El 19 de setiembre del 2021 se cumplieron 100 años del natalicio de Paulo Freire, un centenario que se ha viralizado a través de la región latinoamericana, desde encuentros hasta conversatorios interdisciplinarios con diversos académicos y educadores populares. La festividad no ha dejado atrás el análisis pedagógico del educador de América Latina, por el contrario, nos ayuda a repensar su actuación constante frente al educando, quien está constantemente arrinconado por la opresión de un sistema que busca su exclusión bajo una falsa careta de inclusión.

La vida de Paulo Freire es una constante praxis educativa, sin embargo, no sólo debe ser reconocido como educador, sino también como filósofo, porque a través de sus escritos anuncia y denuncia una serie de problemáticas referidas a la filosofía de la educación que son el reflejo de los conflictos internos de los países latinoamericanos.

Desde la pedagogía del oprimido, Freire nos brinda un análisis crítico sobre la relación entre educador y educando a través de la educación bancaria y de cómo saltar hacia una educación liberadora -aunque ya desde la educación como práctica de la libertad analiza esta tensa situación por buscar que el educando sea formado en una educación problematizadora. Ambos textos hacen una denuncia frontal hacia el sistema educativo, el cual busca que los estudiantes se conviertan en vanos repetidores de ideas, dejando de lado el desarrollo del pensamiento crítico.

Esa relación tensa entre educador y educando, se materializa a través de la verticalidad en la que el docente se impone ideológicamente a sus estudiantes, dejando de lado la educación dialógica en la que el estudiante sea parte de su proceso educativo. Está claro que, al formar parte de este tipo de educación tradicional, el docente no se percate de que su formación hacia el estudiante es de imposición y no de diálogo, por lo que es importante que se le despierte de ese sueño dogmático para pasar de enseñar al estudiante y enseñar con el estudiante.

Cabe señalar también que el docente tiene que aprender a leer el mundo del educando para que así pueda enseñarle al estudiante a leer su propio mundo, sin imponerle la lectura del mundo del educador. De esta manera el docente habrá entablado una relación recíproca con el educando, para que este pueda re-conocer su mundo y aprender de él.

Freire sostiene esa preocupación constante por la mirada de la educación desde la filosofía, dado que todas sus interrogantes giran en torno a esas cuestiones que pretenden liberar al educando de las cadenas oscuras de la caverna. Busca esa liberación constante desde las aulas para que los estudiantes puedan ser protagonistas de su aprendizaje y no sólo espectadores de la misma, donde ellos tengan voz frente a esas problemáticas que sólo se discuten a través de ministerios sin tomar en cuenta a la persona del educando.

Finalmente, en Paulo Freire también podemos observar esa profundización por la persona y de cómo esta no puede ser educada al margen de la sociedad, porque la persona no se puede desarrollarse en soledad ni de forma individual, por el contrario, la persona alcanza su máximo desarrollo a través de su relación con el otro.

Imagen | Instituto Paulo Freire

Bibliografía

Freire, P. (2018). La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI.

Freire, P. (2018). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.

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por Vladimir Sosa Sanchez

Licenciado y profesor de Filosofía, Ciencias Sociales y Religión. Estudió Maestría en Filosofía. Miembro del grupo de investigación, Filosofía y Liberación - UNMSM (Perú). Miembro de Filosofía en la red (México). Miembro del colegio profesional de la COMEFI (México) y del Instituto Peruano de Investigaciones Filosóficas.

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