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El presente ensayo es un estudio sobre la inmortalidad entendida desde el punto de vista de Hannah Arendt, o del erotismo entendido desde el punto de vista de Octavio Paz. 

Pretendemos demostrar que la condición finita del ser humano puede ser superada, y en éste sentido, que el ser humano es capaz de inmortalidad, por medio de la expresión de Eros en el arte y en la poesía. 

Para tal propósito estudiaremos, en primera instancia, el carácter dual de los términos vita activa y erotismo, mostrando que ambos se manifiestan en un ámbito biológico, y en otro social y cultural. 

Con el término vita activa

Hannah Arendt designa tres aspectos fundamentales de la vida del hombre en la tierra, a saber, labor, trabajo y acción. Al aspecto biológico de lo que abarca el término vita activa, le ha dado el nombre de Labor

Labor es la actividad correspondiente al proceso biológico del cuerpo humano, cuyo espontaneo crecimiento, metabolismo y decadencia final están ligados a las necesidades vitales productivas y alimentadas por el proceso de la labor en el proceso de la vida. La condición humana de la labor es la misma vida. 1 

Hannah Arendt

El ser humano se diferencia de los animales

Con su actividad en éste mundo no se detiene en el desarrollo de las determinaciones biológicas de los individuos, sino que, dotados de razón y pensamiento, los hombres se organizan en sociedades regidas bajo leyes que ellos mismos crean. 

Podemos aducir como prueba de lo que acabamos de decir el hecho de que los roles de los individuos en las sociedades cambian según la geografía y según la época a pesar de que el carácter biológico del ser humano no lo haga. 

El ser humano es capaz de nombrar y de dar diversos sentidos a su mundo a través del lenguaje; en el lenguaje captamos realidades de creación humana a las cuales trasciende la realidad natural. 

Hannah Arendt ha llamado a ésta capacidad de cultura, trabajo

El trabajo proporciona un <<artificial>> mundo de cosas, claramente distintas de todas las circunstancias naturales. Dentro de sus límites se alberga cada una de las vidas individuales, mientras que este mundo sobrevive y trasciende a todas ellas. La condición humana del trabajo es la mundanidad. 2 

Hanna Arendt

Como parte del aspecto social y cultural de la vita activa podemos incluir a la acción, pues 

La acción es la única actividad que se da entre los hombres sin la mediación de cosas o materia, corresponde a la condición humana de la pluralidad, al hecho de que los hombres, no el Hombre, vivan en la tierra y habiten en el mundo […] esta pluralidad es específicamente la condición – no la conditio sine qua non, sino la conditio per quam – de toda vida política. 3 

Hannah Arendt

Así pues, es posible sostener que la vida del ser humano, desde el punto de vista de Hannah Arendt, está dotada de un aspecto biológico y de otro cultural y social. 

El término sexualidad

Entendido desde el punto de vista de Octavio Paz, opera de manera semejante, debido a que es posible diferenciar en él un aspecto biológico y uno cultural y social; y nuevamente la nota que diferencia a los animales y a los hombres es el hecho de que somos capaces de nombrar y de construir diversos sentidos para el mundo que nos rodea. A través del lenguaje abrazamos realidades que son esencialmente distintas a las condiciones que las originan. 

El placer sexual, saber de los sentidos, tiene como propósito la reproducción, y es un impulso que tenemos tanto humanos como animales; el erotismo, por otra parte, es sexualidad transfigurada por la imaginación y su fin es diferente al de la reproducción. 

Aunque las maneras de acoplarse son muchas, el acto sexual dice siempre lo mismo: reproducción. El erotismo es sexo en acción, pero ya sea porque la desvía o la niega, suspende la finalidad de la función sexual. En la sexualidad, el placer sirve a la procreación; en los rituales eróticos el placer es un fin en sí mismo o tiene fines distintos a la reproducción. 4 

Octavio Paz

Es evidente el motivo por el cual consideramos que el aspecto biológico de la sexualidad se expresa en el sexo, cuyo fin es la reproducción, pero hará falta aducir más razones para sostener que el aspecto social y cultural se expresa en el erotismo. Y es que, a pesar de que las prácticas reproductivas entre los seres humanos aparecen sin importar la geografía ni la época, el erotismo es construido de diferentes maneras en cada cultura. 

Cada sociedad tiene diferentes
prohibiciones e incentivos acerca del sexo

En éste sentido el erotismo se convierte en una manera de controlar y regular el instinto sexual en favor de la conservación de la sociedad. 

[…] hemos tenido que inventar reglas que, a un tiempo, canalicen el instinto sexual y protejan a la sociedad de sus desbordamientos […] Esas reglas sirven al mismo tiempo a la sociedad (cultura) y a la reproducción (naturaleza). Sin esas reglas la familia se desintegraría y con ella la sociedad entera. Sometidos a la perenne descarga eléctrica del sexo, los hombres han inventado un pararrayos: el erotismo. 5 

Octavio Paz

Es ya evidente que tanto la vita activa como la sexualidad se manifiestan en un aspecto biológico y en otro cultural y social. Ahora bien:

¿Qué tiene que ver esto con la inmortalidad? 

