicia social y cero corrupción, principalmente.

Por ello, durante las últimas cinco décadas se ha intentado transitar y consolidar una verdadera democracia. Recordando que en 1977, se aprobó la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales la cual es considerada como la base medular del proceso de liberación política en México y, por lo tanto, un hecho histórico que marcaría a un país contemporáneo y moderno.

La importancia de esta reforma radicó en crear las bases para la formación de un nuevo sistema de partidos, permitiendo que se forjaran las leyes e instituciones para recibir, conformar y fomentar una nueva realidad pluripartidista. Entre las modificaciones esenciales es el reconocimiento constitucional de los partidos políticos como entidades de interés público, y obtener un registro condicionado y la composición de la Cámara de Diputados, aumentando el número de sus miembros a 400, de los cuales 100 serían seleccionados bajo el principio de representación proporcional (Becerra, 2000).

A pesar de los esfuerzos de seguir el camino correcto, aún no se vive en una sociedad democrática estipulada en la Carta Magna, aún se está pre-iniciando con la aprobación de leyes y la creación de instituciones articuladas y eficientes.

Coincido con Rubio, cito textual:

En realidad, la democracia es, más que cualquier otra cosa, un conjunto de reglas, arreglos, instituciones, organizaciones y conductas que norman el comportamiento de los actores políticos en una sociedad.

(Rubio, 1998: 36)

Y se puede visualizar desde diferentes ámbitos y perspectivas de los actores políticos, -una de ellas es que, la democracia en sí es la forma de gobierno del sistema político mexicano- y quienes pretenden ser representantes del pueblo tienden a viciarla y corromperla utilizándola como bandera política incurriendo en corrupción, clientelismo político, impunidad y fraude, entre otros.

Situación que desvalora el significado de una verdadera democracia, estos actores buscan beneficios e intereses particulares, no respetan las minorías, el pluralismo, la participación voluntaria y la opinión pública informada y escuchada.

Un claro ejemplo, es la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en el sexenio de 2012-2018 donde cada representante defendía su opinión y dialogaba con representantes de diferentes partidos políticos, para aprobar y dictaminar leyes y Puntos de Acuerdo, decidiendo democráticamente, pero, cuando eran temas de gran impacto para el país, quienes decidían, eran los grupos ideológicos que mantenía la mayoría de votos, lo que categóricamente imponían su voluntad.

Por lo tanto, el tema de democracia para algunos actores políticos ha sido herramienta de juego para usarla e interponer sus intereses particulares para mantenerse del poder por el poder.

De allí la urgencia y el reto de que no solamente el gobierno mexicano asuma el papel como auténticos agentes del cambio social, sino que la sociedad civil se involucre para incidir en los asuntos de interés público y, en esa medida, consolidar un cambio sustancial y verdadero que México y los mexicanos merecemos.

Bibliografía

Becerra R.; Salazar, P.; Woldenberg, J. (2000). La mecánica del cambio político en México. Elecciones, partidos y reformas, México: Editorial Cal y Arena.

Rubio Luis (1998). La democracia verdadera: Información, ciudadanía y la política pública. México: México: Editorial Cal y Arena, Centro de Investigación para el Desarrollo, A. C.

Constitución Política de México [Const]. Art. 40. 5 de febrero de 1917 (México). Disponible en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_110321.pdf

Cámara de Diputados. Honorable Congreso de la Unión. (s.f.). Nuestro siglo – La Reforma política de 1977. http://www.diputados.gob.mx/museo/s_nues11.htm#:~:text=Despu%C3%A9s%20de%
20meses%20de%20discusiones,otros%20tantos%20art%C3%ADculos%20de%20la

Imagen | Pixabay

Artículo de:

Ariel Palemón Arcos (autor invitado):
Licenciado en Ciencia Política y Administración Urbana, Maestrante en Administración y Políticas Públicas.

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