El siguiente texto fue galardonado en los Premios Filosofía en la Red 2022 como el artículo más leído del mes de noviembre del 2021.

Esta interrogante en esta ocasión la abordaré desde la perspectiva y aporte del filósofo argentino Arturo Andrés Roig; tomaré como punto central a examinar el concepto de nosotros, tratado en su obra “Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano”, para comprender la complejidad identitaria que nos constituye como latinoamericanos.

La incidencia de este concepto es de suma importancia en el abordaje del pensamiento latinoamericano, por su aspecto problemático que aún no ha sido resuelto, ya que invita a desentrañar porque ha sido difícil de resolver. 

Entonces ¿qué implica ese nosotros? Arturo Andrés Roig nos dirá que su significación refiere en primer lugar a aquello que nos obliga a una identificación de lo latinoamericano, y está relacionado con una realidad histórico-cultural. Para comprender esto, debemos tener en cuenta que esa realidad no es externa al sujeto, sino que está integrada como parte suya. En cuanto a lo histórico, es a priori “puesto que deriva de una experiencia elaborada y recibida socialmente que se integra para nosotros como supuesto de nuestro discurso y que se encuentra justificada de modo permanente desde nuestra propia inserción en un contexto social.1

El nosotros también implica diversidad en el sentido de multiplicidad, pluralidad tanto social como histórica. El  “nosotros los latinoamericanos” no siempre se identificó de igual manera, sino que en la continuidad histórica se ha encontrado en un proceso cambiante y se ha comprendido por lo tanto desde horizontes de comprensión diversos; así se va configurando la identidad y determinando de alguna manera el “nosotros”, desde diversos modos históricos y discursivos. Lo discursivo como herramienta ideológica que mucho tiempo ha demarcado de una manera la identidad latinoamericana,  es decir los discursos de los colonizadores, hoy hace conflictiva su significación al nombrarnos,  por la ruptura de esos discursos, y un nuevo entramado de significación del “nosotros” como liberación, como perspectiva propia.     

En este punto, es oportuno mencionar cuando Roig se remite a Hegel, “es necesario ponernos para nosotros mismos como valiosos2.  Se puede pensar que su gran importancia radica en que ese “nosotros” adquiere relevancia cuando el sujeto se piensa como valioso, cuando se da cuenta de que debe pensarse y autoconocerse, ponerse como prioridad, no negarse y excluirse en algunos aspectos de la configuración identitaria, ni rechazar el legado, porque reconocerlo es parte importante de un proceso de transformación, de recrearse como sujeto, hace efectivo el reconstruir la identidad desde su contexto diverso, desde un estar situado. Reconocerse en la multiplicidad, en lo conflictivo del ser  oprimido y el intento de liberarse como sujeto histórico. Pensar y obrar como sujeto desde su condición (social-cultural-histórico), posibilita ese ponerse a sí mismo como valioso.

Tomando estos aportes desde Roig con respecto al “nosotros”, pensarnos como latinoamericanos, definir nuestra identidad, podría enfocarse más hacia  una diversidad de “identidades”, ya que es un proceso constante y permanente de  construcción y transformación, y no como algo cerrado y definitivo. En la historia hemos atravesado por variados nombres que se le han dado a América, y el nombre fundacional corresponde a lo impuesto, aún permanece así, entonces realmente ¿nos hemos liberado del legado?, ¿la identidad también es  lo impuesto? Como bien anteriormente se planteó, la cuestión de ponernos como valiosos, entonces es el reconocer que es algo impuesto puede darnos algo de liberación, pensarnos como sujetos transformadores y autoconocernos, es luchar por la búsqueda de quienes somos nosotros los latinoamericanos, una especie de caminar mutando entre lo que reconstruimos, del pasado y el presente. Hay movimiento, y no una mera pasividad de no reconocernos.

Esa diversidad histórica y conflictiva hace que ser latinoamericano sea de una manera particular, el no poder definirnos como algo uniforme, puede ser una respuesta porque entonces seremos eso diverso, una interculturalidad, hibridación, complejidad.

