Hace un año, luego de una planeación e introspección personal de varios meses, Filosofía en la Red experimentó no solo un cambio sino una revolución externa e interna que lo ha llevado a lo que hoy es: un espacio plural de diálogo conformado por más de 60 autores, de 15 países diferentes.

El once de septiembre de dos mil veinte presentaba al mundo la nueva etapa de Filosofía en la Red, pero más que una nueva etapa, y como bien dije en dicho post, mostré un nuevo proyecto. Porque sí, Filosofía en la Red tiene una historia, longeva, pero no somos ahora ni pretendía que siguiéramos siendo lo que hace algunos años se había iniciado.

Irónicamente el blog Filosofía en la Red se presentó al mundo un diez de septiembre de dos mil catorce en donde “[…] un grupo de autores se reunieron para contribuir juntos a crear un espacio de reflexión y diálogo desde el rigor y el respeto […] con la ambición de convertirse en un referente en el mundo de habla hispánica […]” pero, seis años y un día después, luego de muchos intentos y sobre todo de una convicción y decisión personal, el once de septiembre de dos mil veinte, expropié totalmente esos ideales y aunque manteniendo la premisa de la importancia de la difusión de la filosofía en la red, busqué -y cree- un equipo de autores dispuestos a, en comunidad, crear un lugar en la red respetuoso de reflexión y difusión dentro de un marco de pluralidad y diversidad en pro de ofrecer un contenido que ayude a conocer las diferentes maneras de pensar y de ver la vida bajo un código de ética con tolerancia cero.

Así pues, aunque a priori pudiera parecer que este renacer fue un lavado de cara con cambio de logotipo incluido, que fue el símbolo externo evidente, Filosofía en la Red sufrió no solo una transformación sino una metamorfosis. Me apropié totalmente de este proyecto y lo hice mío, si bien Filosofía en la Red no es Miguel Ángel, Miguel Ángel sí es Filosofía en la Red. Adopté el sitio, le puse no solo mi impronta sino mi esencia y espíritu.

Es verdad que desde el 04 de enero de 2017 era el administrador de Filosofía en la Red, pero durante tres años no me atreví a tocar ni mover nada por respeto a lo que había heredado. Dejé durante dicha temporada prácticamente todo igual (hubo cambios en el diseño del sitio, pero nada mayúsculo) y, sobre todo, la dinámica de trabajo y la estructura eran la misma aunque hubo un momento en donde eso ya no me hizo clic y me cuestioné el hecho de tener algo bajo mi nombre, pero que no tenía nada de mí. Y ese fue el elemento catártico que necesité para adueñarme, realmente, y expropiar en totalidad Filosofía en la Red.

Pero el gesto se hubiera quedado en intención e idea si no es por el FIRE Team. La visión de querer revivir un blog (en donde publicaban solo una o dos entradas al mes), con ya muy pocos autores participando de manera activa y dispersos, y sobre todo de virar un proyecto hacia nuevos horizontes no sería posible sin un equipo, sin un gran equipo que me sostuviera y que principalmente me diera la energía y fuerza necesaria para mantenerme.

Así comenzó la aventura: buscar personas para conformar un gran equipo. Si bien lancé una invitación a quiénes estuvieron previamente no todos se sumaron, ya que no solo se trataba de encontrar quiénes escribieran aquí, de forma aislada y sin conexión entre sí, quería que comulgaran con el concepto de comunidad; es decir, reunir personas que trabajaran juntas, que compartieran propósitos, ideas, objetivos y valores para crear cohesión bajo un proyecto común.

Y es aquí donde comienza la magia: ustedes, FIRE Team.

Abrí convocatorias y busqué perfiles, plantee y propuse una idea: y creyeron. Se sumaron y estoy profundamente agradecido, con todas y todos los autores que se han unido, y con quiénes ya no forman parte pero que ayudaron a ir dando forma a lo que somos hoy día.

Realmente no es fácil dar un salto de fe a un proyecto, por bueno que suene, pero ustedes lo hicieron. Cada sí, fue y es como una barra de energía que me llega a lo más profundo de mi ser y que me impulsa a seguir con fuerza en esto que comencé y que no sabía cómo resultaría. Pudo perfectamente haber quedado como una buena idea, sin cuajar.

Ha sido un año maravilloso, más allá de los números que hemos conseguido, más allá incluso de los textos que hemos compartido. Es un año en donde he logrado entablar lazos fuertes con todos y cada uno de los autores, en el cual he hecho amigas y amigos que ahora no puedo imaginar cómo viví tanto tiempo sin conocerles.

Gracias, sinceramente y desde el fondo de mi corazón, por permitirme compartir tiempo con ustedes, por seguirme en mis locuras y por decir sí a Filosofía en la Red. Sin duda estamos en constante evolución y no permanecemos quietos; ya no somos solo un blog de filosofía sino una plataforma de difusión filosófica y todo es consecuencia de su confianza, de su apoyo, de su dedicación y de su confianza en mí.

Como dije al inicio, Filosofía en la Red es otra desde dos mil veinte: es un proyecto nuevo con una historia que comenzó hace un año, una historia que sigue y seguirá escribiéndose de la mano del FIRE Team, pues son ustedes, queridos autores de Filosofía en la Red, los que impulsan y sostienen esto.

Así mismo, amables lectores y seguidores, no me alcanzan los bits y los bites para agradecerles su confianza en nosotros. Gracias por seguir y por estar aquí, ustedes son el motor que nos mantiene y que nos motivan. Son el motivo por lo que hacemos esto. Gracias por este año juntos.

FIRE Team: ¡feliz primer año!

Imagen | Pixabay

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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