fbpx

El mayor problema al analizar un texto, o hasta una simple cita, es la diferencia del contexto con el que el analista y el autor cruzan. En esta ocasión, la reflexión en Protágoras es todo un acto riesgoso por el abismo temporal y espacial que separan nuestra realidad a la del presocrático. A pesar de las complicaciones, este texto pretende acercarse a lo que su famosa locución, el ‘homo mensura’, pudo significar según el lenguaje en el que fue escrito. El lenguaje griego antiguo ofrece algo de accesibilidad a nosotros, pues mantenemos escritos de grandes personajes y esto ha hecho que la lengua y su enseñanza se mantengan presentes en el análisis de la filosofía griega antigua.

Protágoras de Abdera fue un sofista griego presocrático del que no se conservan sus escritos propios, aunque conocemos de él en parte importante por sus apariciones en los textos reformulados por Platón. Entre lo poco que sabemos de él reconocemos que escribió un libro nombrado ‘Los discursos demoledores’ del cual Sócrates en el Teeteto menciona la expresión que se volvería su más celebre doctrina; ésta, también se encuentra citada en los textos de Aristóteles, Sexto Empírico y Diógenes Laercio. La primera parte dicta así:

El hombre (ἄνθρωπος) es la medida (μέτρον) de todas (πάντων) las cosas (χρηματὰ).

La segunda parte corre así:

De las (cosas) que son en cuanto que son, de las (cosas) que no son en cuanto que no son.

La primera parte es a la que se le llamó en latín Homo mensura, que quiere decir homo: hombre, mensura: medida. En español, como ya se mencionó, la frase se tradujo de la siguiente manera: El hombre es la medida de todas las cosas. La doctrina ha sido abierta al análisis político y moral, pues ha llevado a variadas deducciones que continúan aumentando y desarrollándose. Sin embargo, para este estudio daremos una mirada epistemológica, pues amerita su consideración como una teoría del conocimiento.

El principal acercamiento connotativo lo da Sócrates en el Teeteto, quien interpreta a hombre (ἄνθρωπος) en su forma individual, y –apreciando la locución completa– que las cosas son tales como se le aparece al sujeto en su individualidad. Sócrates lo conduce así, de manera que este sea soporte de que ‘el saber está en el sentir’.  Pero sin duda, esta respuesta no es del todo satisfactoria, pues va acompañada de corrupción. Es favorable para Sócrates usar al sujeto en su forma individual: cada hombre; así cada hombre es la medida de todas las cosas. Hombre, que es ἄνθρωπος no denota género ni sujeto en singular, es simplemente ‘ser humano’. Tomemos entonces la posibilidad de que Protágoras haya usado a ἄνθρωπος como especie, en la manera en que Th. Gomperz lo cataloga. Ver al ser humano colectivo conduce la interpretación por un camino muy distinto del socrático.

μέτρον o traducido comúnmente como ‘medida’ es otro término que por su ambigüedad, es complicado dar una interpretación fiel a lo que Protágoras quiso decir. Incluso se podría pensar que el uso de este término fue propiciado en forma de enigma. ¿Cómo se podría considerar el ser humano la medida de todas las cosas? En este punto cabe recapitular la segunda parte de la locución que dicta:

De las (cosas) que son en cuanto que son, de las (cosas) que no son en cuanto que no son

Enlaza ontológicamente la existencia de las cosas con el ser humano. Si llevamos μέτρον por la vía de que es medida en tanto que el ser humano percibe (αισθησις), Protágoras estaría reconociendo así un atributo a los sentidos del hombre al hacerlos capaces de conceder realidad a lo que se le presenta.

Ya se vio la μέτρον en tanto hombre sensible, perceptible, pero ¿es este su mayor atributo de la especie? No si consideramos la posibilidad de que esa medida (μέτρον) se dé en la capacidad de razonamiento, en el λόγος. No se daría atributo solamente a la percepción (αισθησις), sino a su conceptualización, a su contabilidad, al ejercicio mental —restringido a pensar la realidad de las cosas tangibles (χρηματὰ)—.

Y lo que razonará serán todas las cosas (πάντων χρηματὰ), cosas del mundo sensible. Por su etimología, χρηματὰ excluye las ideas (y todo lo intangible) de lo que tradujimos como “cosas”. τὰ πάντα hubiera sido un concepto que sin duda habría sido de mayor eco, pues incluiría lo pensado (νοούμενα), aquel que Platón llamó el mundo de las ideas. Ésta es una clara muestra de las corrientes presocráticas en donde el pensamiento gira en torno a lo tangible, lo material, la comprensión del exterior moviéndose en él. Lo que hace Protágoras con esto es posicionar al hombre, de una manera antropocentrista, como juez y mediador de los entes físicos.

Esta locución empieza a caducar con la edad moderna y ha ido perdiendo vigor con los nuevos y cada vez más recientes descubrimientos de la inmensidad del universo y, como ahora sabemos, de su persistente extensión. Esto trae consigo la inevitable confirmación de que hay cosas que son y que no han sido medidas por el hombre, y peculiarmente el hombre es consciente de esto. Heidegger (1982) ya había llegado a este punto donde condiciona el homo mensura al revelar los límites de esta medición, que se encuentra en lo oculto; el humano conoce lo desoculto a él, la parte desoculta del ente, el límite del conocimiento está en lo oculto; la entidad del ente es el presenciar en lo desoculto. Esta es una mirada en la ciencia que está en constante desenvolvimiento de lo oculto, que explora lo conocido de una manera tan privada e íntima que va alumbrando lo escondido. ¿Qué otra especie si no el ser humano para apreciar desde la partícula más pequeña hasta cuerpos celestes del universo?

Este texto no pretende mostrar una inclinación a favor del antropocentrismo, pero sí presta valorar las habilidades propias del hombre; su capacidad de entendimiento como acompañante de la evolución humana. Porque no cabe duda que nuestra especie es la única que ha tomado dominio en los recursos naturales; que ha creado el lenguaje y, pone a su disposición el juego y ejercicio del mismo; que ha descubierto la contabilidad en los números y los ha dominado hasta convertirlos en grandes sistemas; que reconoce y construye el orden; que ha aprendido a educarse, a educar su moral, su gusto y su cultura. Así que, aunque el hombre no sea la medida de las cosas, tiene la oportunidad de ser admirador y participante de ellas.

Bibliografía

PLATÓN Teetetos, Patricio de Azcárate, Madrid, 1871

SEXTO Empírico, Esbozos pirrónicos, Gredos, Madrid, 1993

Rojas Parma, Lorena. (2015). Protágoras y el significado de aisthesis. Revista de filosofía71, 127-149. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602015000100011

HEIDEGGER Martin, Introducción a la Filosofía, Cátedra, Madrid, 1999.

GOMPERZ Theodor, Pensadores griegos: una historia de la filosofía de la antigüedad. 3 vol. Herder. Barcelona, 2000.

Artículo de:

Patricia Soler Hernández (autora invitada):
Estudiante de Filosofía desde 2019 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ing. Mecánica por la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional.

Síguela en: twitter, instagram

Imagen | Pexels

#hombre, #homo mensura, #presocrático, #protágoras, #sofistas

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!