Frente a la injusticia y violencia incesante que vivenciamos en Colombia surge con gran preocupación la pregunta: ¿Qué podemos hacer para que esto cambie? Además de marchar y manifestar nuestro rechazo por el gobierno que ignora nuestra voz en las calles, que nos pretende callar suciamente abusando del poder afectando la vida social de nuestro pueblo, nos damos cuenta de que nuestra labor es compartirle al mundo lo que estamos viviendo en estos momentos, que no es algo nuevo en nuestro contexto como se podrá mostrar en el marco histórico, y que la sociedad ya está cansada de este virus que nos mata día a día, que nos roba en nombre de la ley, que pretende suavizar la situación tan grave y delicada por la que pasamos al usar eufemismos en sus medios de comunicación.

“No vivas para ser por temor,
La presa de otros sueños
Se vive una vez para ser
Eternamente libre.
Rompe el silencio de un grito
Que el mundo te escuche, no temas actuar
No seas el sueño vencido
Que teme y vence a quien teme soñar”2

(Kraken, Muere libre. 2014)

Marco histórico colombiano

Es necesario conocer el desarrollo histórico político de Colombia para así poder comprender el momento efervescente que vive este país con sus pobladores, en vista que la historia de los países, en muchas ocasiones, determina tanto su presente como su futuro, ese es el caso del pueblo colombiano; desde su invasión y posterior proceso de conquista ha sido una nación dominada y exterminada por la fuerza, doblegada y sumisa desde la visión de sus mismos dirigentes.

Durante el proceso de invasión dado en el “descubrimiento” (encuentro) de América denominado como ‘la conquista’, nos encontramos con el exterminó de casi el 80% de los pueblos aborígenes y la esclavización del 20% restante, además del robo sistemático del oro y de la plata de estos pueblos, bienes que fueron enviados a la corona Española. Por ser tanta la riqueza que se extraía en este territorio (Colombia en la actualidad) surgió la necesidad de traer a los “Afros” desde África para su esclavitud, esto se convirtió en una práctica constante.

Lo anterior conllevó a que se diera un cruce de razas un tanto violento por parte de los españoles, como la violación a las aborígenes y esclavas, una situación que era cotidiana para esta época; así, pues, es como aparecen mestizos y mulatos; también es bueno aclarar el cruce voluntario entre la población afrocolombiana y los aborígenes que se presentó durante dicho período histórico.
Ya durante la colonia – período conocido por la llegada masiva de españoles con sus familias a los nuevos territorios de la corona- aparece un nuevo estatus social del cual se derivan los criollos, que no son más que hijos de españoles nacidos en América.

Ya en los siglos XVII y XVIII se establecen los criollos como clase dirigente del territorio que durante ese tiempo mantuvo como nombre el “Nuevo Reino de Granada”, las órdenes eran recibidas directamente de la corona española y se hacían cumplir por los españoles en el territorio; en esta forma de poder los criollos eran despreciados, generando inconformismo entre ellos.

A finales del siglo XVIII se dan las reformas borbónicas que hacen que se incremente el inconformismo de los criollos, provocando revueltas en el territorio terminando con el levantamiento de los comuneros que fueron apoyados en un comienzo por dicho estatus social, para luego traicionar y darle la espalda al mismo pueblo cuando la corona española les otorgó cierto poder político.

Luego, con la invasión napoleónica a España, las colonias quedaron sin quien las gobernara, los criollos aprovecharon esta coyuntura para tomar el poder absoluto sacando a los oidores y virreyes empezando así el proceso de “independencia” con el apoyo de mestizos, mulatos, aborígenes, afrocolombianos, raizales y, por supuesto, los criollos, se da el grito de independencia en 1810. 

Un grito mentiroso y traidor, miremos por qué. En el acta se ve y se lee claramente que lo único que buscaban los criollos era igualdad en el poder, es decir, que ellos gobernaran autónomamente el virreinato sin más autoridad que la del monarca español y que se reconocieran sus títulos de nobleza.
Es por esto que los criollos, desde el mismo momento de la constitución de la nueva república, se van en contra del pueblo para mantener así sus beneficios y títulos; esta historia es cíclica, ya que se busca el apoyo popular solo para mantener su estatus al obtener el triunfo.

Después del grito de independencia, la historia de la nación naciente estuvo inmersa en 13 guerras civiles -incluyendo las luchas independentistas del siglo XIX- con una duración 39 años intermitentes, esto sin sumar luchas regionales o locales. Durante el siglo XX la situación no cambia, la oligarquía conservadora oprime al pueblo constantemente, lo que obliga a que se lleven a cabo diferentes levantamientos armados hasta 1952, donde se datan casi 200.000 personas asesinadas.


A partir de esto, se puede decir que los gobiernos en Colombia solo han servido para aumentar su riqueza y poder, los derechos que en este momento tiene el pueblo colombiano han sido ganados por luchas, marchas y muertos de la misma población.

