El contrato social: las sombras patriarcales de la libertad de la Modernidad

¿Qué ocurrió realmente con el “contrato social” de la Modernidad? Carole Pateman, teórica política y feminista británica, nos desengrana los entresijos filosóficos y políticos de las teorías del contrato social para poner sobre la mesa la cara oculta del mismo: el contrato sexual, en su obra homónima, El contrato sexual (1988)

La importancia del contrato social en la filosofía es innegable, precisamente porque constituye una historia conjeturada de cómo se crea una nueva sociedad civil, una nueva norma de derecho a partir de un contrato. El interés de Pateman es destacar, como decimos, que se ha ignorado que dicho contrato establece la forma moderna del patriarcado. Lo cierto es que el contrato social de la Modernidad se basa en el principio universal de libertad, es decir, que todos los individuos son libres; sin embargo, se pasa por alto el hecho de que las mujeres no son consideradas individuos, y por ello, no son libres.

Del derecho patriarcal, entendido como el derecho paterno, se pasa a una sociedad civil por medio de un contrato originario que se presenta como anti-patriarcal por distanciarse de esta ley paterna. Por ello, el contrato social se entiende como una historia de libertad. ¿Cómo encaja entonces el contrato sexual? Paterman nos dice:

“El contrato original constituye, a la vez, la libertad y la dominación (…) la libertad civil no es universal; es un atributo masculino y depende del derecho patriarcal.”

Carole Paterman, Contrato Sexual (1988)

Esto quiere decir que el contrato social es sexual, o patriarcal, en la medida en que establece el derecho político de posesión de la mujer por el hombre. Así, el contrato sexual sería el medio mediante el cual los hombres transforman el derecho natural sobre las mujeres, imperante en las sociedades pre modernas, en la seguridad del derecho civil patriarcal.

El olvido del contrato sexual

Paterman va más allá cuando afirma que, realmente, el motivo por el que teóricos y filósofos han ignorado el hecho de que la libertad de la Modernidad se construye sobre la sujeción de la mujer, es porque examinar el contrato sexual nos llevaría a reflexiones que podrían reflejar temas mucho más profundos y problemáticos. Dicho de otra manera, la explotación solo es posible en la medida en que los contratos sobre la propiedad de una persona sitúan el derecho de propiedad en una de las partes; así, el trabajador y la mujer casada se constituyen como subordinados a través de un contrato que, aparentemente, es libre.

¿Hasta qué punto nuestro paradigma de libertad, nacido en la Modernidad, es genuinamente libre? Merece la pena reflexionar sobre los entresijos de este contrato social y la aparente libertad individual que postula; Carole Paterman es una autora excelente para hacernos reflexionar sobre estas cuestiones, así como autores marxistas como Engels, nos exponen las profundas vinculaciones entre patriarcado, propiedad privada, libertad, y sociedad civil.

Notas a pie de página

Paterman, C, Contrato Sexual, Editorial Ménades, 2019, p. 37

Bibliografía

Paterman, C, Contrato Sexual, Editorial Ménades, 2019

Artículo de:

Annie García (autor invitado):

Estudiante de Filosofía e Historia y Ciencias de la Música y Tecnología Musical, en la Universidad Autónoma de Madrid. Con formación musical, estoy interesada en política y estética, escribo poesía y hago collages digitales.

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Imagen | Pixabay

#contratosocial, #feminismo

por autores invitados

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