Como seres sociales, reconstruimos constantemente nuestra identidad, hay nuevas significaciones, y proyecciones, por ello es tan difícil de obtener una respuesta definitiva y a la vez, al contextualizar, al situar a los sujetos, incumbe sus particularidades históricas, hay algo que como latinoamericanos compartimos en común, un proceso conflictivo identitario, ahí reside el “nosotros”, y que nos hace diferentes a otras historias de otros lugares. 

Una realidad que compartimos como latinoamericanos y que podemos identificar en el “nosotros”, es lo que nos persigue desde la conquista, como sujetos oprimidos, dependientes, por ello la insistente búsqueda de liberación, esto también es parte de las identidades, una liberación aún no resuelta, la desigualdad, la pobreza, sigue proyectándose en el presente. 

Retomando la cuestión del constante reconstruir identitario, no podemos dejar del lado que nuestro pasado precolombino, los pueblos originarios, siguen reapareciendo en cada hallazgo arqueológico, que desde el pasado nos revela lo nuestro, el nosotros, recordándonos valores, modos de vida, cosmovisiones, sabidurías, que son parte de nuestro legado más originario, esto influye en la reconstrucción de las identidades, y otorga el dinamismo en el autoconocimiento.

Esas sabidurías de modos de vida en consonancia con la naturaleza, y el respeto hacia la madre tierra, se infiltran en el presente, produciendo desde el pasado un reconocimiento de los sujetos como parte de la tierra que habita, y algunas comunidades alejadas de las ciudades siguen resistiendo al olvido del sujeto urbano, ahí también se encuentra el “nosotros”, por ello las identidades son diversas.     

Pensar en quiénes somos nosotros los latinoamericanos, es entonces comprender que somos diversos, que nuestra historia nos marca porque dejó huellas y nos permite a la vez reconstruirnos desde ahí, estamos en un constante proceso identitario y ello dificulta encontrarnos como algo completamente realizado o culminado para definirlo de una sola manera porque el “nosotros”  es conflictivo y contradictorio, un estado de querer liberarse y ser dependiente a la vez, lo conflictivo de no ser siempre los mismos, sino ser cambiantes junto a lo histórico. 

La identidad tiene su origen en lo idéntico, etimológicamente viene del latín identitas y se refiere a ser siempre lo mismo, pero el movimiento de la historia no se configura de ese modo, y el nosotros tampoco se configura de una manera idéntica siempre, ¿cómo podemos determinar el nosotros?; allí se encuentra la dificultad de resolver el ¿quiénes somos nosotros?

Pero en lo diverso, en la alteridad, en lo intercultural puede encontrarse la alternativa como posibles respuestas. También como anteriormente expuse, algo que se reitera en la historia como latinoamericanos a partir de la conquista, es la posición de oprimidos, de  dependientes y dominados, de excluidos; y es por ello que en el proceso de  nuestra identidad se contrapone la otra posición que es la de resistencia, resistencia para liberarnos de la opresión, porque como expone la teoría de  Michel Foucault, donde hay poder hay resistencia. 

En una realidad cambiante, inmersos en medio de la globalización y la interconectividad, la interculturalidad,  la historicidad;  definir un nosotros  desde la estabilidad o solidez no es muy posible, eso nos detendría y no permitiría autoconocernos en la dinámica social-cultural-histórica. La identidad se construye, y reconstruye, es un proceso de búsqueda, no hay algo definitivo, no somos siempre lo mismo.

Notas

[1] ROIG, Arturo Andrés, Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, Edición a cargo de Marisa Muñoz, con la colaboración de Pablo E. Boggia, Enero 2004, p. 4.

[2] ROIG, Arturo Andrés, Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, Edición a cargo de Marisa Muñoz, con la colaboración de Pablo E. Boggia, Enero 2004, p. 6.

Imagen | Freepik

Artículo de:

María Laura Picón (autora invitada):
Profesora de Filosofía, actualmente cursando la Lic. en Filosofía en UNSE (Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina), bailarina de tango, dibujante y pintora abstracta, escribo.

Cita este artículo (APA): Picón, L. (2021, 08 de noviembre). ¿Quiénes somos nosotros los latinoamericanos? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2021/11/quienes-somos-nosotros-los-latinoamericanos

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por autores invitados

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