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El presente trabajo estará basado en la regla V y VI del libro: reglas para la dirección del espíritu (Regulae ad directionem ingenii) de Renato Descartes. De allí se desprenderán diversos artículos de los cuales se ha consultado para enriquecer el trabajo. El orden cartesiano en las reglas, sigue un camino determinado para descubrir la verdad por medio del método. Por eso, toda investigación debe seguir una orden que indique el camino hacia la verdad que se ha pretendido hallar. En el presente estudio me enfocaré sobre importancia del orden de las cosas para llegar al conocimiento de las mismas.

Noción del orden
en la Regla V

La V regla en su parte inicial propone que es necesario un descenso progresivo de lo más complejo hasta lo más simple, luego es necesario ascender progresivamente desde lo más simple hasta lo más complejo. Esto supone que el conocimiento requiere un determinado orden hasta su adquisición definitiva. Por ello, «Todo el método consiste en el orden y disposición de aquellas cosas a las que se ha de dirigir la mirada de la mente a fin de que descubramos alguna verdad» (AT X 379) y de cómo están orientadas hacia la inteligencia natural, que nos conducirá a descubrir «la verdad de las cosas» (Palma, 2017, p. 19). Aunque el orden puede no ser claro, figura como elemento clave en el proceso del conocimiento de la verdad.

En la Regla XXI se escribe, «los mismos términos han de ser dispuestos en orden» (p. 469). Esta afirmación nos indica que el método sigue un determinado orden, de esta manera se reconoce el orden que debe seguir para poder alcanzar el conocimiento desde un análisis de esta gradualidad, «según la cual ellos deben ser ordenados» (Villoro, s.f., p. 71).   

Sin embargo, es necesario señalar que en la V regla se menciona el hilo de Theseo. Pero, ¿Qué significa el hilo de Theseo dentro de la V regla?, primero hay que entender que Theseo recibe de Ariadna el hilo que le permitirá salir del laberinto después de haber matado al minotauro. Podemos interpretar este hilo como el conocimiento que nos permitirá encontrar la verdad, esto es, después de haber indagado minuciosamente. Frente a esto, Descartes critica a los que examinan las cosas de forma desordenada y hace una analogía: «me parece que obran de la misma manera que si pretendiesen llegar de un solo salto desde la parte más baja de un edificio hasta la más alta» (Villoro, s.f., p. 15). Por eso, ante de obrar de esa manera, es necesario seguir el orden que nos llevará desde lo más simple hasta lo más complejo, respetando de esta manera los grados para la adquisición del conocimiento.

El orden de la Regla VI

La presente regla se podría comparar con el análisis de la tercera regla, del discurso del método, dónde se afirma lo siguiente: «conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente» (García Morente, s.f., p. 114). Con esto queda claro que la obra de Descartes con relación al orden, lo cual es la cuestión que tratamos en este escrito, no queda aislada, por el contrario se complementa con la Regulae de Descartes. Las cosas se pueden dividir en absolutas y relativas, la primera contiene en sí la naturaleza pura y simple, y la segunda participa de la misma naturaleza. Es así que, Graterol y Rujano, afirman lo siguiente:

“Una observación atenta y crítica del método matemático, que por su naturaleza es caracterizado como axiomático deductivo, permitió a Descartes presentar una división de las cosas que son susceptibles de ser conocidas, como: simples o absolutas y relativas, siendo las simples aquellas que son conocidas a través de la intuición de la mente (por lo tanto son siempre verdaderas) y las relativas aquellas que son conocidas mediante un proceso deductivo; en este contexto, éstas pueden ser entendidas como el resultado de un isomorfismo establecido por Descartes entre los elementos que constituyen el conocimiento matemático (axiomas, teoremas, etc.) y el proceso de conocimiento de la realidad que él intenta abordar a través de la metodología que propone (2014, p. 85)”.

Es decir, que unas están en correlación con la otra, siendo lo relativo, «puede ser referido a lo absoluto» (Descartes, 1996, p. 90). Sin embargo, es necesario conocer la causa antes que la consecuencia, para que de esta manera se siga un orden determinado. Cabe notar que algunas naturalezas puras y simples están sujetas a la experiencia o a la luz innata en nosotros, ambas deben observarse atentamente, pero hay otras naturalezas que no pueden ser percibidas de otro modo, sino que se deducen de las ya mencionadas.

Por otro lado, «el comienzo de los estudios no se ha de hacer en la investigación de las cosas difíciles» (Descartes, 1996, p. 92), sino que debemos analizar las cosas de forma ordenada desde la evidencia, luego la deducción y finalmente reflexionar sobre las verdades halladas como fruto de la investigación ordenada. Schiavetti (2006) afirma: «las cosas pueden ser dispuestas en ciertas series, de manera que pueden ser conocidas una a partir de otras de manera que cuando surja alguna dificultad, advirtamos de inmediato si es útil examinar otras antes y cuáles y en qué orden» (pp. 102-103). Finalmente, cabe mencionar que es en el orden donde se desarrolla el conocimiento, de una forma progresiva, que vaya de lo más simple hasta lo más complejo. Reduciendo lo complicado a conceptos simples, siguiendo un determinado orden en la investigación y si se presentase alguna dificultad, entonces sería necesario examinar nuevamente aquello que antecede de manera ordenada, como las matemáticas. Esto último, se materializará en otro estudio.

Referencias

Biblioteca de grandes autores (s.f.). Descartes. Estudio introductorio por Cirilo Flores Miguel. Madrid: Gredos.

Descartes, R. (1908). Oeuvres de Descartes. Traducción de Adam y Tannery. París: 

Descartes, R. (1996). Reglas para la dirección del espíritu. Introducción, traducción y notas de Juan Manuel Navarro Cordón. Madrid: Alianza Editorial.

Graterol, M. y Rujano, L. (2014). “Influencia de la matemática en las reflexiones de René Descartes”. Revista de la maestría de filosofía. ISSN: 1315-3463 Edición en homenaje al profesor Ezra Heymann. N° 25, pp. 77-89. Extraída el 11/12/17 desde http://erevistas.saber.ula.ve/index.php/filosofia/article/view/5521/5326   

Palma, A. (2017). “Cuando el futuro nos alcanza, el pasado ya no da y donde descartes puede ser una referencia”. Uno: la era de la posverdad. Extraída el 11/12/17 desde http://www.revista-uno.com/wp-content/uploads/2017/03/UNO_27.pdf

Schiavetti, M. (2006). “Notas acerca del pensar en Descartes”. Analecta: Revista de humanidades.  ISSN 0718-414X, Nº. 1, págs. 93-104. Extraída el 11/12/17 desde https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2279736

Imagen | Pixabay

[cite]

#Orden cartesiano, #Reguale, #René Descartes

por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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