El tema de la temporalidad en Husserl mantiene claves específicas para la comprensión de la fenomenología husserliana, pues en la interpretación que Husserl ofrece sobre el tiempo se vislumbran conceptos centrales que son entrelazados para entender la realidad a la que el autor refería, resaltando la intencionalidad, los escorzos y los objetos, entre otros, como conceptos clave para el desarrollo explicativo del tiempo y la fenomenología trascendental. Es menester, enfatizar que el tiempo en Husserl no se estructura desde construcciones lineales o se enfatiza en un sistema histórico. El autor, tras la investigación, propone una explicación de las vivencias y experiencias, así como enfatizar el papel que ocupa el tiempo en la vivencia del individuo.

El siguiente esquema propone una idea clara y concisa de una interpretación sobre la temporalidad husserliana explicada en las Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo de Husserl, que vio la luz en 1928. Dicho esquema ofrece una comprensión sistemática para comprender conceptos centrales del tema en cuestión: la temporalidad. De tal manera, se ofrece en primera instancia el esquema general de una interpretación base de la temporalidad en Husserl, seguido de la explicación de la misma.

Habría que puntualizar especificaciones sobre la figuración del esquema. Las esferas hacen alusión a los escorzos, es decir, nunca podemos ver enteramente en su totalidad, sino sólo partes específicas en momentos específicos. Si tomamos un objeto que mantenga esta forma, bien puede ser una pelota o cualquier otro objeto, veremos que no es posible conocerla en su totalidad al mismo tiempo, sino que únicamente se nos presentan partes.  Es decir, en las ausencias se encuentran presencias que, aunque en su momento no se vean del todo, no podemos negar su existencia. Husserl llama a esto escorzo, y dilucida este concepto con mayor amplitud en Investigaciones lógicas II. Especifica que, “[e]l objeto no es dado realmente, no es dado en plena y totalmente como el que él mismo es. Aparece sólo <<por el lado anterior>>, sólo <<escorzado>> y difuminado en perspectiva” (Husserl, 2013b, p.638). En el esquema podemos ver únicamente tres caras de las tres que conforman el cuadrado porque no se da totalmente, aparece escorzado. Sin embargo, aun escorzado, podemos dar cuenta que se trata de un cuadrado, aun cuando las otras tres caras “aparezcan” ausentes.

Existen tres formas estructurales formales en la fenomenología. La estructura de partes y todos, estructura de identidad en una multiplicidad y la estructura de la presencia y ausencia. Esto lo desarrolla Sokolowski en su introducción a la fenomenología donde, además puntualiza que las dos primeras estructuras ya habían sido desarrolladas por Aristóteles y Platón, no obstante, el tema de la presencia y ausencia, será desarrollado minuciosamente con la fenomenología. Puntualiza la presencia y la ausencia como correlato a las intenciones llenas y vacías. La primera, haciendo énfasis a algo que se encuentra en presencia, mientras que la vacía es una intención que apunta a algo que no está presente. (Sokolowski, 2012, pp. 34-47). Ejemplificando lo anterior, Sokolowski continúa diciendo que, cuando se habla acerca de una pintura -pongamos el ejemplo aquí de la noche estrellada de Van Gogh-  intencionamos una y la misma pintura, en caso de que ambos conozcamos dicha pintura y que, suponiendo estamos a punto de entrar a verla en presencia misma. Esto es: la presencia es la presencia de la pintura, mientras que la ausencia es la ausencia de dicha pintura. Sin embargo, la pintura es una y la misma a través de la presencia y la ausencia. No obstante, al momento de hablar de la pintura en ausencia, es probable que se omitan ciertos detalles de la misma que, pasamos por alto y nos damos cuenta hasta que-en este caso- la pintura está en presencia. Por tanto, la presencia y la ausencia conciernen a un objeto identificado en ellas. Estos objetos nos son dados entre estás, una multiplicidad de presentaciones. (Ibid., p.49).

