Cuando hablo de misterio me refiero al contenido que carece de una mirada crítica frente a las premisas fantásticas que se abordan en videos de YouTube o documentales. El contenido de misterio puede ser presentado como meramente entretenimiento dejando en el espectador la responsabilidad de decidir si creer o no en lo planteado, allanando el camino para engañar al consumidor cuando otras personas presenten como verdaderas doctrinas pseudocientíficas. Por ejemplo, puede ser muy entretenido oír hablar de alienígenas, pero carece de fundamentos asumir que ya fuimos visitados por ellos basándonos en pinturas rupestres que nunca podremos saber qué quisieron representar realmente. Y si creemos lo que dicen los teóricos de los “antiguos astronautas” no va a parecernos raro cuando alguien nos presente como verdad revelada la “teoría” de la conspiración de moda haciéndolo pasar como ciencia.

Hay personas que ni siquiera creen en estas cosas, pero divulgan estos temas para entretener; ellos no reparan en el daño que están generando. La utilización de términos como teorías intenta equiparar el contenido cuestionable que promueven con el conocimiento científico, de este modo se prepara al consumidor para creer que lo que va a oír es algo digno a considerar y quiénes lo terminan creyendo son las personas más vulnerables. El mermado de la racionalidad y, en consecuencia, alejamiento de la realidad cotidiana vuelve al espectador en una posible víctima de coerción psicológica ejercida por cultos de diversa índole porque sus premisas desde un principio son una invitación a la fantasía. El misterio puede ser atrapante y allí está el problema en el espacio libre a la imaginación por eso a una persona ajena al mundo de las “teorías” de conspiraciones o la espiritualidad new age le puede sorprender en lo que pueden llegar a creer algunos y es muy común que una persona que crea en una de estas “teorías” crea luego en varias más.

Como conclusión quiero mencionar que hay misterios en esta vida, pero de los que aquí hablamos tienen explicaciones más bien terrenales y advierto que dentro del caballo de Troya del entretenimiento se esconden ideas ocultistas, que no todo está permitido en la discusión científica y además, el ocultismo contemporáneo se nutre de ideas pre-científicas y de conclusiones estrafalarias (o malinterpreta términos científicos para explotar su credibilidad y así dar un lavado de cara a sus ideas antiguas). Como dice Mauricio Schwarz: “la ciencia no lo puede conocer todo, pero lo que conoce es certero“. Un ocultista cree que sus ideas no se oponen a esta aunque defiende a la “medicina” alternativa, la cual puede poner en peligro la vida de una persona si se la utiliza como sustituto a la praxis basada en evidencia.

Artículo de:

Estefanía Raniti (autora invitada):

Estudiante del profesorado en letras.

Imagen | Pixabay

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por autores invitados

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