Síntesis de la Sistematización de la Filosofía Educativa. Parte IV

La importancia de una reflexión
metafísica en la Filosofía educativa

No se puede negar que la presencia masiva de la mentalidad modernista, presente en nuestros días, ha sido fundamental en el importante descrédito de la filosofía, especialmente la filosofía de la educación, su saber fundado en la metafísica se sustituyó por el saber fenoménico, en el que sólo se alcanza lo particular y contingente, o bien por un saber matemático que se caracteriza por su certeza. Cualquier intento de ir más allá de esta actividad, de volver a considerar el saber metafísico, es considerado una opinión o es marcado por el estigma del dogmatismo pues todo queda reducido y limitado a lo que se puede demostrar empíricamente (Martinez 2011, p. 67; Díaz 2013, p. 273).

Lo complejo de esta realidad es que se le quita, o disminuye a lo mínimo, un fundamento a la ciencia pedagógica, la base para su vertiente normativa y pedagógica, lo que significa que el aporte que se le entrega a la persona humana se desenvolverá lejos de la perfección que le corresponde entregar a la educación. Este panorama se complica más aún cuando la carencia del fundamento de las ciencias educativas se intenta suplir con valores intelectuales abstractos porque el educando tiende a perder el interés por crecer en la perfección que le es debida (Martinez 2011, p. 71).

Además, cuando un proyecto educativo se presenta como totalmente científico se cae por un lado, en una estafa a la democracia, ya que se impone dogmáticamente, bajo un disfraz científico, algo que no va más allá de ser una concepción de la existencia entre muchas otras; y por otro, se le hace jugar a la ciencia un papel ideológico, justificador y encubridor que no le corresponde, a saber, el de un apetito y talante totalitario. Esto significa que claramente hay un abandono de la educación pues se le lleva al ámbito de la opinión mudable y trae como consecuencia, que en la práctica educacional, el educador se encuentre sin una ciencia que le guíe, sin normas pedagógicas fundadas en el ser (Fullat 1992, p. 11).

Por otra parte, cabe tener presente que en el contexto contemporáneo de la filosofía educativa, su status epistemológico, sigue siendo sostenida o implica la reducción de ella a la sociología con un método que construye los hechos que tematiza, a partir de un paradigma elegido el cual, a su vez, se le podrá legitimar a partir de un análisis filosófico, pero que se encuentra con la problemática que este análisis filosófico se le niega o separa, por principio positivista,  todo tipo de vínculo con la filosofía (Vázquez 2012, p. 35). Ahora bien, no debemos olvidar que la educación ayuda a conocer la verdad y el bien, de hecho utilizamos la expresión “bien educado” o “esta persona es bien educada” cuando encontramos a alguien que practica el conocimiento de la verdad y hace el bien en virtud de la experiencia que ha tenido en la transmisión de estos aspectos, por medio de sus padres y maestros (Martinez 2011, p. 73); por lo tanto, cuando un individuo es bien educado, se presume que conoce lo que eso significa. En consecuencia, para que haya una renovación en la filosofía de la educación se necesita: a) hacer patente a todo hombre el concepto esencial de la educación por medio de un análisis verdadero, basado en la metafísica del ente en cuanto ente, sobre el fin de los actos humanos y cómo se pueden perfeccionar; b) unir la ciencia pedagógica y todas las ciencias que aportan a la educación, con el saber filosófico; c) asumir que no tan solo el gobierno, las instituciones educacionales y el profesor, cada uno a su manera, son agentes educativos, sino que también lo son los padres y dan un valioso aporte en la conducción y promoción, para con los suyos, en cuanto al estado perfecto del hombre y de la virtud (De Aquino 2015 [IV Senten. 26, q.1, a. 1 in c]).

Referencias

-De Aquino, S. T. (2015). Corpus Thomisticum. Extraído de http://www.corpusthomisticum.org/

Díaz, A. (2013). Consideraciones sobre la filosofía de la educación ISSN 2216-0159. Praxis y Saber4(7), 267–279. Extraído de http://www.redalyc.org/pdf/4772/477248391014.pdf. 

-Fullat, O. (1992). Filosofías de la Educación “PAIDEIA”. Barcelona, España: CEAC.

-Martínez, E. (2011). Ser y Educar, fundamentos de pedagogía tomista. Bogotá, Colombia: Universidad Santo Tomás.

-Vázquez, S. (2012). La Filosofía de la Educación, estado de la cuestión y líneas esenciales (2a ed.). Buenos Aires, Argentina: CIAFIC Ediciones.

(Extracto del texto L. Rodrigo Camacho (2017). Síntesis de la Sistematización de la Filosofía educativa. En Revista de Filosofía, Universidad de la Santísima Concepción – Chile 16(1), p. 45-60. ISSN 0717-7801).

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por Rodrigo Camacho

Licenciado en Filosofía y Mg. En Educación Superior. Área de investigación: Filosofía de la Educación y Didáctica de la Filosofía. 10 años de Docencia en diversas instituciones de Educación Superior.

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