Apenas en el siglo XIX México se estaba independizando de España. Inspirados tal vez por su vecino Estados Unidos que lo había hecho antes de acabar el siglo XVIII, o quizá también por las aspiraciones políticas de los criollos y mestizos ante los españoles peninsulares quienes no dejaban que ascendieran en los trabajos.

Este rechazo que ellos recibieron no se quedó ahí, lo vemos circulando por las calles tanto del centro como de la Condesa, de Polanco hasta Santa Fe, de los rincones más profundos de México, de Oaxaca hasta Monterrey. Está en todo México, es un sentimiento colectivo.

Cuando Alejandro Lipschütz, sociólogo y filósofo chileno, escribió El problema racial en la conquista de América y el mestizaje nos brindó un panorama completo de las lenguas olvidadas, de pueblos resentidos con los colonizadores, de historias que quizá se han perdido en la memoria latinoamericana pero que se han tornado en posiciones sociales y en nuevos ismos que no tienen nada que ver con los movimientos artísticos y son más bien sentimientos sociales que acaban por deteriorar a una sociedad entera, el rompimiento con estos ismos, el racismo, el clasismo, etc., es todavía algo que se está viendo aún en nuestra actualidad.

Dentro del libro de Lipschütz podemos ver que el biologicismo colonizador es un hecho, fundado en la ley de las especies en el caso de Darwin o hasta en el propio pensamiento de uno de nuestros más aclamados escritores e intelectuales: José Vasconcelos y su raza cósmica.

El alarde de que solo la quinta raza será lo mejor de lo mejor y que en su mayor parte provendrá de los caucásicos tiene tintes racistas disfrazados de un intento biológico-intelectual. Lo que Lenin dirá más tarde como pura fraseología. No es sino en El espectro de los colores raciales donde Lipschütz nos hablará del concepto que es aplicable y extensible en toda América Latina: pigmentocracia.

De acuerdo con un artículo publicado por Jimmy Sánchez Pérez, este concepto surge de la unión de la palabra latina pigmentum relacionada con la biología donde se define como una sustancia colorante que, disuelta o en forma de gránulos, se encuentran en el citoplasma de muchas células vegetales y animales, es decir, lo que les da el color. Y la palabra cracia, que proviene de la raíz griega Κράτος, que indica el dominio o poder1.

El dominio o poder a causa del tono de la piel es un factor determinante dentro de las sociedades latinoamericanas, claro ejemplo lo tenemos en las actuales declaraciones del presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien en una reciente visita del presidente español y para rendirle “homenaje” a este salió a decir lo siguiente:

“Los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos. Eran barcos que venían de allí, de Europa.”

Alberto Fernández, presidente de Argentina (9 de junio, 2021)

¿Cuál fue la primera reacción de las personas? Acusarlo de racista, pero lo que debería preocuparnos realmente es el sentimiento de indignación que despertó en las personas no por decir que los mexicanos salieron de los indios o porque los brasileños vinieron de la selva, sino porque el acto de decir indio o selva, y Europa tiene un trasfondo profundamente pigmentocrático.

Palabras como indígena, indio, nativos, prieto, son palabras que dentro de nuestro vocabulario se usan para denigrar e insultar a los demás, he perdido la cuenta de cuantas veces he escuchado dentro de mi círculo cercano decir indio para insultar, o prieto para hacer menos a alguien más. También me he topado con gente, incluyéndome, que hacemos alarde de nuestros orígenes europeos, como si eso nos hiciera diferente, nos hiciera mejores.

El presidente argentino quizá no fue consciente de su clara distinción, pero es un claro ejemplo de lo que separa a todo Latinoamérica y que ya no se puede seguir ocultando más.

Y si se lo están preguntando, no, esto no es un tema nuevo. Precisamente Lipschütz lo dice en sus libros. Antes de la llegada de los españoles a América, el sistema cultural y político, no era tan diferente al de un rey feudal, donde los mexicas, los conquistadores de su época ponían a los calpullis o nobles como los más altos dentro de la jerarquía social, luego a los maceguales, que trabajaban sus tierras y son esclavos de los calpullis y, por último, al final de toda la jerarquía a los mayeques quienes podían rentar la tierra a los renteros para trabajarla.

Aunque ambos sistemas tanto el feudal como el orden jerárquico de los antiguos mexicanos tenga sus diferencias y no pueda decirse que sean lo mismo, si es notable la semejanza que existe entre ambos, y es que la estructura se basa precisamente en el poder de quien somete a quién. En palabras del sociólogo estadounidense Charles Tilly, “la desigualdad persistente surge entre las categorías porque la gente que controla el acceso de los recursos de valor-producción resuelve los problemas apremiantes organizacionales por medio de distinciones categóricas2. Estas distinciones categóricas, son creadas precisamente por quienes controlan los recursos de valor y producción, precisamente, los calpullis.

