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O más bien, ¿qué entendemos por ella? ¿Es acaso la ausencia de tristeza? ¿Es un estado o un momento? Es complejo de explicar, ya que según a quién le preguntes, te dará diferentes definiciones: 

Aristóteles, por ejemplo, nos dice que es “la unidad presupuesta de los fines humanos, el bien supremo, el fin último; Victor Frankl por su parte menciona que la verdadera plenitud (es decir, la felicidad del ser humano) parte del desarrollo de la búsqueda de sentido como significado”; Epicuro va más allá, afirmando que “la búsqueda de la felicidad está ligada a la búsqueda del agrado que produce el placer frente a la evitación de aquellos sufrimientos que son evitables”.

Si nos ponemos aún más filosóficos podemos encontrar otros conceptos: los estoicos sostienen a “la felicidad como fortaleza en la aceptación de una existencia determinada”, Leibniz la argumentó como “una adecuación de la voluntad humana a realidad”, mientras que Stuart Mill, la definió como “una satisfacción de los placeres superiores”. 

Entonces… ¿Qué es? 

Placer, plenitud, “el fin del hombre”. Todos son conceptos ambiguos que más que definir, confunden, o al menos dejan la vara de la felicidad muy, muy en alto. Y es que muchos nos quedamos la mayor parte del tiempo en la idea aristotélica de que “ser feliz es nuestro fin como humanos” y eso, sin duda, juega de una manera más que peligrosa.

Porque, al menos desde mi humilde concepción, la felicidad más que un estado es un momento. En la vida no serás feliz, pero sí tendrás momentos de felicidad. Y esto va más allá de los famosos placeres o de incluso la aceptación de ciertos elementos de nuestras vidas. 

E incluso trasciende la famosa frase: “lo importante no es el destino sino el camino”. 

No. Es imposible ser feliz… o bajo el concepto de esa felicidad entendida como un estado de total ausencia. ¿Falta de dolor, sufrimiento, angustia, anhelos? Porque sí, si eres feliz -como lo entendemos habitualmente- no debes de querer más, no debes de tener carencias y la naturaleza humana es carente por antonomasia. 

Pero sí, por el contrario, tenemos chispazos -muchos, pocos- de alegría o felicidad: la obtención de ese título tan soñado, el primer beso, el reencuentro con un amigo o ser amado, degustar tu platillo favorito, conocer a ese famoso que admiras, ir a un país lejano, tu primera vez… y las subsecuentes ;). 

¡En fin! Todas esas veces que, por instantes -largos o pequeños- te sientes, como se dice coloquialmente, en las nubes: esa es la felicidad. Esa ausencia, temporal, de penas, angustias y tristezas. Quizá podríamos llamarles orgasmos de vida: esos pocos minutos o días en los que nada te turba, nada te falta, en los que tienes todo lo que en su momento imaginaste o deseaste.

Pero luego, claro está, llega la vida. Esta patética vida -¿?- que se encarga de recordarnos constantemente que de bella tiene poco (no, no es en plan pesimista, solo realista de una forma literalmente estricta), ya que está llena de: enfermedades, sufrimiento, facturas que pagar, dolores, temores, soledad. Cosas que nos hacen aspirar a algo más: a la felicidad. 

Por esto, lejos de fatalismos, sí que podemos ver a la felicidad como un fin, sí, pero no como el fin. Es decir, tenemos que ansiar esos orgasmos de vida y luchar por conseguirlos, pero no con la idea en la cabeza de que tenerlos es nuestro único objetivo porque si los vemos así, cuando los experimentemos, sufriremos al saber que fueron solo segundos de esplendor y que luego de ellos nuestra vida volverá a ser ese valle de lágrimas del que tanto hablan las religiones. 

¿Cuál es el secreto? 

Disfrutar. Cada segundo. Tomar esos instantes de plenitud y gozarlos al máximo con la consigna de que quizá los podamos repetir en un futuro pero que quizá no; y es por eso que, al menos por esos momentos, hayamos disfrutado al máximo de eso que muchos llaman felicidad. 

Bibliografía

  • Frankl, V. (2015). El hombre en busca de sentido. Herder Editorial.Alarcón, R. (2015).
  • La idea de la felicidad. Apuntes de Ciencia & Sociedad, 5(1), 2.Gómez-Lobo, A. (1999).
  • La ética de Sócrates. Andrés Bello.Ossandón, J. C. (2001).
  • Felicidad y política: el fin último de la Polis en la filosofía de Aristóteles.S/A. (S/F).
  • Felicidad. Mayo 09, 2021, de Wikipedia. Sitio web: https://es.wikipedia.org/wiki/Felicidad

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Imagen | Pixabay

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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