El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

La productividad es algo que nos aqueja a todos. Vivimos frente a una constante lluvia de estímulos que nos motivan a ser eficientes, a rendir cada vez más y mejor en nuestros empleos o profesiones. Byung-Chul Han tienen una tesis: este exceso nos está conduciendo a una sociedad del cansancio.

¿Pero cansados de qué?

Detallar uno por uno los once capítulos de la segunda edición de La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han no le hace justicia al texto, ya que para entenderlo debemos abrazarlo en su conjunto; unas líneas que con lenguaje sencillo -aunque nutrido de grandes autores como Nietzsche, Arendt, Heidegger, Kafka- buscan hacernos reflexionar sobre los males que aquejan, desde el punto de vista del surcoreano, a la sociedad del siglo XXI.

El eje medular de todo el ensayo versa sobre el rendimiento. Vivimos en un mundo que nos pide a gritos ser exitosos, aunque el autor le da un giro interesante: no es la sociedad la que nos lo impone, muchas veces somos nosotros mismos los que nos autoexplotamos. Estamos tan inmersos en la sensación de estar haciendo algo todo el tiempo que ante el mínimo reparo nos flagelamos.

Ocio, perder el tiempo, no hacer nada son términos cuasi demoniacos a los que huimos. Pensar siquiera en pasar minutos del día sin haber hecho algo nos aterra. Es tanta la presión al éxito en la que vivimos que no nos permitimos simplemente desconectar, parar, darnos tiempo a nosotros mismos para calmarnos. Y no es que no queramos, Byung-Chul Han sostiene que no podemos porque las fuerzas a las que estamos sometidos pesan más que nuestros deseos: vivimos en una prisión de la cual nosotros tenemos la llave.

Byung-Chul Han, de igual manera, nos presenta un término tan de moda actualmente, el cual es abordado de forma magistral: Burnout. El pensador critica cómo nos autoexplotamos, el cómo competimos tan patológicamente que nos vemos empeñados a que el otro -o la otra- no nos pueda superar. Lo triste de la situación es que, como menciono líneas arriba, esta sobresaturación no se da porque el jefe te lo imponga, sino que somos nosotros mismos los que nos presionamos a dar más y más cada día.

Una de las cualidades más valoradas del siglo veintiuno es el multitasking, esa capacidad envidiada por muchos de poder hacer múltiples cosas a la vez. El surcoreano lo critica ácidamente: aunque muchos sostienen que es una virtud contemporánea, esta capacidad era propia de los primeros homínidos que necesitaban tener una capacidad excepcional para estar comiendo y atentos a su entorno (entre muchas cosas más). Así pues, envidiar esta capacidad es más bien una regresión, algo propio -en palabras del autor- de los animales salvajes.

Los logros culturales de la humanidad, aquellos como la filosofía, la ciencia y el arte, requieren de concentración, de una atención profunda, pero sobre todo contemplativa. Byung-Chul Han nos invita a permitirnos relajarnos y, más aún, a aburrirnos. Frente a tantos estímulos actuales -Internet, videojuegos, lectura incluso- la idea de estar aburridos nos asusta, no obstante todo proceso creativo, sostiene, nace del aburrimiento.

En la recta final del texto, formando parte de los capítulos adicionales de la segunda edición, el autor añade dos temas interesantes, aunque rescato uno de ellos: la exposición. Byung-Chul Han critica el hecho de que hoy día las cosas tienen un valor solo si son vistas y expuestas: el día a día de muchas personas se basa por el número de likes o visualizaciones a una foto de Instagram o a un post en alguna red social; lentamente nos estamos volviendo una mercancía, solo somos una vida con un lifetime value tan efímero como lo que tardas en hacer scroll.

Como mencioné al inicio, escudriñar capítulo por capítulo es complejo, se necesita el conjunto para acercarse a comprender el texto. El trabajo del surcoreano es profundo, ácido e incómodo: filosofía pura y dura. Ojalá que al leerlo puedas reflexionar sobre todo aquello que, sin ser consientes, asumimos. El ser eficientes y productivos, algo netamente heredado del capitalismo, es peligroso para el mundo pero más aún, para nosotros. Somos una sociedad cansada: de ser tan rentable, agotada de no permitirnos cansarnos.

Imagen | Screenshot tomada por el autor del texto

#ByungChulHan, #productividad, #reseña, #sociedad del cansancio

por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

error: Content is protected !!