Es indudable la grandiosa aportación de los filósofos al pensamiento occidental. Sin embargo, muchos poseen una cantidad de anécdotas que deben ser dignas de contar. Esta es la razón del título de este post. El mentidero es una expresión española que alude a un lugar de reunión para rumorear, destacar, chismorrear y hacer algún chascarrillo de actualidad. Hoy toca comadrear a Tomás de Aquino.

De nuestro personaje sabemos que pudo haber nacido entre 1224 y 1225 dentro una familia noble y adinerada en el maravilloso castillo de Roccasecca, cerca de la abadía de Montecasino (Italia). De joven su familia lo trasladó a la Universidad de Nápoles para formarle y fue allí donde nació su vocación religiosa. Se rumorea que su familia se opuso radicalmente a tal vocación. Por consejo de los dominicos decidió esperar y se fue a vivir un tiempo con su familia.  

En la navidad de 1243 fallece su padre Landolfo y un año después Tomás ingresa en el convento de los dominicos de Nápoles. Se comenta por ahí que su madre Teodora al enterarse de tal aberración familiar se personó inmediatamente en el convento entre lágrimas y quejidos. Sus superiores quisieron proteger a Tomás de su familia y lo trasladaron a Roma. Más tarde, lo enviaron a París para que allí pudiera continuar sus estudios y finalmente a la Universidad de Bologna.

Encerrado por su propia familia

Este distanciamiento de la familia por parte de los dominicos suscitó en los tres hermanos de Tomás, que eran oficiales del ejército imperial, una búsqueda exhaustiva. Y así fue como lo capturaron en un trayecto junto con otros compañeros religiosos Tomás. Los hermanos ordenaron que los encerraran en la torre del castillo de Monte San-Giovani Campano.

Con el tiempo sus hermanas lo visitaron para tratar de engatusarlo. Pero es el joven novicio quien las persuade y las convierte en intermediarias entre él y la Orden de los dominicos. De ese modo, Tomás consiguió poseer una serie de libros para su cautiverio: la Biblia, el Breviario, las Sentencias de Pedro Lombardo y la Sofística de Aristóteles.

Se cuenta que su hermana Marotta, la que se dice que era la más ilustrada de la familia, intentó disuadir a su hermano de seguir la vida religiosa. Sin embargo, es él quien consiguió que se convirtiera a la fe cristiana y se hiciera religiosa más tarde.

Durante los dos años de encierro Tomás se aprendió de memoria partes completas de la Biblia y estudió muy a fondo “Las Sentencias” de Pedro Lombardo. Y lo mismo hizo con las obras de “Lógica” y “Metafísica” de Aristóteles.

Liberado de su familia con dificultades

Tras el regreso de sus hermanos de la guerra estos encuentran a Tomás obstinado. Sin embargo, ellos siguen rogándole y amenazándole para que deje su idea de ser religioso. Se rumorea por ahí que le hacían remiendos y cortes a su hábito blanco y se reían de él para avergonzarlo. Le quitaban sus libros para que no pudiera estudiar. Incluso lo encerraron con una prostituta en su habitación para tentarlo. Se cuenta que Tomás tomó una antorcha encendida y amenazó a la pobre mujer con quemarla si se atrevía a acercarse.

Los hermanos Aquino vieron que aquella situación se estaba convirtiendo en algo insostenible. Incluso se sabe que comenzaron a recibir presiones del Papa Inocencio IV para liberar a su hermano Tomás. Tras esas coacciones la vigilancia dejó de ser estricta y con la ayuda de sus hermanas escapó de su prisión familiar. Al poco sus hermanos no esperaron en denunciar la huida de su hermano al Papa contra los dominicos y este da la orden intransferible de que nadie pueda ponerse delante de la vida de Tomás.

Vuelta a la vida monástica

Su vuelta a la vida monástica y de estudio fue fructífera y de grandes avances. Cuentan los frailes que había progresado tanto que es como si hubiese estado en un stadium generale durante su cautiverio.

Se cuenta que Tomás estudió en Colonia (Alemania). Allí estuvo bajo el acompañamiento de Alberto Magno para introducirlo en el aristotelismo. Sus compañeros de estudios veían a un hombre corpulento y silencioso y eso fue más que motivo de burla y de mofa. Lo tomaron por tonto y llegaron a ponerle el apodo de “El buey mudo”. Sin embargo, un día uno de sus compañeros leyó en tono de burla los apuntes de nuestro bueno de Tomás. Este se los presentó a Alberto y al leerlos les dijo a todos los presentes: “Vosotros lo llamaos el buey mudo. Pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero”.

Y así fue como en muy poco tiempo Tomás de Aquino dio muestras de una capacidad intelectual muy por encima de sus semejantes. Destacaba de manera sobrenatural en sus argumentos, discusiones y respuestas.

Un intelectual con letra ilegible

Cuando comenzó a escribir se comenta que Tomás tenía una letra muy mala. Más bien casi ilegible. De hecho, era tan mala que usaron en latín una expresión para su forma de escribir: littera initellogibilis. ¿Y cómo se pudo solucionar el problema? Pues básicamente se acostumbró a dictar su obra a sus asistentes. Más tarde, y con el paso del tiempo, fue capaz, aunque parezca increíble, de dictar a varios de ellos al mismo tiempo. Es decir, su portento era tan descomunal que pensaba más rápido de lo que podía dictar. 

Con tan solo treinta dos años Tomás se convirtió en maestro de la cátedra de teología de París y en un referente en la universidad. En ese tiempo muchas de sus obras comenzaron a destacarse por su profundidad, claridad, distinción y sutileza. De ahí, que en muy poco tiempo su fama volara por toda Europa. ¡Cuánta razón llegó a tener su maestro Alberto Magno!

Todo era paja en comparación con Dios

Cuentan que al final de su vida, alcanzó una profunda experiencia mística y ante este hecho que le impactó de manera radical Tomás le pidió a su superior quemar todas sus obras. En cierto modo, entendió el Aquinate que todo lo que había escrito lo consideraba paja en comparación con lo poco que vio del Cielo.

En una invitación recibida por el papa Gregorio X asistió al Concilio de Lyon II. Se cuenta que allí enfermó de manera repentina y al poco murió el 7 de marzo de 1274. La causa de su muerte inesperada todavía sigue abriendo muchas especulaciones. Incluso se especula por ahí que fue envenenado.

Así como fuere cada 28 de enero es la fiesta de este pensador en el calendario cristiano. Es santo y doctor de la Iglesia, el patrón de los estudiantes y las escuelas católicas. Digamos que Tomás es uno de los filósofos y teólogos más brillantes de toda la historia de la Iglesia católica y del pensamiento europeo. Lo que se sabe de él es que fue un filósofo grandullón con fama de santo y con un gran corazón conocido por su humildad y su bondad hacia los demás.  

Artículo de:

Óscar Bethencourt (autor invitado):

Doctor en Filosofía y Licenciado en Teología. Natural de las Islas Canarias pero residente en Madrid. Actualmente, es profesor de Filosofía y Religión en la educación secundaria.

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Imágenes | Wikipedia 1, 2

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por autores invitados

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