Tras la década del 50 a mediados del siglo XX, el poder se lo reparten las élites políticas liberales y conservadores, iniciando la confrontación armada con los grupos guerrilleros marxistas-leninistas, grupos maoístas y otras fuerzas beligerantes surgidas de la teología de la liberación y del humanismo cristiano.


De acuerdo con todo esto, es posible aseverar que la historia se repite, lo poco ganado por el pueblo ha sido por medio de sus víctimas y de su decisión y entereza; aquí nos siguen gobernando los criollos en pleno siglo XXI, pero con un detonante extra: sus gobiernos están apoyados por dinero del narcotráfico y el paramilitarismo que silencian al pueblo, en especial a la juventud que han levantado su voz y abierto los ojos frente a una élite política y militar corrupta, asesina y criminal.

Este esbozo de marco histórico es una corta descripción y radiografía del porqué el pueblo colombiano se levanta en contra de la opresión del gobierno de turno, que no es más que la continuidad de unas políticas neoliberales que mantienen los privilegios de los grandes capitales gravando con más impuesto a un pueblo que no tiene de dónde pagar más. Nuestros gobernantes son la descendencia de los mismos dirigentes que han tenido el poder desde el grito de independencia, los mismos criollos que traicionan a sus compatriotas, tanto sólo miren a Colombia, a sus políticas y a su pueblo así verán cómo lo asesinan y arrinconan no solo a bala, sino con pobreza y marginalidad.

¿Por qué el pueblo colombiano
está cansado del gobierno de las oligarquías?

Ahora bien, muchos se preguntarán: ¿Qué está pasando actualmente en Colombia? ¿Por qué el pueblo está protestando contra su gobierno? Son varias las razones por las que marchamos, y todas ellas apuntan a una vida digna para todas las personas, en la que se garanticen derechos tan vitales como a la salud, al trabajo, a la educación, a la vivienda, entre otros más.

Tales marchas se venían dando desde 2019 en las distintas ciudades del país por múltiples causas, como la corrupción en el gobierno, la impunidad de la justicia, los constantes asesinatos a líderes sociales, masacres a distintas comunidades, el rechazo a las políticas neoliberales, la desigualdad acentuada (más del 40% de la población colombiana es pobre), explotación de nuestro medio ambiente (nula defensa de los ecosistemas con el fracking, aspersión del glifosato, explotación de los caballos como instrumento de guerra, minerías ilegales, incumplimiento de la política pública de protección y bienestar animal, desinterés por la deforestación, acaparamiento de tierras, etc.).


Por la dignidad agropecuaria, el incumplimiento en ciertos acuerdos del proceso de paz, la reforma laboral que ofrecía propuestas como pagar el 75% del salario mínimo legal vigente a los jóvenes entre los 18 y 25 años, la reforma pensional que pretendía aplicar un aumento a la tasa de cotización, privatizar el fondo de pensiones, reducción de ofertas de empleo, entre muchas más decisiones que repercuten de manera negativa a toda población colombiana.

El detonante que ocasionó que en plena pandemia los colombianos volvieran a tomar las calles del país fue por la nueva y tercer reforma tributaria del gobierno de Iván Duque, la cual pretende subir los impuestos de manera indiscriminada para recaudar más ingresos para el Estado, afectando principalmente a las clases bajas de la sociedad, debido a que tal medida procura que se suba el IVA en productos que son necesarios para la sociedad, esto es a la canasta familiar, a servicios básicos (agua, luz, gas), recortes de inversión en salud y educación, en síntesis, se puede decir que hasta morir implicará un gasto exacerbado para los colombianos, mientras no gravan a las grandes fortunas y a los que han robado el país.

Para el gobierno no es un capricho, sino una necesidad, dado que con esa medida pagarán deudas que ellos mismos han generado con el exterior, pero para el pueblo colombiano es un atropello en contra del país, en vista que, se invierte en la guerra pero no en la vida social.

El presidente indica mediante sus distintos medios de comunicación que instaurará espacios para escuchar a la ciudadanía y construir soluciones, pero es imposible confiar en sus palabras cuando en las últimas noches vemos que atacan a las marchas pacíficas con balas aturdidoras y gases lacrimógenos a los manifestantes, que sus medios de diálogo son armados, cuando nos encierran entre calles para abusar de su poder y atentar contra la vida de las personas, así gritemos “¡Sin violencia!”, parece que nuestros gritos son ignorados y se responden con bolillo, cuando quieren militarizar las ciudades, cuando prefieren proteger bienes privados antes que la vida de los ciudadanos, cuando aprovechan la oscuridad de la noche para desaparecer y muy probablemente torturar a las personas.

A pesar de que en el 2020 se dictó un fallo ante la corte suprema que prohíbe el uso de escopetas de calibre 12 por parte del ESMAD y a tomar medidas frente al abuso de la fuerza pública, la situación sigue sucediendo, no hay garantías ni siquiera para el personal de derechos humanos, hasta a ellos los arremeten, si tan sólo se dieran cuenta de que luchamos por todos e incluso por ellos, que ellos también son parte del pueblo, que a ellos también les afecta las decisiones y acciones de este gobierno indolente y asesino que da la orden de disparar.

