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El siguiente texto fue galardonado en los Premios Filosofía en la Red como el artículo con más impacto en redes sociales del mes de junio del 2021.

El año 2020 fue un año de re-descubrimiento para mí en muchos sentidos, y uno de ellos fue sobre mi orientación sexual. La realidad es que tuve la suerte más grande de todas: desde la época de mi adolescencia, la sociedad ha cambiado bastante, poco a poco es cada vez más abierta. Permitiéndonos a muchos ser quienes somos: libremente bisexuales.

Mi Contexto Sociocultural

En Argentina se ha aprobado la ley de matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, incluso mi familia, mis amigos y mi entorno social en general, se muestran bastante comprensivos. Sé que sin toda la lucha y activismo bisexual que se ha hecho antes, yo no podría haber pasado tan bien esa etapa donde me descubrí a mí misma, y es por eso que siento que debo expresar un grito al cielo: “gracias a les que fueron “valientes” antes que nosotros, y lamento que hayan sido obligados a serlo”.

A mis 15 años, aproximadamente, en la escuela se hablaba bastante sobre las novedades de la comunidad lgtbiq+. Yo lo tenía completamente naturalizado, pero no entendía: ¿Por qué había tanto escándalo?, sentía que no había nada de malo, no había razones para pensarlo, lo veía todo muy simple: vivir y dejar vivir.

“Descubriendo” la Bisexualidad

En esa época fue cuando comencé a notar lo que sentía, y a darme cuenta de que eso tenía un nombre: bisexualidad. Al ver de qué se trataba, entendí que encajaba en su descripción, me sentía cómoda, sabía perfectamente que me gustaban los hombres, incluso estaba de pareja con uno en ese entonces. Sin embargo comencé a ver que las mujeres me atraían y me ponían de igual modo, sexualmente incluso más, aunque admito que a veces caía en el “pero nunca experimente con una”, como si eso fuese siquiera necesario (hasta hoy en día sigo sin haber experimentado con otros géneros, y sigo siendo totalmente bisexual).

Aunque me sentía identificada con la bisexualidad, nunca decía firmemente que lo era: era como un “prefiero no etiquetarme”, no lo pensaba mucho, ni me puse a reflexionarlo tampoco, así que durante los siguientes tres años me dije: “supongo que la etiqueta sería bisexual, pero daría igual cuál sea”. Si la gente no me preguntaba, yo no lo decía, sentía que tampoco era necesario aclararlo, es decir, los heteros no andaban contando ni teniendo que justificarse, ¿Por qué yo debía hacerlo?

Bisexualidad en Internet

En 2020, dónde todas las personas tuvimos un abrupto cambio en nuestras vidas, comencé a reflexionar más profundamente sobre qué implicaba para mí ser bisexual, y sobre todo comencé a decir abiertamente que lo era. Encontré muchas personas como yo en internet que hablaban sobre ello, eso me llevó a pensar mucho en nuestra historia a lo largo del tiempo: la discriminación que sufrimos.

Entre esas personas me topé un tweet recomendando una página argentina para la comunidad bisexual. Me pareció una idea maravillosa que finalmente se hubiese creado un espacio para nosotros en nuestro país, así que comencé a chequear las historias publicadas, y me leí absolutamente todas las subidas hasta la fecha.

Fue entonces cuando un millón de sentimientos resurgieron, cada historia que leía me hacía sentir identificada, me aportaba cosas que nunca me había puesto a pensar; una de ellas me afectó particularmente: la invisibilización. Reflotaron en mi memoria recuerdos que no sabía que tenía y que ahora tienen todo el sentido del mundo.

Recordándome Invisible

Recordé que a una chica llamada Candela con la que íbamos al jardín, era amiga de todos porque era muy carismática, y sin duda era preciosa, y por alguna razón estaba pegada a ella 24/7. Les decía a todos que ella era mi “mejor amiga”, y es el día de hoy que puedo comprender por qué trataba y pensaba a Candela de una manera completamente diferente que al resto de mis amigas. Claro yo era muy chica, ni se me cruzó por la cabeza que pudiera gustarme, y en esa época ni se hablaba de esa posibilidad: a las chicas siempre les gustaban los chicos.