Para demostrar que la inmortalidad es posible para el humano a pesar de su carácter efímero, será necesario analizar, en segundo lugar, la diferencia entre vita activa vita contemplativa, así como la relación de ésta última con el erotismo religioso. 

Con el término vita activa nos hemos referido a la actividad biológica, cultural y política del ser humano, pero independientemente de éstas necesidades básicas humanas, ¿es posible otro tipo de experiencia? 

Todas las culturas han buscado una vía de comunicación con la divinidad, con lo eterno; todos los seres humanos tenemos sed de otredad, y lo otro es lo sobrenatural. 

Hannah Arendt nos hace notar que desde Platón y hasta la época moderna, ha existido una supremacía de la contemplación sobre la actividad. Para Platón, todas las actividades sociales deberían estar encaminadas a la producción de sabiduría mediante la contemplación de las ideas, de tal modo que es el filósofo quién debe dirigir a la sociedad; para Aristóteles también existe una clara superioridad de la contemplación sobre la actividad; en el Medioevo el conocimiento de la verdad se lograba solo a través de la a-skholia (inquietud), es decir, a través del cese del movimiento del cuerpo y del alma, del discurso y del razonamiento; y en la época moderna la sublimidad del kosmos físico, infinitamente superior a cualquier creación humana, era revelada solo ante el perfecto descanso. 

En todas las épocas se ha registrado una necesidad de trascendencia espiritual, y en cada caso la experiencia de lo eterno se construye de manera diferente aunque la condición siempre sea el reposo, la contemplación. 

La vita contemplativa

Como la condición para la experiencia de lo verdadero, lo eterno, lo sublime, es la cara que hay detrás de la vita activa como la expresión de las necesidades básicas del hombre en sociedad. La experiencia de lo eterno siempre es una experiencia individual, pues en el momento en que el filósofo se dispone a escribir sobre su experiencia, su preocupación deja de ser por la eternidad, y pasa a ser una preocupación por la inmortalidad. 

El erotismo

Por su parte, también puede fungir como un vínculo con lo eterno, con lo divino; puede satisfacer la sed de otredad del ser humano. 

Las prácticas eróticas colectivas de carácter público han asumido constantemente formas religiosas. No es necesario, para probarlo, recordar los cultos fálicos del neolítico o las bacanales y saturnales de la Antigüedad grecorromana; en dos religiones marcadamente ascéticas, el budismo y el cristianismo, figura también y de manera preeminente la unión entre la sexualidad y lo sagrado. Cada una de las grandes religiones históricas ha engendrado, en sus afueras o en sus entrañas mismas, sectas, movimientos, ritos y liturgias en las que la carne y el sexo son caminos hacia la divinidad. 6 

Octavio Paz

En el libertinaje ilustrado

Puede reconocerse una marcada oposición entre lo humano y lo divino en el sentido de que, además de ser una crítica filosófica, el libertinaje es blasfemia y anti religión. En los escritos del Marqués de Sade encontramos incontables líneas dedicadas a la demostración de que el Bien y la eternidad platónicos no existen. Sade y sus descendientes son los “hijos de la luz negra” pues en su búsqueda postulan un Mal que constituye el medio para la obtención de placer, sabiduría y felicidad. 

A pesar de esta clara tendencia anti religiosa, es posible hallar una búsqueda de la satisfacción de la sed de otredad en el libertinaje, pues el libertino no sería tal sin el ideal de la posesión de una víctima. Sin embargo, la sed de otredad jamás se sacia por medio del libertinaje. 

En efecto, la sensación niega, por un lado, la soberanía del libertino, lo hace depender de la sensibilidad del <<objeto>>; por el otro, niega también la pasividad de la víctima. El libertino y su víctima se vuelven cómplices a costa de una singular derrota filosófica: se rompe, al mismo tiempo, la infinita impasibilidad del libertino, y la infinita pasividad de la víctima. El libertinaje, filosofía de la sensación, postula como fin una imposible insensibilidad: la ataraxia de los antiguos. El libertinaje es contradictorio: busca simultáneamente la destrucción del otro y su resurrección. El castigo es que el otro no resucita como cuerpo sino como sombra. Todo lo que ve y toca el libertino pierde realidad. Su realidad depende de la de su víctima. Solo ella es real y ella es solo un grito, un gesto que se disipa. El libertino vuelve fantasma todo lo que toca y él mismo se vuelve sombra entre las sombras. 7 

Octavio Paz

Así pues, tanto la vita contemplativa como el erotismo religioso constituyen una búsqueda por lo sobrenatural, por la trascendencia del carácter humano hacia un más allá divino. 

Y para la demostración de que el ser humano es capaz de inmortalidad, debemos analizar, en tercer lugar, el hecho de que

La actividad es diferente a la contemplación,
así como la expresión es distinta
a la experiencia de lo eterno

Es decir, el filósofo que se sienta a escribir sobre su experiencia de lo eterno deja de estar posicionado en una vita contemplativa cuyo fin es la búsqueda de lo divino, y se posiciona en una vita activa en donde sus máximas aspiraciones pueden ser las de inmortalidad. 

