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Si en la parte primera de esta serie de artículos dedicados a la figura de Nietzsche, decíamos que fue la filología y el estudio de esta ciencia lo que impulsó a nuestro protagonista a centrarse en la filosofía como herramienta fundamental para una comprensión más perfecta de los textos antiguos, en este caso nos centraremos en su etapa como filólogo, etapa en la que ya se pudo vislumbrar el camino que tomaría el pensamiento posterior del Nietzsche filósofo.

Como no podía ser de otra manera con Nietzsche, sus comienzos como filólogo estuvieron rodeados de una gran polémica. Hasta qué punto llegarían las críticas que recibió que, para los filólogos de profesión, Nietzsche había quedado completamente desacreditado y su nombre no volvió a ser citado en las revistas ni en los libros de esta disciplina. La imagen que se difundiría de él en el mundo académico como enemigo de la ciencia y el consiguiente muro de silencio y hostilidad que se levantó en torno suyo, condicionaron de manera decisiva los prejuicios que acompañarían a sus aportaciones como filólogo. Incluso pronto se llegaría a hablar de los trabajos filológicos de Nietzsche como un error de juventud, una desviación de su verdadera naturaleza.

Pero, ¿qué desencadenó en algunos casos, tan despiadadas críticas?

Todo comenzaría con la publicación de la primera obra del jovencísimo filólogo Nietzsche El nacimiento de la tragedia, cuyo origen estaba en una propuesta a Nietzsche de su profesor Ritschl, para que escribiese una obra filológica importante; propuesta que aquél aceptaría redactando una serie de conferencias pronunciadas durante el invierno de 1870/71.

Tras la publicación las críticas no se hicieron esperar; a la cabeza de las mismas estaba el también filólogo Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff quien, contra El nacimiento de la tragedia, acusó a Nietzsche de acientífico, ignorante e insolente, encontrando un amplio eco en otras figuras académicas relevantes que le secundaron en sus críticas.

Se puede afirmar, sin asomo de duda, que el sentido que Nietzsche dio a El nacimiento de la tragedia se debió a la fascinación que en aquel momento sentía hacia el músico y compositor Richard Wagner, con quien tendría una gran amistad. En las conferencias antes mencionadas, comenzaba a aparecer el wagnerismo como elemento unificador de la diversidad de temas filológicos entre los que Nietzsche se movía en ese momento y que aún no se había atrevido a hacer aflorar en sus trabajos propiamente académicos. Por lo cual, se ponía de manifiesto que no podía ceñirse ya a las estrictas exigencias metodológicas de la filología, viéndose empujado por ello a recurrir al arte, algo que por otro lado le supondría distanciarse de su profesor Ritschl y optar por Wagner.

Todo ello provocaría un giro radical en el sentido que inicialmente Nietzsche iba a dar a su obra inaugural como filólogo, y que traería aparejada la consiguiente desacreditación en el oficio entre gran parte de sus compañeros y mundo académico en general.

Sin embargo, todas estas actitudes despectivas y minimizadoras del valor de Nietzsche como filólogo contrastan fuertemente con la franca admiración de grandes filólogos que le conocieron y admiraron, no sólo su maestro Ritschl o su amigo Rohde, sino incluso el propio Usener, y otros como Curtius, Rübbeck, Kiessling, Wolkmann o Wachsmuth.

Pasando ya a la praxis científica del Nietzsche filólogo, podemos decir que su práctica del método científico aplicado al establecimiento de los textos históricos no es significativa, por cuanto Nietzsche centrará su investigación en los contrastes entre las condiciones culturales de la Antigüedad y el presente, a partir de los cuales puede ser posible una crítica de la actualidad. Para ello, según argumentará, la filología clásica deberá hacer, antes que nada, su propia autocrítica puesto que su situación académica y gremial no es sino un producto más del presente burgués postilustrado y movilizado en orden a construir las ilusiones ideológicas, estéticas y políticas necesarias al funcionamiento y reforzamiento del sistema que Nietzsche tanto aborrecerá.

Nietzsche entiende y practica la filología como crítica de la cultura moderna, de sus instituciones y de sus prejuicios. Para él, la filología tiene como misión la de arrojar luz sobre el presente desde el horizonte del pasado y con vistas al futuro.

Semejante cuestionamiento de nuestra recepción de la tradición irá progresivamente radicalizándose en Nietzsche, y será el precedente de las críticas al historicismo tal como se desarrollará en su pensamiento de madurez.

Asimismo, desde sus comienzos en la práctica académica, los estudios y trabajos que Nietzsche emprende le conducen al problema del examen de las fuentes textuales y del enjuiciamiento de los datos o hechos históricos que transmiten. Y advertirá enseguida que tales fuentes se caracterizan generalmente por la precariedad e inquietante inconsistencia. Semejante constatación le situará frente a la cuestión del sentido de nuestra relación con la tradición histórica.

Todo lo que se acaba de mencionar propiciará que Nietzsche conceda un alto valor al escepticismo que caracterizaba una de las líneas de investigación de la filología de su tiempo.

