De pandas, tigres y la importancia de las clasificaciones en la ciencia

En “El idioma analítico de John Wilkins” (1952,) Borges habla sobre una cierta enciclopedia oriental en donde se clasifican los animales según ciertos criterios. A simple vista estos últimos parecen arbitrarios. Por ejemplo, están los animales que son del emperador y los que se dibujan a finísimo pincel. También se encuentran los que acaban de romper un jarrón o los que de lejos parecen moscas, los amaestrados, etc.

La taxonomía zoológica citada proporciona una clasificación artificial desde el punto de vista de un naturalista, pero ¿qué clasificación no es arbitraria después de todo? Como bien menciona Borges, la mayoría de nuestras clasificaciones son arbitrarias y conjeturales. Resultan en meras heurísticas debido a la falta de un conocimiento completo sobre el mundo. A lo sumo, tenemos un entendimiento sobre cómo son las cosas en la naturaleza en la medida en la que podemos intervenirla.

Importancia de
la clasificación científica

Ahora bien, ¿por qué importan en la ciencia las clasificaciones? Las clasificaciones, en general, son el resultado de un consenso tanto conceptual como epistemológico. Incluso aquellas que se consideran las más robustas, como las científicas, en algún momento su establecimiento dependió de un consenso. Aunque, por supuesto, la pretensión es que reflejen lo más posible la estructura u organización de los fenómenos y entidades de la naturaleza; por ejemplo, las taxonomías biológicas son naturales en tanto representan lo más cercanamente posible la historia evolutiva de las especies: la tabla periódica de los elementos químicos los ordena según su número atómico, una propiedad que les es inherente, aunque algunos elementos sean artificiales.

La importancia de las clasificaciones científicas, más allá de si capturan la estructura de la realidad, está en su valor epistemológico. Las actividades de identificación, categorización y clasificación de los procesos y entidades de la naturaleza son importantes porque implican la obtención de un conocimiento del mundo. Y esto resulta fundamental en la toma de decisiones. Saber a qué clase de cosa pertenece algo nos permite hipotetizar sobre el futuro (predecir). Así también, dar cuenta de los sucesos del presente y del pasado (explicar).

Por otra parte, la predicción y la explicación, en cuanto procesos y productos epistémicos, permiten la intervención del ser humano en la naturaleza. Las inferencias explicativas y predictivas promueven la construcción de experimentos, artefactos, objetos, tecnologías, técnicas y modelos que nos aproximan indirectamente a los fenómenos bajo estudio. Al clasificar el mundo, los sujetos epistémicos no sólo construyen categorías y sistemas de categorías con el fin de organizar la información conceptual, a la par, también construyen el conocimiento de sus objetos de estudio.

La construcción del conocimiento, a su vez, implica una interrelación entre el mundo y las clasificaciones científicas. Es decir, el acceso al entendimiento de cómo suceden los fenómenos en la naturaleza está mediado por el carácter representacional de las clasificaciones. Porque las distintas disciplinas científicas necesitan de la integración de una multiplicidad de datos que hacen uso del pensamiento representacional. Este último es “una táctica científica que implica caracterizar a los fenómenos naturales utilizando idealizaciones y aproximaciones que facilitan la explicación, la investigación y la teorización a través de la abstracción y la generalización” (Love, 2009).

Sobre la epistemología de las representaciones se han hecho varios estudios filosóficos. La mayoría de éstos coincide en que la práctica científica tiene por objeto de estudio a sistemas complejos que por su variabilidad no permiten ser tratados directamente. Debido a esto, hacen uso de alguna herramienta heurística como son los sistemas de clasificación. Estos últimos facilitan el acceso epistémico al mundo natural (Godfrey-Smith, 2006; Weisberg, 2013).

