Ni el COVID-19 ni nada podrá quitarnos lo miserable como especie

Escribía hace algunos días en Στοά (el newsletter de Filosofía en la Red), aunque ese texto puntual se compartió también en el blog, sobre si la pandemia sería para el ser humano, cuando finalmente la podemos ver como algo del pasado, una etapa de la historia o un reinicio como humanidad. Dije que, en mi manera escéptica de ver las cosas, esto (la pandemia del COVID-19) se convertiría en un evento más de la historia. Sí, en algo que impactó la vida de técnicamente todo el mundo pero que, al final, no logró dejarnos enseñanza alguna.

Abril y mayo del 2021 se han encargado de recordarnos que estar en medio de una pandemia no sirve para nada, ni mucho menos ablanda de forma alguna el corazón o incrementa la empatía de los seres humanos. Sé que lo que diré a continuación son temas políticos y que posicionarme en algún bando sería lo ideal, pero este pequeño artículo, querido lector, no busca eso, sino solo hacer una reflexión acerca de lo miserables que todavía podemos llegar a ser los seres humanos.

Colombia vive en estado de guerra, literalmente. Entre marchas y represiones, los ciudadanos y los policías día a día se enfrentan entre sí, trayendo consigo una ola de violencia que asusta, escandaliza y sin duda, polariza.

Medio Oriente sufre una escalada de ataques con misiles histórica. Israel y Palestina decidieron que era buen momento para seguir peleando y asesinando de paso a cientos de civiles, de ambos lados. Esto nos ha dejado imágenes horribles a su paso.

Como dije, y repito, no me pondré a decir quién está bien o qué es lo que está mal. No pretendo que ese sea mi papel. Lo que quiero, con estas líneas, es hacer eco de lo siguiente: vivimos en un estado de agresión perpetua.

¿Acaso no nos basta con los 3,3 millones (al día de hoy) de muertos que ha dejado el COVID-19? ¿No nos duele ver el pico que ha experimentado, por ejemplo, la India que ya no tiene dónde enterrar o incinerar a sus difuntos, o las muertes de las que hemos sido testigos de amigos, familiares o personas cercanas a nosotros, o la subida de violencia intrafamiliar durante el confinamiento?

El coronavirus, más allá de todas estas muertes, nos vino a dejar en claro dos cosas: somos vulnerables y el mundo puede ser detenido -a la fuerza, en teoría por algo de la naturaleza que no podemos controlar. Y, con eso taladrado en nuestra cabeza desde hace más de un año, ¿seguimos siendo la misma miserable especie?

Porque sí, no hemos entendido nada. Y mucho menos aprendimos a valorar la vida. En un momento en el que deberíamos sentirnos afortunados por no haber muerto durante la pandemia –que aún no acaba– miles de personas se ponen a agredirse, a pelear y a no contener sus ganas de sangre.

Ya sea la fuerza pública en Colombia o dos Estados que pelean por tierra o toda la violencia de la cual somos testigos día con día en los telediarios: seguimos matándonos unos a otros. ¿Por qué?

No tenemos que ponernos metafísicos, pero ¿no podríamos decir que la pandemia fue una señal divina –del dios que sea– para decirnos basta, detente, reinicia tu vida? O, si no queremos verle un lado religioso, planteemos la cuestión de forma existencial: si una pandemia te ha mostrado lo vulnerable que eres, ¿no sería bueno que cuestionaras tu vida?

¿Sirvió de algo estar lejos de aquellos que amamos, encerrados en casa, privados de la libertad de tránsito, obligados, para protegernos, a usar algo que oculta nuestros gestos, ver la muerte tan de cerca, perder el trabajo o adaptarnos a lo remoto?

Quizá muchos pueden decir que sí, que de alguna manera esos cambios o vivencias les ayudaron, pero cuando volteas alrededor o miras el noticiero te das cuenta que la realidad es otra. La humanidad se empeña por aniquilarse, con lujo de violencia –que es el sello de calidad– entre sí.

Y es entonces que podemos ponernos a pensar: ¿en diez años realmente habrá representado algún cambio palpable y aún presente este 2020-2021?

Creo que no… ¿o sí?

Imágenes | Pixabay, Soy502, CNN en Español
Muertes por COVID-19 | rtve
Estadísticas de violencia intrafamiliar durante la pandemia | Data Pop Alliance

#colombia, #covid, #humanidad, #israel y palestina, #reflexiones, #violencia

por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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