Otra de las líneas de investigación del Nietzsche filólogo será la relativa al nacimiento y evolución de la filosofía. Según Nietzsche, el espíritu griego habría florecido esplendorosamente en dos creaciones originales en las que reflejaría la potencia de su genio singular: la tragedia y la filosofía. Por ello, tras haber dedicado su primer libro a El nacimiento de la tragedia, piensa pues en escribir un segundo libro sobre el nacimiento de la filosofía que acompañase y complementase lo expuesto en el primero. Los filósofos presocráticos, escrito en 1872, sería la prolongación filosófica del primero dedicado a la tragedia griega.

En su texto Los filósofos presocráticos, Nietzsche compondrá una visión panorámica de la primera época de la filosofía, presentando al conjunto del pensamiento preplatónico como la conquista progresiva de una comprensión científica y mecanicista de la naturaleza que culminaría, finalmente, en el atomismo de Demócrito. Estos primeros filósofos se caracterizarían, ante todo, por su esfuerzo por superar la precariedad de la mentalidad primitiva y crear un pensamiento lógico-racional, más allá del mito, capaz de concentrar una multiplicidad de experiencias y de percepciones y, a su vez, someterlas conceptualmente a una unidad lógica. El primero que lograría tal hazaña sería Tales de Mileto, que propuso la explicación de todo lo que existe a partir de las transformaciones de una única sustancia originaria: el agua. Le seguiría en esta abstracción Anaximandro, que creyó necesario anteponer al agua de Tales un movimiento de alternancia entre el calor y el frío. Heráclito y Anaxímenes supusieron un avance mayor, al negar el primero la existencia de leyes estables en el devenir del mundo natural y al proponer, el segundo, la alternancia de la condensación y la rarefacción como esquema explicativo para comprender los cambios evolutivos de la materia primordial.

Anaxágoras representará ya un momento de madurez en este desarrollo con su hipótesis de un movimiento circular, puramente mecánico, como causa de las transformaciones del universo, producido por un principio de naturaleza espiritual al que llama nous. Por otro lado, Empédocles aportaría su atribución al movimiento de la materia los impulsos psíquicos del amor y el odio como factores motores.

Y, finalmente, todo este gran proceso intelectual concluiría en el sistema atomista de Leucipo y Demócrito, que elimina los últimos restos míticos aún presentes en la filosofía de Empédocles, sustituyendo el amor y el odio como factores del movimiento por la capacidad de moverse en cuanto propiedad intrínseca de los átomos. El sistema de Demócrito será por tanto, la culminación coherente de los distintos pensamientos precedentes al superarse en él, de forma completa, los elementos míticos y ofrecer la imagen del devenir del universo como debido al simple movimiento mecánico de los átomos, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de intervención sobrenatural.

No obstante, aunque Nietzsche fue uno de los primeros autores en revalorizar así la importancia del pensamiento preplatónico, lo que a él le interesará en estas lecciones no será tanto el análisis de las propuestas de los preplatónicos en cuanto a su valor de verdad científica, sino más bien, en lo que puedan ofrecer de alternativa filosófica a los discursos imperantes en la modernidad. De ello surgirá nuevamente una confrontación, esta vez entre sus doctrinas y las de los filósofos modernos.

La labor filológica de Nietzsche también incluirá el estudio de la historia de la literatura, en donde Nietzsche dará gran valor a la gran edad griega, que estimará como la época comprendida entre el siglo VI con el nacimiento de la tragedia, los misterios, Pitágoras y Heráclito, hasta el siglo V, en donde la tragedia ya no será capaz de resistir la presión del nuevo espíritu racionalista que irrumpe y se expande con fuerza. También se interesará por la retórica como pone de manifiesto su texto El origen del lenguaje y, por último, se centrará en el estudio de la religión griega, con su texto El culto griego a los dioses, en el cual investigará la vida religiosa y tratará de encontrar el pensamiento que se ejerce en la creencia bajo el impulso que la despliega.

Como vemos, a pesar de los diversos enfrentamientos con gran parte de su gremio, como con una buena parte de la sociedad, y el choque intelectual con los filósofos contemporáneos, una atención más directa de los trabajos filológicos de Nietzsche y un análisis de sus propuestas, fueron haciendo posible, aunque muy lentamente, un proceso de revalorización del Nietzsche filólogo. De modo que se pudo examinar más imparcialmente sus obras filológicas desde el punto de vista propiamente científico, poniéndolas al mismo tiempo en conexión con el conjunto de su pensamiento filosófico posterior.

Así pues, podemos afirmar que Nietzsche ha terminado finalmente por convertirse para los filólogos clásicos, de un modo ahora ya extendido, en un reto y en una fascinación. Hoy es fácil ver cómo se ha pasado, de la repulsión o la represión dominantes durante los duros años de mayor vigencia del ostracismo, a una curiosidad persistente por el Nietzsche filólogo, a quien se reclama como inspirador y guía de una autocomprensión nueva de la filología clásica que marca un claro cambio de paradigma en el seno de esta disciplina.

Bibliografía

Ecce Homo. Nietzsche, Friedrich. Editorial Tecnos

El itinerario intelectual de Nietzsche. Diego Sánchez Meca. Editorial Tecnos

Obras completas volumen I, Escritos de juventud. Nietzsche, Friedrich. Editorial Tecnos

Obras completas volumen II, Escritos filológicos. Nietzsche, Friedrich. Editorial Tecnos

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Rubén García Díaz (autor invitado):
Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid. Estudiante y apasionado de la Filosofía, de la Literatura, de la Historia, del Arte y de la Cultura en general.

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