Continuando con el breve esquema, el acomodo de las unidades esféricas se encuentra por “niveles1”  para enfatizar el pasado, el presente y el futuro. En otras palabras, en lenguaje husserliano, la retención, ahora fluyente y la protención. El nivel esférico que tiene “Tie-1” es el tiempo pasado, es decir, la retención. La tríadica esférica que se ilustra es para especificar el movimiento del fluir temporal que Husserl menciona a lo largo de sus lecciones.  En Tie-1 se señala el fluir temporal de B. B puede ser cualquier objeto o vivencia. En este mismo nivel aparece lo que Husserl denomina hundimiento esto es “la unidad del suceso íntegro en que comienza a ser y acaba de ser, retrocede a un pasado cada vez más y más lejano” (Husserl, 2002, p.46). Esto se explica mejor cuando lo ponemos en ejemplos cotidianos.

Nosotros pasamos por ciertas etapas de crecimiento. Durante nuestra infancia conocemos ciertos objetos que se nos presentan e incluso pasamos diversos sucesos que al pasar el tiempo quedan en sucesos cada vez más lejanos. Si nos preguntamos cuando aprendimos los números, las letras o los colores, seguro nos remitiríamos a nuestra infancia y el periodo académico de la misma. Estos objetos son objetos temporales, los cuales aportan también a la configuración de la fantasía2. Entre más objetos conocidos tengamos, probablemente la construcción de la fantasía sea mayor y con más detalle. Sin embargo, ese conocimiento queda en un pasado conocido cada vez más alejado y conforme avanza el tiempo, en este caso los años, el hundimiento se genera con mayor fuerza. Es decir, el hundimiento temporal es inevitable pues es inevitable detener el fluir del tiempo.

Ante esto podemos hacer un esfuerzo por recordar ciertos aspectos de nuestra infancia, sin embargo, es casi imposible recordar cada día que transcurrió en ella. Esto es porque el hundimiento en ciertas circunstancias u objetos es tan alejado que no alcanza a imprimirse completamente en nuestros recuerdos. “El punto-fuerte que inaugura el producirse del objeto que dura es una impresión originaria” (Ibid., p.51). Es decir, una impresión que perdura y que, aunque siga el hundimiento la podemos traer al presente cuando sea necesario pues cada retención es un ya continuo (Ibid., p.52). El sonido, el color, el objeto o el acontecimiento ya no se presenta como algo actual, pero sí como retención de que ha sido, es decir, recuerdo primario. Bajo este supuesto y en cuanto al recuerdo refiere, Husserl puntualiza que el recuerdo es necesariamente hundimiento de algo para después admitir una rememoración, es decir, lo que denominara como un recuerdo secundario: retrotraer a un ahora ese pasado, esa retención en hundimiento para que vuelva a darse. Sin embargo, este volver a darse no ocurre de manera explícita. (Ibid., p.57). Yo puedo traer la rememoración de algo ocurrido hace 12 años al contárselo a un amigo, pero esto no quiere decir que se genere la vivencia exacta en ese momento. Es decir, por un lado, tenemos la retención o recuerdo primario que, se constituye sobre la base de fantasías, como evocación, esto es recordar algo percibido. Mientras que, en la rememoración o recuerdo secundario, estas evocaciones actúan con independencia, es decir, sin adherirse necesariamente a las percepciones. (ibid., p. 57).

Es este nivel donde puntualizamos la retención, se nos presenta el ahora fluyente, la impresión originaria que, no es más que lo que tenemos en el presente. Por eso mismo se menciona como fluyente, pues no es estático. En cuanto a la protención, la hemos de señalar como aquello futuro. La posibilidad del ahora y la retención. No es fijo en su totalidad, sino únicamente posibilidad de llegar a ser y en consecuencia no podemos hablar completamente aislado de la retención, ahora fluyente y la protención.  “Todo recuerdo contiene intenciones de expectativa cuyo cumplimiento conduce al presente” (Ibid., p.73). De tal manera, es constituido por las protenciones, es decir las posibilidades de ser de algo pasado.