Percepción de la situación social

Lo anterior suscita angustia, dolor y desespero, una fuerte impotencia por no poder defender a todo el pueblo de una institución que abusa de las armas, que no las emplea para protegernos, sino para agredirnos, más tristeza genera el ver que la población se informa de mejor manera mediante las redes sociales que en los noticieros nacionales,  porque estos solo muestran los daños materiales a empresas privadas y no la preocupación por el asesinato de jóvenes que luchamos por nuestro futuro, medios en los que traducen el hecho de luchar por la sociedad en vandalismo, en donde se evidencia una tergiversación de los hechos para bienestar del gobierno, más encima, es lamentable saber que las redes sociales son nuestro medio de comunicación masivo y que allí nos censuran, eliminan algunas publicaciones o historias que muestran la realidad tan violenta que estamos viviendo.

No quiero seguir viendo en vivos, quiero que los noticieros muestren la verdad - Ilustración realizada por Alejandra Barco

No es necesario que maten a un ser cercano a mí para sentir el dolor de un pueblo que lucha, porque siento con ellos, porque soy con ellos, porque mi ser se desgarra al escuchar esos gritos que suplican “¡Ya no más!” “¡No le pegue más!”, o el grito desolado de las madres cuando perciben a los cadáveres de sus hijos, con todo esto puedo aseverar que tengo un dolor de patria, un dolor por mi pueblo que sufre día a día en manos de “los protectores de la patria”.

Incluso ni en nuestras propias casas estamos seguros. El 4 de mayo del 2021, cerca a mi hogar, en la ciudad de Bogotá, localidad de Suba, estos agentes del Estado tiraron gases lacrimógenos no sólo a los conjuntos residenciales cerca al centro comercial Plaza imperial y tienda de cadena Grupo Éxito, sino que también al interior de algunos apartamentos, específicamente en sus balcones.  
Hoy 7 de mayo de 2021, décimo día del paro nacional colombiano escribo con un dolor profundo que ya vamos más de 30 personas asesinadas, más de 800 casos de detención arbitraria por parte de la Policía Nacional con violaciones o agresiones físicas, más de 100 desaparecidos que incluyen a algunos menores de edad. Lo que más inquieta es que estas cifras sólo son las confirmadas, casos que aún no se conocen o registran generan mayor angustia.

Suenan las balas
corre porque es la policía
suenan las balas
que por protestar te asesina
suenan las alarmas
la lucha que hoy es por la vida
suenan las palabras
de un pueblo sin miedo que grita
hay ríos de sangre en la calle
gritos desesperados de una madre
no se cómo ese llanto los deja vivir
con las manos llenas de sangre se van a dormir
y si aquí la gente para
el Estado dispara
fue la orden del Para
4

Lianna. 2021

Para completar esta agonía, los medios de comunicación nacionales informan sobre estos acontecimientos usando términos como que el pueblo está celebrando o que las protestas son producto de grupos de vándalos o terroristas, cuando en realidad estamos luchando por un mejor país, por una nación justa y equitativa, en la que todos los colombianos tengamos garantizados derechos para vivir dignamente; frente a esto, el presidente ofrece una recompensa de un valor de $10’000.000 (diez millones de pesos colombianos) por la identificación y captura de los actores de actos vandálicos que se han registrado en la infraestructura pública. ¡No somos vándalos! ¡Somos un pueblo que está cansado de la opresión de la oligarquía colombiana! Así como dijo René Pérez Joglar: “Si un pueblo protesta y marcha en medio de una pandemia, es porque su gobierno es más peligroso que un virus3 (2021); todo esto confirma el cansancio del pueblo neocolonizado.

Referencias

  1. krakenTitanOficial. (2014, 18 junio). Kraken – MUERE LIBRE (DVD 30 años – La Fortaleza del Titán) [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=69Ka3TvhQL0
  2. Pérez. R. [@residente] (28 de abril del 2021) Si un pueblo protesta y marcha en medio de una pandemia es porque su gobierno es mas peligroso que un virus. 🇨🇴❤️ [Vídeo] Instagram.https://www.instagram.com/p/COOO8LfDc12/
  3. Toro. V. J. V. [@liannamusic] (05 de mayo del 2021) Suenan las balas [Vídeo]
    Instagram. https://www.instagram.com/p/COgGLtMhNb5/

Artículo de:

Aura Alicia Patiño Pico (autora invitada):
Estudiante becada en Estudios de Filosofía de la Corporación Universitaria Minuto de Dios, ecofeminista, participante activa en los semilleros de investigación de Filosofía Francesa Contemporánea y Género y Filosofía.

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Hernando Ospina Quintero (autor invitado):
Licenciado en Filosofía de la Corporación Universitaria Minuto de Dios con diplomado en D.D.H.H., ética y pedagogía, evaluación y planeación curricular, docente de educación básica y media en instituciones públicas y privadas.

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Imágenes | La República, Instagram, El Espectador

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por autores invitados

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