¿Qué sucede cuando los españoles llegan a México? Les es fácil establecer su dominio sobre los pueblos recién conquistados, y más aún porque había pueblos que habían sido despojados de sus tierras y derechos como lo fueron después los mexicas, justificando una vez más la ley del más fuerte de Darwin. Justificando una vez más a los colonizadores que resultan ser europeos.

Aunado a esto, el sistema de castas de la Nueva España consiguió separar a las personas e identificarlas por medio del color de piel, es decir, un mulato no podía confundirse con un español peninsular, lo cual facilitó que el sistema de castas también se empapara de tintes racistas desde el comienzo.

Por lo tanto, dentro de nuestro imaginario colectivo el color de piel claro significa que se tiene un rango alto dentro de la escala social mientras que los tonos de piel oscuros representan todavía lo bajo.

De acuerdo con lo establecido antes, la carta que el actual presidente de México envió al Rey Felipe VI tiene un fundamento que todavía pesa sobre nosotros como sociedad, cuando dice: “[…] se implantó un ordenamiento social basado en la segregación de castas y razas, se impulsó la lengua castellana y se emprendió la destrucción sistemática de las culturas mesoamericanas3.”

La opinión una vez más al dar estas declaraciones se vio dividida, muchos lo tomaban con burla ya que habían pasado quinientos años desde la caída de Tenochtitlán y otros lo veían como algo que nos debían los españoles después de tantos años.

Lo cierto es, que, como nación independiente, ellos al pedirnos perdón no lograrían calmar el resentimiento y el rencor que al parecer todavía nos despiertan cuando nos mencionan la llegada de los españoles al continente.

La pigmentocracia sí es un síntoma del sistema de castas y de la segregación que dice el presidente, pero también existe y subsiste gracias a que nosotros no queremos hacer nada al respecto cuando lo vemos en acción, al saber que los currículums en México deben de llevar foto y que la “buena presentación” no se debe a si estamos vestidos de cierta manera o no, sino a nuestro tono de piel; los estándares de belleza que se reflejan en las televisoras como “la realidad mexicana” y muestra a personas de tez blanca como las dominantes mientras que las personas de tez morena siempre son las chistosas, las secundarias, las de “tez humilde”.

Más que conmemorar o celebrar las fechas históricas, debemos de saber porqué están ahí y porqué nos marcaron y nos siguen marcando. Por qué el perdón que pide México no nos hace más libres ni más independientes, pero de cierta forma, podría ser el comienzo para pensar el porqué México aún no perdona a España, ni aunque ya han pasado doscientos años de vida independiente.

Notas al pie

[1] Sánchez Pérez, J. Alfonso. Pigmentocracia y medios de comunicación en el México actual: la importancia de las representaciones socio-raciales y de clase en la televisión mexicana, p. 1498.

[2] Tilly, Charles. Durable Inequality, University of California Press, p. 5. / La traducción es mía.

[3] Carta del presidente López Obrador al rey de España, 25 de marzo de 2019.

Bibliografía

Lipschütz, Alejandro. El problema racial de la conquista en América y el mestizaje, tomado de: http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:66235 el 24 de abril de 2020.

Sánchez Pérez, J. Alfonso. ” Pigmentocracia y medios de comunicación en el México actual: la importancia de las representaciones socio-raciales y de clase en la televisión mexicana”., tomado de: https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-00877939/document el 24 de abril de 2020.

Londoño, Ernesto y otros. Alberto Fernández ofende con un comentario: “Los brasileros salieron de la selva. Tomado de: https://www.nytimes.com/es/2021/06/10/espanol/alberto-fernandez-racismo-espana.html, el 30 de julio de 2021.

Carta del presidente Andrés Manuel López Obrador a Felipe VI rey de España. Tomado de: https://www.gob.mx/presidencia/documentos/carta-del-presidente-andres-manuel-lopez-obrador-a-felipe-vi-rey-de-espana, el 30 de julio de 2021.

Tilly, Charles. Durable Inequality. University of California Press. 1998

Artículo de:

Brenda Mortara (autora invitada):
Originaria de la Ciudad de México. En trámites para obtener el título de Lic. en Filosofía. Co-creadora del podcast colaborativo Kairós, donde habla de filosofía.

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por autores invitados

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