En nuestro esquema el primer nivel del que hemos hablado señala la retención. El ahora fluyente, es decir, el presente corresponde a B, siendo B cualquier situación de tiempo. En los costados de la esfera del presente de B, tenemos del lado izquierdo la retención de B, esto es, R(b). La retención de B sería entonces A, porque es el pasado de B, la retención temporal que es antes de que B fuera dado. En cuanto a la figura de lado derecho, es la protención de B, es decir, el futuro del presente de B, la expectativa y posibilidad de ser. Tenemos entonces, protención de B, P(b) es C. Siendo C, un tiempo posterior a B y más aún de A.  Con esto queda más claro el hundimiento que Husserl menciona y nosotros retomamos con anterioridad. El periodo de tiempo entre A y B es diferente al periodo de tiempo entre A y C. Este último mantiene un hundimiento más profundo. “Cada retención posterior no es mera modificación continuada que nace de la impresión originaria, sino modificación continuada de todas las modificaciones incesantes previas del mismo punto inaugural” (Ibid., p. 52). Es decir, la modificación del ahora fluyente pues, cuando el ahora deja de ser ahora, se genera la retención de ello que, “la continuidad de fases que se adherían al <<ahora>> en curso no era otra cosa que una retención tal, una continuidad de retenciones” (Ídem.)

Posterior a ello tenemos Tie=0.  La figuración del tiempo ahora fluyente que, con la breve explicación anterior, se puede esclarecer de mejor manera el esquema, no obstante, hay que puntualizar algunos aspectos para poder tener en claridad el esquema en su totalidad. “Cada ahora actual de la conciencia sufre, empero, la ley de la modificación” (ibid., p.52), no existe un ahora estático, de ello que se especifique que es fluyente en todo momento. En este ahora fluyente-dentro de la figuración- se encuentra C. En la tríadica esférica anterior nuestro ahora fluyente era B. Al señalar el movimiento constante del tiempo, su fluir. Es inevitable que B entonces, haya pasado a retención y C que en su momento era protención de B pasa a ser el ahora fluyente teniendo a D como protención, es decir, como posibilidad de ser.

El ahora fluyente se comprende con mayor precisión con ejemplos que tenemos en el día a día, en su mayoría con vivencias que nos suceden en determinado periodo de tiempo y que se posicionan en nuestro presente. En cuanto a las vivencias, hay que tener en consideración que este término es altamente definido dentro de la teoría fenomenológica. Como primera definición podría considerarse como aquello que vivimos cotidianamente, sin embargo, el vivir cotidianamente tiene que ser a su vez conciencia de algo referidas intencionalmente (Husserl, 2013a, p. 155), que puede darse directamente a un suceso o a un objeto particular.

En cuando a la última figuración tríadica esférica, Tie; +1 es la protención. En cada figura tenemos retención, ahora fluyente y protención. Sin embargo, lo que se busca es tener la explicación de cada una. En este caso y lo que corresponde a protención, nos encontramos incluso con el color de la esfera más tenue, y la esfera que representa el ahora fluyente, rodeada de un círculo punteado. Esto no es colocado sin más. Tanto el color como el círculo tenue nos especifican que la protención siempre será algo de infinitas posibilidades no dadas a diferencia de la retención y del ahora fluyente. La protención es, como se mencionó con anterioridad, una expectativa no cumplida aún.