Esto último me movilizó mucho, y me hizo darme cuenta de que en toda mi primaria y mis primeros años de secundaria jamás había oído hablar de los “bisexuales”, sí se sabía que había homosexuales y muchas veces se los nombraba en forma de burlona o despectiva, aunque nunca le hice caso a esos comentarios. Pero de la gente bi no se decía nada, en todos esos años yo nunca supe que existían, y la realidad es que me habría sido útil saberlo porque yo gustaba de muchos compañeros y se los decía a mis amigas, pero cuando pensaba por dentro que una chica era hermosa, no decía nada: es curioso cómo sin saber que eso significaba algo, en mi mente ya sabía que no tenía que decirlo porque iba a tomarse como algo “raro”. 

Mitos sobre la Bisexualidad

Recordar todas esas situaciones de mi infancia y darme cuenta recién ahora lo que sentía, me hicieron ver lo invisibilizados que estamos, y ni hablar de la cantidad de mitos absurdos que inventan sobre nosotros, desacreditándonos como una orientación sexual o incluso como personas. También están los casos contrarios en dónde solo se nos reconoce por ser bisexuales, como si no fuéramos nada más que eso, como si esa fuese nuestra única personalidad.

Actualmente llevo casi cuatro años de relación con un varón cis hetero: una de las personas más abierta, empática y maravillosa que he conocido, y con quien probablemente esté el resto de mi vida. Una de las situaciones que más me molesta es el hecho de que la gente asuma que por “el momento” soy hetero solo porque estoy con él, como si dejarán de gustarme el resto de los géneros, o como si en el hipotético caso de separarnos y comenzara salir con una chica, por ejemplo, eso implicara que “me hice lesbiana”, como si fuera un “elección”, como si ser bisexual fuera un “elegir entre dos orientaciones”: otra vez invisibilización que nos denigra completamente, porque ser bisexual no es estar en una fase confusa o pasar de hetero a homo cuando queramos, es una orientación más.

Activismo

Hoy abrazo mi bisexualidad, me siento finalmente cómoda y orgullosa de ser quien soy, de poder dormir con la conciencia tranquila sabiendo que nunca le dije a nadie cómo debía sentirse ni a quien debía querer o coger, sabiendo que la gente está despertando, empatizando, deconstruyéndose y volviéndose a construir poco a poco, nos han invisibilizado, pero nuestra lucha nos hace cada día más libre, más reales, más auténticos, más nosotros.

Ahora soy más consciente de la discriminación que sufrimos los bisexuales fuera y dentro de la comunidad lgbt+, de lo mucho que queda por luchar y de lo importante que son estos espacios, ya que al final todos necesitamos saber que no estamos solos: los bisexuales existimos y somos muchos, acá estamos.

Es gracias a todo el activismo que hicieron los anteriores a nosotros que yo pude libremente decir quien era; ahora siento que tengo un compromiso igual, es nuestro turno de seguir visibilizando para que un día esté tan aceptado que ya no sea necesario luchar más.

Vivir en Libertad

Creo que un ser humano es mucho más que su orientación sexual, mucho más que su género autopercibido, mucho más que su sexo biológico, una persona es mucho más que la familia que le tocó, que sus vínculos sociales, es mucho más que eso. Precisamente una persona en su identidad implica todas esas cosas como conjunto: mezcladas de diversas maneras pero todas igual de válidas. 

Identificar a alguien con una sola parte de su identidad, es reducirla, es limitarla, es invisibilizar su ser, así como también significa invisibilizar el hecho de no reconocer cada una de esas partes que la conforman. Así que deberíamos comenzar a valorar a las personas en su totalidad, permitiéndoles ser quienes son en todos sus aspectos, permitiéndoles ser libres: vivir libres. 

Seamos quienes somos: libremente bisexuales.

Artículo de:

Belén Romero (autora invitada):

Estudiante de Filosofía en la UBA y creadora de contenido de divulgación, arte y escritura en redes sociales.

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Imagen | Diseño de la autora en base al banco de imágenes de Canva.

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por autores invitados

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