Y la búsqueda de inmortalidad tiene que catalogarse dentro de la categoría de vita activa porque su posibilidad reside en la capacidad del ser humano para realizar actos memorables lo que le permite hallar un lugar dentro de un mundo divino. 

La tarea y potencial grandeza de los mortales radica en su habilidad en producir cosas – trabajo, actos y palabras – que merezcan ser, y al menos en cierto grado que lo sean, imperecederas, con el fin de que, a través de dichas cosas, los mortales encuentren su lugar en el cosmos donde todo es inmortal a excepción de ellos mismos. Por su capacidad en realizar actos inmortales, por su habilidad en dejar huellas imborrables, los hombres, a pesar de su mortalidad individual, alcanzan su propia inmortalidad y muestran ser de naturaleza <<divina>>. 8  

Hannah Arendt

La experiencia de lo eterno es posible solo a través de la vita contemplativa, la experiencia de lo inmortal, a través de la vita activa

Así mismo, la expresión de
lo divino es la tarea del artista y del poeta

El erotismo y la poesía nacen ambos de la imaginación como una aspiración a la apropiación de realidades distintas a la condición en que se están originando. 

En el ejercicio del erotismo imaginamos y aspiramos a un mundo divino, en el ejercicio poético expresamos nuestra experiencia, la nombramos y la dotamos de sentido y de forma; el ejercicio de la poesía no es simple reflexión en tanto que ha tomado una experiencia y la ha dotado de caracteres sensibles; la poesía siempre trata de transmitir una experiencia, de crear una realidad distinta a la situación que le dio origen a dicha experiencia. En el ejercicio de la poesía aspiramos a la inmortalidad, pues la descripción de la experiencia de lo eterno constituye una genuina preocupación por la inmortalidad. El ejercicio de la poesía es parte de la vita activa en tanto que tiene un carácter social y cultural, y no constituye una experiencia individual. 

Poesía y erotismo nacen de los sentidos, pero no terminan en ellos. Al desplegarse, inventan configuraciones imaginarias: poemas y ceremonias. 9 

Octavio Paz

Así pues, para concluir

Podemos decir que tanto vita activa, como sexualidad, se manifiestan, por un lado, en un aspecto biológico, y por otro, en un aspecto cultural; los aspectos biológicos de la vita activa y de la sexualidad tienen como función la reproducción; los aspectos culturales de la vita activa y de la sexualidad tienen como función la conservación de la sociedad. 

Más allá de la vita activa se ejerce una vita contemplativa que se caracteriza por ser una experiencia de lo eterno en el cese total de la actividad humana, en contraposición con la constante actividad expresada en la primera. Así mismo, a través del erotismo se puede lograr una experiencia de lo eterno, de lo divino. 

El hecho de escribir sobre la experiencia de lo eterno es propio de la vita activa y no de la vita contemplativa; el hecho de expresar a Eros, tarea del artista y del poeta, es diferente a la experiencia de lo eterno que aporta el erotismo mismo, en el sentido de que ésta expresión está ligada a la búsqueda de la inmortalidad. 

Notas a pie de página

[1] Arendt, H. (2016). La condición humana. En La condición humana (p. 21). Paidós.

[2] Arendt, H. (2016). La condición humana. En La condición humana (p. 21). Paidós.

[3] Arendt, H. (2016). La condición humana. En La condición humana (pp. 21-22). Paidós.

[4] Paz, O. (2015). Los reinos de Pan. En La llama doble. Erotismo e inmortalidad. (P. 10). Galaxia Gutenbeg.

[5] Paz, O. (2015). Los reinos de Pan. En La llama doble. Erotismo e inmortalidad. (P. 14). Galaxia Gutenbeg.

[6] Paz, O. (2015). Los reinos de Pan. En La llama doble. Erotismo e inmortalidad. (P. 16). Galaxia Gutenbeg.

[7] Paz, O. (2015). Los reinos de Pan. En La llama doble. Erotismo e inmortalidad. (P. 21). Galaxia Gutenbeg.

[8] Arendt, H. (2016). La condición humana. En La condición humana (p. 31). Paidós.

[9] Paz, O. (2015). Los reinos de Pan. En La llama doble. Erotismo e inmortalidad. (P. 11). Galaxia Gutenbeg.

Bibliografía

Arendt, H. (2016). La condición humana. En La condición humana (pp. 21-36). Paidós.

Paz, O. (2015). Los reinos de Pan. En La llama doble. Amor y erotismo. (pp. 9-23). Galaxia Gutenberg.

Artículo de:

Oscar Raúl Vázquez Sánchez (colaboración):
Pasante de la Licenciatura en Filosofía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Miembro del Seminario de Pensamiento en Español (UNAM), y miembro del Seminario de Estudios Prospectivos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM).

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