Los tres niveles de la tríadica esférica mantienen en sí una figuración de la conciencia de C. En cada una de las tríadas, la que nunca sale de escena es C. Siendo esta la conciencia que se mueve dentro del fluir temporal. Es una conciencia de sucesión (Husserl, 2002, p. 64). Esta conciencia de sucesión es la que mantenemos nosotros a través de nuestras vivencias y gracias a este fluir, podemos hablar de recuerdos y prospectos futuros. Sin embargo, hay que tener en consideración “que todo lo que aparece originariamente, aunque aparezca en conflicto, tiene su determinada posición temporal; es decir, no sólo tiene en sí mismo un tiempo fenoménico, o sea, un tiempo que se da como tal en la objetividad intencional, sino que ocupa también su sitio fijo en el tiempo uno objetivo. (Husserl, 1980, p. 180).

Siguiendo el esquema, de cada una de estas figuraciones tríadicas, vemos que de las esferas centrales se despliega una línea especificada como la intencionalidad. De esta hablará Husserl en Investigaciones Lógicas I, pero, no como intencionalidad propiamente sino como “carácter de acto”3 (Husserl, 2015, p.279). En Lógica Formal y Lógica trascendental4 también menciona la intencionalidad, pero sin precisar o ahondar mucho en él mismo. Será en Ideas I, donde a pesar de ser una obra anterior a Lógica Formal y Lógica trascendental, se puntualiza mejor dicho concepto como: “lo que caracteriza a la conciencia en sentido estricto y lo que justifica que se designe la corriente entera de las vivencias a la vez como corriente de conciencia y como unidad de UNA conciencia” (Husserl,2013, p. 279). Es decir, conciencia de algo (Husserl, 2013a, p. 281). Al ser conciencia de algo, nos remite a estar dirigidos a algo.

La intencionalidad, por tanto, es “todo acto de conciencia que ejecutamos, toda experiencia que tenemos, es intencional: es esencialmente <<conciencia de>>, […] [t]odo intencionar tiene su objeto intencionado” (Sokolowski, 2012, p. 17).  De modo que, “la negación de la intencionalidad tiene su correlato la negación de la orientación de la mente hacia la verdad” (Ibid., p. 20). Si negamos la intencionalidad, negamos los actos conscientes y la experiencia pues, sin esta no podrían ejecutarse aquellos y a su vez, no existiría una relación del sujeto y el mundo que habita, que la intencionalidad aparezca en cada figuración tríadica es un indicio de validar que se presenta en el fluir temporal. En la temporalidad de las vivencias que obtenemos.

En cada temporalidad que tenemos dentro de nuestras vivencias se despliega una intencionalidad ante los objetos que se presentan en mi cotidianidad.   La vivencia mantiene dos variantes, la primera en su sentido más simple como aquello que vivimos cotidianamente y la segunda, desde una manera estructurada fenomenológicamente donde no basta mencionar que es la mera vivencia cotidiana que ejercemos sino lo que ello implica para poder hablar de esta. Es decir, en la primera encontramos una definición popular de la vivencia misma, aquello vivido desde procesos externos que surgen gracias a las percepciones subjetivas, juicios y otros actos. Por esta razón, se permite la experiencia vivida desde un yo meramente empírico (Husserl, 2013b, p.479).

 La vivencia desde la fenomenología implica la comprensión de la temporalidad, la conciencia y la intencionalidad. Esta vivencia desecha la definición popular que tenemos de la misma, estructura de mejor manera los procesos que en ella se encuentran para tener una comprensión más amplia del término y por tanto de lo que ella implica. El bosquejo de la vivencia se puede ver desde las Investigaciones Lógicas II donde Husserl expone:

” [v]ivir los procesos externos […] tener ciertos actos de percibir, de saber. […] Este tener [es] que ciertos contenidos son componentes en una unidad de conciencia, en la corriente fenomenológicamente unitaria de la conciencia de un yo empírico. Este yo es un todo real, que se compone realmente de múltiples partes, y cada una de estas partes se llama “vivida”. […] Lo que vive el yo o su conciencia es la vivencia (Husserl, 2013b, p. 479).

