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En la filosofía, pocas veces se ha abordado el tema de la humildad explícitamente.

De hecho, quizás la referencia más contundente sea la crítica expuesta con Nietzsche en su libro La Genealogía de la moral, pero también característica de toda su filosofía. Sin embargo, la manera en la que Nietzsche se ha propuesto abordar a la humildad, es meramente como crítica y no como un valor que deba enaltecerse. 

En este sentido, resulta interesante contrastar la humildad entendida desde un terreno meramente teológico -en donde se exalta como virtud- a uno filosófico. Es importante señalar que hay distintas perspectivas respecto a la humildad dentro de la filosofía, sin embargo, me parece muy interesante contrastar la postura de Nietzsche con la tradición teológica.


Crítica a la cultura occidental

En primer lugar, se hace fundamental entender desde el lugar del que parte Nietzsche para desarrollar su filosofía. El gran error de la Cultura Occidental se remonta a Parménides con su concepción del no-ser y que todo permanece estático. Nietzsche va a afirmar a lo largo de toda su vida que el gran error de toda la tradición filosófica fue optar por el camino de Parménides y no el de Heráclito:

Pongo muy en alto el nombre de Heráclito…

Después de esos primeros filósofos presocráticos, nace en Atenas uno de los más reconocidos filósofos de toda la historia de la filosofía: Platón. Sin embargo, a como lo ve Nietzsche, con ello la entera concepción del universo cambia de forma radical y se divide en dos mundos: el terrenal y espiritual. 

¿Cuál es el problema central de esta concepción? La respuesta de Nietzsche es simple pero punzante: el origen de una moral de rebaño. De acuerdo a esta moral, dado que hay un mundo aparte del terrenal, el ser humano se resigna a llevar una vida miserable y pasiva con la esperanza de que cuando muera, un ser todopoderoso le recompensará por todos los sufrimientos y dolores que en vida soportó. 

Pero recordemos -dice Nietzsche- que no hay certeza alguna de este ser supremo. Y sin embargo estamos dispuestos a enaltecer valores que nos incitan a ser crueles con la vida misma, con nuestro cuerpo. Es dentro de este contexto, y dentro de esta moral de rebaño, que la humildad como valor, se sitúa.

¿Cuál es el rumbo que tenemos que tomar respecto a esta moral de rebaño? Una que no le volteé la espalda al cuerpo. Lo que necesitamos entonces, es una tergiversación de los valores; cuestionarlos desde su raíz misma y despojarnos de aquellas plagas que nos estén dificultando el crecimiento de lo verdaderamente importante.

Retorno a lo presente

La crítica de Nietzsche respecto a los valores presentes hoy en día resulta extremadamente clarificadora. Sin embargo, a mi punto de vista, Nietzsche desconocía algunas cosas expuestas a profundidad por la teología. 

Cada quién debe formular su propio criterio, y no deben rechazarse ambas posturas: la filosófica y la teológica. Por el contrario, deben servir como el inicio de un diálogo mucho más analítico y profundo que se atreva a cuestionar desde la raíz de ambas tradiciones.

Imagen | Unplash

Artículo de:

Aranza Sánchez Romero (autora invitada):
Lic. en Filosofía (Universidad La Salle), maestrante en Psicoanálisis. Le gusta escribir y enseñar, imparte clases de Filosofía y participa activamente en distintos medios digitales para la difusión de la filosofía.

#cultura occidental, #humildad, #Nietzsche

por autores invitados

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