El taoísmo ha sido llamado “filosofía campesina”, cuyas máximas  tienden más a ser expresadas con imágenes de lo práctico y lo cotidiano. El taoísmo filosófico (no el ritual religioso que derivó de él) parte de unos pocos conceptos sencillos, como los ciclos y la complementariedad, pero que a medida que se van combinando y extrapolando en sus relaciones, abarcan todas las cosas. El yin-yang es uno de los símbolos más simples y que sin embargo más flexibles y que más pueden abarcar.

Alfonso Reyes dijo en sus Apuntes para la Teoría Literaria (1980) que “todo lenguaje lleva implícito una interpretación del mundo, y toda retórica es una ética.” En este sentido, el lenguaje del taoísmo es llano y sencillo, reflejo de su concepción del mundo. Sus alegorías son las de las estaciones que se suceden, del día que sigue a la noche y de caballos que pastan. Esta sencillez es común a muchas tradiciones antiguas, pero a diferencia de las glosas de éstas, las disquisiciones metafísicas del taoísmo son más limitadas y siempre permanecen firmemente ancladas en la experiencia.

Podemos ver en los oficiales-poetas Tao Yuanming y Su Dongpo, dos ejemplos contrastantes en sus formas, pero similares en su espíritu. Éste es un poema de Su Dongpo:

Si del cielo cayeran sólo perlas, los que tienen frío no tendrían con qué cubrirse.

Si del cielo cayera sólo jade los que tienen hambre no tendrían con qué hacer una comida.


Y ésta es una reflexión de Tao Yuanming:

Me hice una choza entre los hombres. Y, sin embargo, no oigo ni el ruido de los caballos ni el de los carruajes. ¿Cómo puede ser esto? El corazón distante es el que nutre la soledad. Recojo crisantemos detrás de los setos y a lo lejos atisbo las montañas del sur. Al atardecer, el aire de las montañas es delicioso: vuelan los pájaros uno en pos del otro. En todo esto hay un hondo sentido, pero cuando lo quiero explicar me faltan las palabras.

Los poetas son zen por naturaleza, y la poesía es también por su naturaleza muy difícil de traducir. En el segundo poema, la cuarta línea es la más importante y en efecto, la traducción literal es “corazón distante” aunque no hace explícita la soledad. El carácter que significa “distante”, en el contexto del poema quiere decir “desprendido” o bien “libre de ataduras.” Un significado más extenso de la frase es que “si el corazón no está atado, puede abarcar todas las cosas sin moverse”, que recuerdo otra frase famosa del taoísmo: “el sabio puede conocer el mundo sin salir de su casa.” De hecho, Tao Yuanming renunció a la vida de oficial de la corte para retirarse a vivir en su granja.

Ahora bien, la cuando gente interesada en estudiar los conceptos del taoísmo comienza con el Tao Te Ching de Lao Tse, que es su base fundacional, puede sentirse desconcertada. No es un libro inmediatamente accesible: está escrito en aforismas cortas que en muchas secciones no parecen estar conectados en una línea homogénea, sino que más bien parecen reflexiones un tanto azarosas.

Por eso, pienso que una de las mejores formas de abordar el estudio del Tao es no por medio del maestro, sino del discípulo. Si bien el Tao Te Ching contiene toda la esencia de esta filosofía, fue realmente Chuang Tse quien lo tomó y lo hizo accesible, con una mezcla de humor y una especie de “sabiduría de viejo que ha visto el mundo.”

El libro de Chuang Tse es entonces una introducción mucho más fácil de asimilar, ya que empieza con relatos mitológicos y alegorías, expone puntos de forma amena y sobre todo porque incluye el humor del taoísta. Es famosa por ejemplo su imagen casi surrealista de “cuando despertó, no sabía si era un hombre que había soñado ser mariposa, o si era una mariposa que soñaba ser un hombre.”

El pensamiento filosófico taoísta se mezcló con muchas otras cosas a las que les dio su sabor. Con el budismo, dio paso a la creación del Zen (chan), con su parquedad y sus historias enigmáticas para acercarse a lo inexplicable:  Los Registros de la Transmisión de la Lámpara (Ch’uan Guanglu, 伝光録); La Puerta Sin Puerta (Wu Men Kuan, 無門関) o los Registros del Acantilado Azul (Bi Yan Lu, 碧巖錄) son textos de los primeros años del Zen en China, ricos en anécdotas, humor, así como muestras de sus famosísimos acertijos absurdos, llamados koan y usados para tratar de romper con las preconcepciones que atan el pensamiento. Una de las anécdotas más memorable halladas en estas colecciones es la siguiente:

Dos monjes observaban cómo el viento hacía ondear banderas en el techo del templo. Así, entraron en una discusión, de si era el viento o las banderas las que se agitaban. Al llegar el maestro, le preguntaron:

– Maestro, ¿es el viento el que se agita, o las banderas las que se agitan?

El maestro contestó:

– Son sus mentes las que se agitan.

Así que a leer primero un poco de humor de Chuang Tse, y a soñar con mariposas.

Bibliografía

Reyes, A. (1980). Obras completas. México: Fondo de cultura económica.

Su Dongpo. Poema: Tao Yuanming. Poema: Drinking wine. (s. IV). Consultado el 8 de junio, 2021 en https://chinainstitute.org/site/wp-content/uploads/2020/12/LunchHourMandarin-Tao-Yuanming-%E9%99%B6%E6%B8%8A%E6%98%8E.pdf…

Keizan Zenji. Transmission of Light, Zen in the Art of Enlightenment. (Thomas Cleary, trad.). Shambala, 2002.

Imagen | Puchedu

Artículo de:

Alfonso Araujo (autor invitado):
Originario de Monterrey, México. Ingeniero Industrial y Músico. Radica en China desde el 2000. Ha traducido algunos libros clásicos chinos al español. Es director del IHUB TEC (plataforma de colaboración tecnológica entre China y Latinoamérica).

#Chuang Tze, #filosofia accesible, #filosofía oriental, #Tao, #taoísmo, #Zen

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!