Artículo actualizado y reescrito con base en un texto publicado originalmente el 20 de diciembre de 2016 en la versión anterior de Filosofía en la Red.

El 14 de diciembre de 2016 Paul Carrick Brunson, matchmaker profesional (un experto en relaciones amorosas virtuales), predijo que el ahora lejano dos mil diecisiete, sería un año crítico para las citas en las personas solteras. 

Los argumentos que dio, asegurando que el ochenta por ciento de los solteros se quedaría así, fueron los siguientes:

1) Las Apps para citas

2) Sexo fácil

3) El “valor” del matrimonio -la falta de-

4) La ignorancia a lo que es una “cita”

5) Desconfianza.


Trataré de resumir brevemente cada uno de los puntos:

Sobre el punto uno, aunque las Apps habían tenido éxito a raíz de la mayor demanda de estas [existían y existen actualmente infinidad de ellas], la calidad y confianza de los usuarios iba ya a la baja.

Acerca del sexo fácil su conclusión se ligó con el primer punto. Estas aplicaciones, la mayoría de ellas, no nacieron con la idea de ser solo un medio para conseguir sexo, pero con el paso del tiempo se convirtieron en una galería para contactar solo por un encuentro casual, perdiendo la esencia de su código pues, como digo, estas tenían como finalidad contactar personas afines en pro de algo longevo. 

¿Matrimonio? La generación millennial, o de la obsolescencia programada, no tiene un interés real en casarse. Existen otras prioridades: triunfar profesionalmente, viajar, ir de shopping, jugar videojuegos, emprender… Antes los ideales eran: casarse, tener un trabajo estable, tener un carro y el embarazo -o ser padre- se convertía automáticamente en sinónimo de ser un adulto. Ahora esos conceptos han sido radicalmente reinterpretados existiendo muchísimas prioridades.

Una cita tradicionalmente se entendía cómo salir con alguien que quiero conocer y comenzar a cortejar. Ahora, según recapituló Carrick Brunson, los jóvenes entienden por cita como pasar el rato o ir a algún lugar interesante; por lo tanto, tener una cita con alguien ya no es, ni busca, lo que antes.

En lo de la desconfianza entra un elemento de lo más interesante. Carrick señalaba que las personas cada vez tienen más difícil catalogar a alguien como “bueno”, ya que los estándares mutan constantemente y la valorización (o idealización) de la media naranja es muy elevada.

En pocas palabras, el experto señaló en dos mil dieciséis que los jóvenes solo buscan sexo casual y tienen otras muchas prioridades antes que una relación estable; que salen solo por pasar el rato y prefieren no anclarse a nada ni a nadie [Uber versus adquirir un coche, alquilar versus hacerse de una hipoteca]. Estas dos primeras décadas de siglo son sin duda un momento de inflexión en la historia. Las relaciones sociales, las formas de interacción y las maneras en cómo nos comunicamos están cambiando radicalmente. 

Cada vez estamos más comunicados, sí. Podemos enterarnos de lo que sucede del otro lado del mundo con solo con dar un clic sobre una pantalla OLED o conversar por videollamada con personas al otro lado del mundo… pero no volteamos a ver a quiénes están sentados alrededor de nosotros a la hora de comer por, claro está, tener la mirada fija en la ventana del mundo llamada teléfono móvil

Además, se debe de entender que la liberación de la mujer, el hecho de que ella pueda trabajar, emprender y triunfar hace que no dependa de la protección ni dinero de un hombre y por tal la necesidad por casarse porque debe de ser mantenida y cuidar una casa e hijos, ha sido totalmente delegada. 

Las relaciones de pareja por tanto se reducen a complementarse, a compañía [que es lo que en un origen debiera de ser] y a emprender un camino en común, pero la tecnología permite, con ciertos matices, que los vacíos que una pareja pudiera llenar queden saciados y, por tanto, vuelve caduca la opción de estar con alguien. 

Nos relacionamos de una manera diferente a incluso el cómo lo hacíamos hace apenas diez años. Con decirlo a menos, ahora cualquiera puede escribir o subir un vídeo y ser visto por, literalmente, cualquier persona en cualquier lugar del mundo. Rompemos fronteras, pero al mismo tiempo resquebrajamos sociedades. 

Y, como parte de un todoel cortejo, la seducción, ha cambiado y lo seguirá haciendo. Por tal ligar en épocas de redes sociales es diferente y al mismo tiempo debemos de aceptar, sin escandalizarnos, a las nuevas formas de interacción.

Tenemos otra inercia social, otras maneras de pensar en donde todo lo que nos rodea [tecnología] son cosas renovables, que se actualizan cada determinado tiempo… y tristemente eso lo estamos trasladando a nuestra vida y entorno. 

Si lo único que pudiera faltar es sexo, ya que todo lo que antes proveía una pareja se puede cubrir al día de hoy de manera individual: ¿para qué renunciar a mi independencia, compartir un piso y problemas?; ¿no será mejor tener a alguien con quien en el mejor de los casos solo intimo una vez a la semana?

Egoísmo en su máxima expresión. ¿O inteligencia pura?

Imagen | Pixabay

[cite]

#app citas, #filosofía, #filosofía en la red, #redes sociales, #relaciones sociales, #sociedad

por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

error: Content is protected !!