En la sociedad de hoy, abundan los Prometeos.

Prometeo es uno de los titanes de la mitología griega. Pasó mucho tiempo en la Tierra y por ello poco a poco fue tomándole cariño a los seres humanos. Confiaba ciegamente en los humanos, pero sabía que Zeus les tenía una vida poco prometedora. Es por eso que decide robar el fuego -y con ello la sabiduría- de los dioses para llevarlo a la Tierra. Zeus, al enterarse de esto, decide castigarlo encadenándolo a una montaña en donde cada día un águila devoraba su hígado. Por las noches, el hígado de Prometeo se restauraba y el águila podía volver todos los días, hasta la eternidad.

El Prometeo moderno

Tengo que ser completamente sincera contigo. Durante semanas tuve esta presión por querer sacar todos los pendientes antes, por crear cosas y no parar, por aprender lo más rápido posible porque a mi parecer ‘se me acababa el tiempo’. Y no fue hasta que empecé a sentir que estaba muy cansada y ya no quería hacer nada que comencé a cuestionar lo mucho que me había presionado.

Incluso había dejado de hacer aquellas cosas no negociables en mi vida: meditar, leer, escribir.

El resultado de ello fue un burnout.

El problema de pasar encima sobre tus no negociables es que caminas por la vida sin gasolina. Como tus no negociables son cosas que nos dan más placer que ‘productividad’, sentimos que perdemos tiempo al hacerlas y por eso nos es fácil quitarlas de nuestro día. Sin embargo son las cosas que le dan sentido a cada una de las cosas que hacemos, y sin ellas todo se viene abajo.

Hace unos días estaba navegando por Youtube y me encontré con este video de uno de mis youtubers favoritos: Nathaniel Drew.

En este video cuestiona todo lo que sabemos y lo que se dice de ser productivos. De acuerdo a el se trata de toda una industria que nos explota.

Buscando un poco entender este tema, decidí leer a un filósofo contemporáneo que ha escrito sobre esto ampliamente: Byung-Chul Han. Especialmente, un libro que él dedica a hablar sobre lo que llamó la sociedad del rendimiento.

En La sociedad del cansancio comienza diciendo:

“El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo”.

De esta manera, Chul Han dice que la sociedad está plagada de Prometeos cansados. Este mito funciona como una analogía perfecta para explicar lo que vivimos todos los días: no sólo somos ese Prometeo cansado que espera resignado al águila que todos los días viene a devorar su hígado. También somos el águila; y podemos reinterpretarla como nuestro alter ego. De manera que vivimos en un constante estado de autoexplotación.

La única manera de salirnos de ese ciclo -dice Chul Han- es mediante tomar a ese cansancio y tornarlo en curativo.

La sociedad del cansancio

Todas las eras se caracterizan por sus grandes enfermedades. En el siglo XXI – y a pesar del hecho de estar inmersos en una pandemia interminable- las enfermedades que sobresalen, son las de carácter neurológico.

Pero no hay que perder de vista de dónde venimos, ya que el cambio entre una era y otra, también supone un cambio de paradigmas importante.

El siglo pasado se caracterizaba por enfermedades inmunológicas: frente a una otredad que no forma parte de lo propio, desencadenamos una reacción violenta. Y las pandemias y epidemias presentes en este periodo, eran de este tipo: virales y bacterianas.

Sin embargo eso ha cambiado. Chul Han presenta a las enfermedades neurológicas como aquellas epidemias características del siglo XXI.

Lo característico de estos padecimientos modernos, es el hecho de que son quizás más peligrosos al no percibirse como violentos.

La era del Just do it

“Ahora uno se explota a sí mismo y cree que está realizándose”.

Byung-Chul Han

A diferencia del siglo pasado, esta era no se caracteriza por la limitación. Tenemos todas las opciones y posibilidades en nuestras manos.

Y es justo por esta sensación, que no percibimos esta positividad como algo violento. Sin embargo, esta violencia existe y es real, sólo que no viene de la limitación, sino de la saturación.

Lo más peligroso de este tipo de violencia es que es autoimpuesta. Nosotros mismos nos la imponemos y por ello creemos que tenemos todo bajo nuestro control, sin embargo, es mucho más difícil de identificar y controlar.

Ya no estamos en aquella época feudal en donde había un siervo y un amo que lo explotaba; ahora nosotros encarnamos ambas figuras y nos autoexigimos hasta desgastarnos y abrumarnos.

Es así como surge el sujeto de rendimiento:

El sujeto del rendimiento no sufre una explotación externa: es dueño de sí mismo y se auto-explota. Más adelante volveremos sobre este tema, uno de los leitmotivs de Byung-Chul Han. El sujeto auto-explotado hace del multitasking una práctica que “modifica radicalmente la estructura y economía de la atención. Debido a esto la percepción queda fragmentada y dispersa”.

El cansancio curativo

¿Cuál es la solución que propone Chul Han frente a este problema?

El silencio.

Llevar nuestra mente y nuestro cuerpo a un espacio en donde no quepa lo que convencionalmente entendemos por productividad. Chul Han encuentra ese espacio en la jardinería, por ejemplo.

Esencialmente se trata de ir en contra del paradigma de ser productivos. Y de acuerdo a mi experiencia, quisiera dejarte algunas recomendaciones:

  • Respeta tus no negociables
  • Esfuérzate por dejar un tiempo en tu día que sea ‘no productivo’
  • Medita (la excusa de no tengo tiempo no es cierta y lo sabes)
  • Escribe
  • Organiza tus pendientes y prioriza tus tareas
  • Delega

¿Cuáles son tus no negociables?

Publicado originalmente el 12 de abril de 2019 en Entre Letras y Café

Imágenes | Unsplash, Wikipedia

Artículo de:

Aranza Sánchez Romero (autora invitada):
Lic. en Filosofía (Universidad La Salle), maestrante en Psicoanálisis. Le gusta escribir y enseñar, imparte clases de Filosofía y participa activamente en distintos medios digitales para la difusión de la filosofía.

#productividad, #Prometeo, #sociedad del cansancio

por autores invitados

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