”El Príncipe” de Maquiavelo. ¿Es pauta para el gobierno de AMLO?

Nicolás Maquiavelo es el primer autor que se viene a mi mente (y creo que también a la de muchos otros, por no afirmar que a la mayoría) cuando se habla en torno al tema de un gobernante o de cómo se debe llevar gobierno. Y es imposible deslindar el nombre de este autor al de su obra El príncipe.

Maquiavelo nació en Florencia, Italia el tres de mayo de 1469, y aunque se dice que no contó con estudios universitarios, se vio envuelto desde temprana edad por los ambientes de la política y las acciones que la práctica de ésta conlleva, debido a que su padre procuró que algunos de sus amigos con cargos públicos lo tomaran bajo su tutela1.

Punto de partida

Para realizar mi estudio acerca del pensamiento del autor al que concierne este escrito, realicé la lectura de la obra traducida por Alberto Rodríguez de Lista y Aragón2.

Es la primera vez que tengo un acercamiento directo y completo a la obra, y creo que leer ésta es de mucha importancia, ya que es muy común encontrar por internet, principalmente en las redes sociales, a muchos “pseudointelectuales” que malentienden y radicalizan de mala manera el pensamiento de filósofos como Maquiavelo (Sucede también y en mayor número con Nietzsche), y recordemos que una mentira, al ser repetida muchas veces, se suele tomar (equivocadamente) como verdad. Esto impide que el verdadero valor impreso en las enseñanzas reales que hay en el filósofo se pierdan. Ejemplo de esto es la frase bastante citada “el fin justifica los medios”, atribuida a Maquiavelo, pero que no se encuentra dicha por él, aunque se encuentra de cierta manera implícita en toda la obra, con limitantes y excepciones que se mencionarán más adelante.

Principales temas en la obra

El príncipe es un libro ameno y fácil de leer (debido a que él mismo planteó que fuera así3), en el que Maquiavelo, a través de los 26 capítulos pretende dejar en claro las maneras para adquirir el poder, y una vez que éste se posee, cómo hacer para mantenerlo.

Algo que considero importante que entendamos desde un principio es que Maquiavelo, como se vislumbra en la dedicatoria de la obra4, y que lo deja en claro en el capítulo XV, habla de las cosas como son en realidad, y no como “maquilladamente” suelen presentarse5. Muchas veces las ideas se tachan de crueles, exageradas o inhumanas, pero están basadas en la crudeza de las acciones que realmente se llevaban a cabo, y de las cuales Maquiavelo, está haciendo un análisis y un ordenamiento, encuentro eso como una distinción clave que no debemos dejar pasar de largo.

Cuando leía estas líneas del capítulo XV caí en la cuenta que los temas presentes en los filósofos cronológicamente anteriores a él y que se han preocupado por el tema de la política, se centraban más en “cómo debía ser” la república ideal, cuáles “deberían ser” las bases de una ciudad buena, entre otras cosas por el estilo, es decir, todo fundamentado con base en una utopía, a un ideal, a un deber ser, y no desde lo que crudamente se es. Y como lo afirma Maquiavelo «hay una distancia tan grande del modo con que se vive al que deberíamos tener de vivir6». Es cierto que se tiene que tener en vista siempre un ideal, pero si no tenemos bien claros los presupuestos reales que tenemos, no sabremos qué es lo que nos hace falta para alcanzar esa meta propuesta7.

La postura de Nicolás, se ha tachado erróneamente (al menos en la experiencia personal como fruto del acercamiento a esta obra) como ateo y amoral, y esto lo comprendo, porque en la mayoría de los capítulos, suele mencionar características que tienen los dirigentes y que aquellos que han perdido el poder sobre sus reinos suelen ser por haber dejado proliferar a la iglesia y por no actuar con el carácter necesario. Pero el deseo de Maquiavelo es que hubiese un príncipe que pueda contar con todas las virtudes, que no sea avaro, que sea un hombre de honor, valeroso y emprendedor, un hombre de bien, dócil y religioso. Aun así desgraciadamente, no hay un hombre tan perfecto, y en la práctica algunas de estas virtudes humanas, terminan haciendo perder el poder al gobernante8. No es que considere como malas estas posturas, sino que cae en la cuenta que no siempre convienen en aquel que pretenda perpetuarse y triunfar en el poder.

La postura que debe tener el gobernante de acuerdo al pensamiento del filósofo se resume en que éste debe ser amado y temido a la vez por sus súbditos, dando mayor cuidado a suscitar entre ellos este último sentimiento, pero guardándose de llegar a ser aborrecido. Esto le garantizará que se den las condiciones favorables para ayudarle a mantener el poder9.

La obra y el pensamiento de Maquiavelo que se refleja en ella, es aplicable de forma completa al pensamiento político y es un aporte fundamental a éste. Tengo la certeza que en él se han basado muchos gobernantes (algunos de manera inconsciente tal vez) y que hasta la fecha actitudes presentes en la obra, las podemos encontrar en los políticos de nuestros días de manera principal aquellas plasmadas en el capítulo IX dedicado a los principados civiles, ya que en nuestro país como en la mayoría, es como se determina el tipo de gobierno (democracia). Por lo que es necesario tener al pueblo de su parte para poder ascender al poder, cosa que necesita «mucha maña y el aprovechamiento pleno de una ocasión favorable10».

