La violencia entre colono y colonizado en América Latina como búsqueda de la descolonización. Parte 2 de 2

Todo cambio en las estructuras sociales genera la incertidumbre del ¿Qué pasará más adelante?, la misma inseguridad es aquella vivida por el colonizado, que al no tener claro el horizonte que pretende el colono en las tierras invadidas, surge de esta manera un primer choque entre dos civilizaciones opuestas. Cuando el colono se da cuenta de la situación a veces insostenible, entonces utiliza la violencia contra el colonizado.

La violencia es el inicio de la descolonización, la cual no se dará de manera inmediata, por el contrario, es un proceso histórico que llevará años en ser asimilada por cada una de las dos realidades. Una en resignarse a abandonar las tierras que ha invadido, mientras que a otra en aceptar que una nueva cultura ha llegado para quedarse y fusionar sus costumbres, de la que tendrán como resultado un sincretismo cultural.

La descolonización, como se sabe, es un proceso histórico: es decir, que no puede ser comprendida, que no resulta inteligible, traslúcida a sí misma, sino en la medida exacta en que se discierne el movimiento historizante que le da forma y contenido. La descolonización es el encuentro de dos fuerzas congénitamente antagónicas que extraen precisamente su originalidad de esa especie de sustanciación que segrega y alimenta la situación colonial. Su primera confrontación se ha desarrollado bajo el signo de la violencia y su cohabitación -más precisamente la explotación del colonizado por el colono- se ha realizado con gran despliegue de bayonetas y de cañones.

Fanon, 1983, p. 17

Fanon (1983), afirma que: «[…] la descolonización es siempre un fenómeno violento» (p.17). Donde el colono reprime al colonizado para que este no se levante en armas, se le mantiene sumiso, explotado y reprimido. No se le pide opinión alguna, debe estar sujeto a lo que el colono decida. Incluso la vida del colonizado está en manos del colono, el cual busca comunicarse a través de un mediador.

En las regiones coloniales, por el contrario, el gendarme y el soldado, por su presencia inmediata, sus intervenciones directas y frecuentes, mantienen el contacto con el colonizado y le aconsejan, a golpes de culata o incendiando sus poblados, que no se mueva. El intermediario del poder utiliza un lenguaje de pura violencia. El intermediario no aligera la opresión, no hace más velado el dominio. Los expone, los manifiesta con la buena conciencia de las fuerzas del orden. El intermediario lleva la violencia a la casa y al cerebro del colonizado.

Fanon, 1983, p. 18

El colono no le permite replicar la violencia que le aplica al colonizado, sino que le enseña a aceptar su destino de manera irremediable. «[…] al infortunio de los indígenas de los imperios aniquilados en la América hispánica hay que sumar el terrible destino de los negros arrebatados a las aldeas africanas para trabajar en Brasil y en las Antillas» (Galeano, 2004, p.58). Un destino que traerá consigo las luchas por la liberación de la opresión del colono. Ahora bien, el colonizado se da cuenta de que no es menos que el colono, que este es igual que él, entonces se emprende las estrategias necesarias para liberarse del opresor. Por eso Fanon (1983) dice que: «El colonizado, por tanto, descubre que su vida, su respiración, los latidos de su corazón son los mismos que los del colono. Descubre que una piel de colono no vale más que una piel de indígena» (p.22). Este pensamiento es el detonante para plantearse con mayor fuerza, la descolonización, la liberación de sus tierras que durante años eran ocupadas de manera arbitraria por aquel que no las había trabajado.

Fanon (1983) plantea que: «[…] se ha llevado a cabo una verdadera lucha de liberación, donde la sangre del pueblo ha corrido y donde la duración de la fase armada ha favorecido el reflujo de los intelectuales sobre bases populares […]» (p.22). Cabe aclarar que la violencia planteada por el colono no es la misma violencia diseñada por el colonizado, ya que mientras que el colono usurpa las tierras ajenas usando la violencia, el colonizado se levanta con violencia para defender lo que por derecho le pertenece, entonces le toda defender sus antiguas posesiones, quizá lo poco que le queda.

La violencia del colonizado […] unifica al pueblo. Efectivamente, el colonialismo es, por su estructura, separatista y regionalista. El sistema colonial alimenta a los jefes locales y reactiva las viejas cofradías morabíticas. La violencia en su práctica es totalizadora, nacional.

Fanon, 1983, p. 47

Queda claro por lo tanto que, la descolonización parte de una violencia separatista y continúa con otra violencia, que unifica a un pueblo para que este se convierta luego en nación parcialmente libre, porque pasa de un estado de colonización a otro, donde el colono ingresa a los hogares a través del consumismo que trae el capitalismo. Que no viene con armas de fuego, sino que la mejor arma es la que te colocan a la vista para que esté listo a consumir. Nos violentan de otra manera, de una forma muy subliminal. Por eso,

El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños.

Galeano, 1983, p. 15

En la actualidad, esta magia que en otrora se podía encontrar a la salida del hogar; se ve impedida por la pandemia, quien nos ha lanzado al encierro y constantes soledades virtuales, dónde las redes sociales comienzan su macabro juego en la mente de tantos niños y jóvenes, por eso si narciso viviera en nuestra época, ya no haría falta que vea su reflejo en el agua, sólo tendría que prender un móvil o tener una red social para admirar su falsa belleza, y sin darse cuenta de que la verdadera belleza está en otro lado. El mundo ha colocado en bandeja, la posibilidad infinita de continuar con las depresiones sociales, nos está empujando al abismo de la desnaturalización de la realidad. Mucha magia y mucho control necesitan ahora los padres para ser verdaderos padres, en un mundo que sólo busca arrebatar a sus hijos de sus propias manos.

Conclusión

Luego de haber desarrollado el presente trabajo, se puede concluir que la violencia represiva llevada a cabo por el colono en América Latina, es una de las tantas formas en la que nuestra historia se ha mostrado a través de nuestros pueblos colonizados, llenos de violencia por el simple hecho de reclamar contra aquellos que pretendían hacerse del mundo como suyo. Por otro lado, nos damos cuenta de que la descolonización es un proceso histórico, que hemos pasado de un estado colonial, a ser un estado dependiente de las grandes potencias, un capitalismo exacerbado que sólo busca desarrollar en nosotros el consumismo, explotando nuestras mentes, de forma que las personas estén cada vez más cegadas de cualquier forma de pensamiento. No solo en los adultos, sino que el ataque es con los niños y jóvenes, a quienes ahora están atados a las patas del internet y las redes sociales, para que entiendan que es la única de forma de demostrar que están vivos. Sólo nos queda continuar la lucha en este escenario y repensar nuestra América como postura propia y original.

Bibliografía

Fanon, F. (1983). Los condenados de la tierra. México: FCE.

Fanon, F. (2009). Piel negra, máscaras blancas. Madrid: Akal.

Galeano, E. (1998). Patas arriba. La escuela del mundo al revés. España: Siglo XXI.

Galeano, E. (2004). Las venas abiertas de américa latina. Buenos Aires: Siglo XXI.

Best, Ll. (2017). Pensamiento independiente y libertad caribeña en F. Valdez (Coord.), Antología del pensamiento crítico caribeño contemporáneo (431-458). Buenos Aires: CLACSO.

Imagen | Pixabay

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por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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