Breve historia de la verdad. Reseña

El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

La verdad es un concepto apasionante e, irónicamente, confuso. Hablar sobre ella puede resultar aterrador para muchos, filósofos y no. Filosofía en la Red hizo un ejercicio con algunos autores para que estos ofrecieran su definición de la verdad, pero estos conceptos están lejos de ser concluyentes.

En el texto de Julian Baggini, Breve historia de la verdad, el autor, con un lenguaje profundo, pero sencillo, nos lleva a un viaje a diferentes ideas o maneras de entender la verdad. El autor es doctor en Filosofía por la Universidad de Londres.

Acercarse a la verdad es complejo, aunque no por ello es un tema que deja de interesar, apasionar y deleitar la mente de los más grandes pensadores. Baggini se atreve a incursionar en esta aventura de una forma única, no intenta darnos un manual en forma cronológica del concepto, algo que él mismo reconoce utópico, sino más bien, toma diez categorías (más un apéndice) de tipos de verdad para explicarnos lo que para él, en la vida real, significan.

Nos topamos en este viaje con las verdades eternas, aquellas que son reveladas por una deidad y que a lo largo de la historia, entre fe y misterio, han tratado de coexistir con las otras verdades; Baggini luego señala a las verdades de autoridad, un corto capítulo que conecta de cierta manera a los dioses con la experiencia, ya que quiénes ejercen este tipo de verdad son aquellos o muy experimentados (a los cuales nosotros reconocemos como tales) o bien, porque fueron elegidos por una entidad divina.

Hay un término que emplea el autor que puede resultar peculiar: verdades esotéricas. Lejos del misticismo que pudiéramos inferir por dicho adjetivo, se refiere más bien aquellas verdades ocultas o secretas a las que pocos suelen tener acceso aunque, en términos prácticos, nos lleva a entender las famosas teorías de conspiración y el cómo muchas personas se sienten atraídas por dichas creencias en las que sostienen que los gobiernos, por ejemplo, confabulan para la dominación mundial.

El empirismo y la razón suelen ir de la mano. Julian Baggini dedica dos apartados, por separado, a dichos conceptos: verdades razonadas y verdades empíricas. Para la primera categoría se sirve de Descartes, Spinoza y del mismo Werner para ir detallando cómo la razón es un exponente a la verdad aunque, al mismo tiempo, y dando pie al segundo tipo de verdad, serán la experiencia, los hechos, juicios, sutileza de pensamiento y sensibilidad a la ambigüedad los elementos que nos llevarán a las verdades.

Verdades creativas es un apartado quisquilloso. Parte del supuesto del cómo muchas veces se crean verdades para fines específicos, o se entre dejan ver ideas ambiguas para que todo se pueda prestar a interpretación, pero sobre todo, a ajustar o desajustar según sea lo más conveniente.

Personalmente, tengo un conflicto de lo más interesante con la verdad, y me asumo relativista con el concepto. Verdades relativas va precisamente hacia ese punto, el cómo en esta categoría de verdad no hay hecho sino interpretaciones de acuerdo con la cultura de quién lo observa.

Habitualmente se dice que el conocimiento es poder, y sin duda quién controla el saber tiene, de una u otra manera, autoridad sobre aquellos que lo desconocen. Verdades poderosas va precisamente en esa línea, llevándonos con Foucault hacia un análisis profundo y ácido sobre el cómo ambos, poder y verdad, van peligrosamente de la mano.

Así como la verdad es compleja de definir, la moral lo es aún más, puesto que para lo que para mí puede ser correcto, para otra cultura pudiera resultar aberrante. Verdades morales entra en este terreno, el cómo juzgar o dar por sentado un hecho corre en una línea muy delgada y en dónde tal vez nadie puede tener la razón ante algo concreto.

Cuestionar la verdad de alguien suele generar muchos problemas, ya que la mayoría de veces las personas se sienten ofendidas al tambalear su mundo. Verdades holísitcas se centra en ello tratando de hacernos ver que el camino hacia la verdad no es neutral ni único, sino que tiene que irse entretejiendo de muchos saberes.

A manera de conclusión, o epílogo, Baggini nos presenta verdades futuras. El autor busca proponernos al cierre virtudes epistémicas, como el razonamiento deductivo de Descartes o el método científico de Bacon que nos permitarán combatir y vivir en un mundo lleno de posverdad.

El acercarnos a este texto nos permite, sin lugar a dudar, tener un panorama más amplio para entender, o al menos entre ver, de mejor manera a un concepto que per se no tiene una definición universal.

Imagen | Twitter

#reseñas, #Verdad

por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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