Similitudes entre lo propuesto
por Maquiavelo y el gobierno de AMLO

En México, con nuestro actual gobierno liderado por AMLO, está muy presente y aplicado este principio de ganarse al pueblo, y el gobernante encuentra favorable la condición de que el mismo pueblo lo proteja y avale (la mayoría de las veces ciegamente), ya que esto, dificulta las acciones de sus contrincantes y de aquellos que buscan echarlo abajo, es por eso que toman mucha fuerza los partidos populistas cuando logran tener el poder11.

Otro de los puntos que he visto también con mayor influencia en la actualidad y que se puede percibir claramente en este gobierno de López Obrador, es el de la fuerza del poder político, en el que se comprende el ir adecuando las instituciones, los encargados de éstas y las dependencias, para que todo se relacione con él y encuentre en él su origen, buscando deshacer la imagen de gobiernos anteriores y así que todo pueda ser atribuido a él, como es el caso del INSABI por ejemplo, en donde toma estructuras y organismos hechos por otros, pero les da una maquillada para tener algo “hecho” por él durante su administración. Otro ejemplo de esto es la FGR, que básicamente fue cambiar el nombre de la PGR y como estos dos ejemplos, podemos encontrar más. Algo característico ha sido el ir quitando el poder que tienen los gobernantes de los estados, con el supuesto de “entregar apoyos directos, sin intermediarios, para evitar robos y así lograr que el beneficio llegue íntegro“. Esto no se tiene certeza de que ocurra, pero lo que sí se va a lograr es una centralización del poder en la federación, de la cuál él es el responsable. Mientras esto sea bien manejado nos llevará a buen puerto, de lo contrario, nos acarreará a la perdición. Antes de finalizar el libro me sorprendió que a manera de confirmación (en cuanto al parecido del gobierno actual al maquiavélico), apareciera la sugerencia entre los renglones de «antes de todo formar una milicia nacional12» acción que tuvo y ha tenido primacía en la administración mexicana actual con la llamada Guardia Nacional (Aunque su “creación” haya sido básicamente el cambio de nombre y el pintado de las patrullas de la Policía Federal).

Conclusión personal

Encuentro de gran valor el trabajo realizado por Maquiavelo. Son bastante interesantes las ideas contenidas en el libro, y también las veo muy útiles, no sólo para aquellos que pretender tener cargos públicos, o que ya se encuentran en ellos, sino para todos aquellos que dirigen o están al cargo de cierta organización, sea cual sea su naturaleza, por ejemplo, una empresa.

En cuanto al valor ético, éste lo podemos encontrar repetidas veces en la obra, tanto cuando se habla de la prudencia y de la virtud que el príncipe debe poseer. Se habla de un valor ético bueno, en donde también domina la perseverancia, el estudio, la amistad y el buen trato para los súbditos, aunque también ha de acompañarse por castigos en los momentos en que se juzgue oportuno realizarlos.

Pero precisamente en el tema de la virtud misma, podemos encontrar algo éticamente malo, ya que se hace énfasis cuando se habla de la guerra en que la virtud en un príncipe va a estar determinada según la destreza que éste tenga para desarrollar la fuerza política (cosa de lo que ya hablaba yo en el párrafo anterior).

En general dentro de la obra veo la presencia del valor de la moderación, y considero que es un aspecto positivo con el que nos debemos de quedar, conjuntar el conocimiento con las acciones que se realizan, buscar el amor del pueblo, pero sin buscar la adulación, proporcionar penas cuando éstas sean necesarias, pero sin llegar a un hostigamiento y una arbitrariedad injusta, ser bueno, pero no a un grado de dejar que nos pisoteen. Y respecto a lo malo, se puede resumir en la avaricia del poder, lo cual, por adquirirlo o mantenerlo, pude evocar acciones en nosotros que nos lleven a obrar mal, por la finalidad de cumplir nuestros objetivos sin importar los medios utilizados.

¿Cuál es la causa final que motiva las acciones del presidente?

No siempre el fin justifica los medios.

Notas al pie

[1] Cfr. GÓMEZ CHOREÑO, RAFAEL , «Nicolás Maquiavelo», en MAQUIAVELO, NICOLÁS El príncipe, pág 11.

[2] MAQUIAVELO, NICOLÁS, El príncipe, Ed. ORBILIBRO, México, 20192.

[3] Cfr. MAQUIAVELO, NICOLÁS, El príncipe, pág 32.

[4] Cfr. Ibidem, 31-32.

[5] Cfr. Ibidem, 104.

[6] MAQUIAVELO, NICOLÁS, El príncipe, pág. 104.

[7] Cfr. MAQUIAVELO NICOLÁS, El príncipe, 104.

[8] Cfr. Ibidem, 105.

[9] Cfr. Ibidem, 113.

[10] MAQUIAVELO, NICOLÁS, El príncipe, 77.

[11] Cfr. MAQUIAVELO, NICOLÁS, El príncipe, 77-81.

[12] MAQUIAVELO, NICOLÁS, El príncipe, 158.

Bibliografía

Maquiavelo, Nicolás, El príncipe, Ed. ORBILIBRO, México, 20192.

Artículo de:

Carlos H. Bustos H. (autor invitado):
Licenciado en Filosofía por la UVAQ, Apasionado por el conocimiento y “ese estar” siempre en búsqueda de la verdad; absorto por Kant, Platón, Aristóteles y Descartes. Además de la Filosofía, es amante de la tecnología y el deporte, practica ajedrez, futbol y el ciclismo tanto de montaña como de ruta.



Imagen | Montaje del autor mediante imágenes de Wikipedia Twitter del Gobierno de México.

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por autores invitados

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