Hay una delgada línea entre los dos tipos de vivencia que distingue Husserl, sin embargo, la vivencia desde la fenomenología tiene a la conciencia en relación con ésta y más aún con la centralidad del fenómeno que aparece, fundamento clave en la fenomenología. El fenómeno es base precisa de la fenomenología, pero no simplemente aparece, sino que es vivido. En consecuencia, que no sea posible pensar en una ajenidad del fenómeno que aparece y el sujeto, pero más aún de un mundo en el que nos encontramos y las vivencias que obtenemos en este.

Nos adentramos al concepto de la vivencia en Husserl desde Investigaciones Lógicas, no obstante, esta obra no habla propiamente de una fenomenología sino, un bosquejo. En Ideas I, Husserl desarrolla de mejor manera el concepto de la vivencia refiriéndose a ella como conciencia de algo (Husserl, 2013a, p. 155). Tener conciencia de algo no tiene implicaciones psicologistas pues, cualquiera que sepa el recorrido de Husserl sabrá la ruptura que hace con el psicologismo. Dicho brevemente, esta ruptura inicia porque el padre de la fenomenología no acepta que la conciencia sea objeto de estudio de la psicología, por ello mismo esta conciencia de algo en la vivencia, engloba percepciones, juicios, pasiones, imaginación, fantasía, etc. Es decir, es una conciencia que se modaliza en referente a ese algo pues, en esta conciencia de algo, es estar dirigido a un objeto, recordando que la diferencia de estos y que no recaen propiamente en cosas. De tal manera, encontramos diferentes modos de dirigirnos al objeto. De suyo que la conciencia no pueda ser pensada sin objeto. Entonces, si la conciencia no puede ser pensada sin el objeto, puesto que es conciencia de algo y la conciencia de algo es la vivencia. En la vivencia encontramos que el objeto, así como los diferentes modos de dirigirnos a las cosas también es fundamento de la vivencia misma. Este estar-dirigido-a se enfatiza con mayor precisión comprendiendo que va de la mano con un atender o captar ese algo (Ibid., p. 56).

Hablar de intencionalidad dentro del campo fenomenológico no es sinónimo de tener intención de algo. Por ejemplo, tengo la intención de ir a correr por las mañanas, pero no me he levantado temprano para ir. Esta intención es la que se utiliza como propuesta o pensamiento futuro, una protención. Sin embargo, <<[el] “intencionar” [en Fenomenología] significa la relación de conciencia que tenemos con un objeto>>. (Sokolowski, 2012, p. 17). Es también los modos de aprehensión de lo que se me presenta. Por ello, en cada figuración temporal dentro del esquema, podemos observar una línea que está dirigida a un cubo en la parte superior. La línea figurando la intencionalidad que se tiene en los diversos momentos temporales, en diferentes aspectos de cómo nos dirigimos al objeto, objeto intencionado. El que sea un cubo tampoco es casualidad, el cubo nos representa los diversos lados del cómo puede ser visto y que, en efecto en ningún aspecto temporal específico podemos conocer en su totalidad el cubo, sino partes de este, del objeto temporal.

 El objeto será siempre el mismo, pero el modo en el que se aparece, cambiará constantemente pues, la temporalidad para dirigirnos a él no será inamovible. (Husserl, 2002). Así pues, con el transcurrir del tiempo, esos objetos que se nos aparecen se queden hundidos poco a poco. Es decir, en un recuerdo que, puede permanecer o con el tiempo desdibujarse de nuestra memoria. Husserl pone el ejemplo de una melodía, escuchamos la nota, esa misma nota no cambia, lo que cambia es el tiempo en el que es escuchada, pero la nota y la melodía misma en su conjunto son la misma.

La configuración de los objetos temporales, es decir, el cómo están constituidos, apremia a dos variantes: la manera abstracta y la manera concreta. Tal cual se especifica en el esquema, la primera pertenece a los contenidos del objeto en cuanto a color, material, sabor, olor, etc. En cuanto a la segunda, nos refiere únicamente a la forma en que es percibida. Desde estas especificaciones, la percepción queda puesta nuevamente como necesaria para poder comprender el proceso de la temporalidad, intencionalidad y objetos intencionales. En el ejemplo antes descrito, Husserl amplia este recorrido del sonido para comprender la percepción de este “[E]l sonido que dura, es percibido, y dentro de la distensión de la duración del sonido, únicamente del punto de duración que está en cada caso caracterizado como ahora, decimos con plena propiedad que es percibido” (Ibid., p. 48). El sonido percibido no es como tal un objeto que pueda tocarse o mirarse, es un objeto que se escucha, se percibe y sigue siendo él mismo ayer y hoy. Lo que cambia es la temporalidad en la que lo escuchamos y el transcurrir para mantenerlo como recuerdo en las profundidades de un pasado que puede quedar en el olvido.

La noción perceptiva se encuentra mediante todo aquello que me interpela para conocer lo que se me presenta. En el desdibujamiento, la oscuridad de las profundidades del transcurso del tiempo que nos dejan los recuerdos o los olvidos, así como los objetos temporales son parte de una configuración temporal que a su vez mantienen un entrelazamiento con la vivencia de quien tiene y mantiene ese recuerdo dado a partir de un fragmento de tiempo que tuvo intercepciones con otras características para que la construcción se genere como es recordada o vivenciada.

Bibliografía

Husserl, E.  (1980). Experiencia y Juicio. Investigaciones acerca de la genealogía de la lógica. Ed. UNAM

. (2002). Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo. Ed. Trotta.   

. (2013a). Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica. Libro primero: Introducción general a la fenomenología pura. Ed. FCE.

. (2013b) Investigaciones Lógicas II. Ed. Alianza

. (2015). Investigaciones Lógicas I. Ed. FCE.

Sokolowski, R. (2012). Introducción a la fenomenología. Ed.  M°relia.

Notas

[1] El entrecomillado es para no confundir el nivel con una situación gradual. Sino únicamente para especificar el escalonado del acomodo de las esferas. Cada nivel corresponde a un periodo de tiempo, (Tie). No tiene una relación gradual.

[2] [L]a fantasía forma las representaciones del futuro en un proceso que se asemeja al de lograr, bajo determinadas circunstancias, representaciones de ciertas especies nuevas de colores o de sonidos siguiendo las relaciones y las formas que nos son conocidas (Husserl, 2002, p.36) Ante esto,  se señala un surgir de la fantasía a partir de relaciones que ya nos son conocidas del mundo que habitamos. Cabe enfatizar que, dentro de la definición, Husserl también menciona el sonido como ejemplificación de la fantasía, aludiendo o abriendo una interpretación que no únicamente se enfocaba en las fantasías visuales sino en toda aquella que, a partir de dichas relaciones conocidas previamente, pudiera originarse una fantasía, en este caso también auditiva.

[3] Véase en §22 de la primera investigación Lógica en Investigaciones Lógicas I.

[4] Con mayor presión, Husserl escribe en dicha obra “Es menester aún descubrir el pensamiento mismo, entendido concretamente como intencionalidad cuya disposición desconocemos, pero en cuya “síntesis” se constituyen las formaciones mentales como “unidades de sentido”; dicho descubrimiento ocurrirá en otro pensamiento” (Husserl,2009, p. 85). No enfatiza puntualmente el concepto de intencionalidad, pero tampoco lo olvida en sus escritos pues, él mismo señala que, la intencionalidad es un concepto base para cualquier estudio fenomenológico.

Imágenes | Wikimedia, Diseños de la autora

Artículo de:

Mariana Stefania Serrano Ramírez (autora invitada):
Mtroe. en Ciencias (neurobiología) por la UNAM. Mtroe. en Artes por la UAQ. Lic. En Filosofía con línea terminal en investigación. Profesora nivel superior.

##Fenomenología, ##Husserl, ##Intencionalidad, ##Temporalidad

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!