Pero, ¿cómo logra “capturar” al mundo una clasificación científica? Una clasificación es una representación, y las representaciones, en general, expresan lo que es común a varios sistemas (Nersessian, 2005). Para expresar lo que es usual a varios sistemas se requiere de la abstracción de las partes y procesos más importantes de un sistema. Así también, se requiere de procesos de idealización  de un sistema que consisten en una simplificación deliberada de algo complicado con el objetivo de hacerlo más tratable (Frigg y Hartmann, 2012; Godfrey-Smith; 2006).  

Ahora bien, los recursos epistemológicos, como la abstracción y la idealización, coadyuvan en la aproximación a los objetos de estudio. “Aproximación” es un término que adquiere importancia en el contexto de la construcción de modelos o de teorías como-modelos. La forma en cómo hago uso de este término es siguiendo al autor Godfrey-Smith (2007). La representación es tomada como una cuestión de similitud entre las circunstancias que son representadas y las circunstancias que son obtenidas mediante una idealización.

Luego entonces, los sistemas de clasificación científica representan lo que sucede en el mundo mediante la abstracción, la idealización y la aproximación de los fenómenos y entidades naturales. La pretensión es que las clasificaciones sean los más similares a sus objetos representados. Pero no es un requisito necesario, con que guarde una relación de aproximación es suficiente.

De hecho, Borges también menciona en un cierto cuento de un solo párrafo, que una representación que “representa” uno-a-uno al mundo se vuelve impráctica. Si las clasificaciones y los modelos representaran fielmente al mundo terminarían como el mapa de Lewis Carroll citado en Borges: “las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del Sol y los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos” (Borges, 1960).

Clasificaciones y
cambio epistemológico

Por otra parte, ¿qué más haría una clasificación científica a nivel epistemológico? Más allá de su valor inferencial y su capacidad de representar de mundo, las clasificaciones son los catalizadores cognitivos que pueden detonar las transiciones epistémicas o cambios de paradigma. Estos cambios, no sólo son entendidos con referencia a teorías alternativas o rivales sino también en referencia a los sistemas de clasificación. Dado que estos contribuyen a gestar y desarrollar los cambios epistémicos en la ciencia, también tienen esta importancia.

Como ejemplo de transición epistemológica, considere este sencillo caso: los sistemas de clasificación botánica hasta finales del siglo pasado, expresaban relaciones de similitud evolutiva basadas en datos embriológicos, anatómicos, fitoquímicos y palinológicos; sin embargo, nuevas metodologías de investigación moleculares hicieron posible la corrección de estos sistemas representacionales. Al mostrar inconsistencias entre los nuevos datos y las clasificaciones reconocidas, fue necesaria una transición epistémica hacia clasificaciones más acordes con la historia evolutiva de los organismos.

Y los pandas ¿en dónde van?

Siguiendo con el hipotético caso de la enciclopedia de Borges, ¿en dónde colocamos a los pandas gigantes? Hasta bien entrado el siglo pasado, todavía existía un debate sobre si los pandas gigantes eran mapaches u osos. El consenso llegó después del análisis molecular en el que se estableció que de hecho son Urusus melanoleuca: un tipo específico que le valió su propia rama en el árbol filogenético de los osos. Pero, en la extraña enciclopedia, quizá pueda clasificarse entre los animales de dos colores que tiene el emperador.

Ahora bien, como conclusión de todo esto tenemos que los sistemas de clasificación científica contienen muchos tipos de categorías y relaciones. Estas últimas hacen posible la obtención de inferencias explicativas y predictivas que tienen un alto grado de fiabilidad epistémica. Esas categorías representan aproximativamente ciertos tipos de entidades y procesos naturales logrando así, una acomodación entre los datos obtenidos y las clasificaciones que representan esos datos. Si las acomodaciones entre las clasificaciones y los datos son exitosas, es tema que debe desarrollarse en otro apartado.

Bibliografía

Borges, J.L., (1952), Otras Inquisiciones. 160 pág. Bs.As., Sur.

Borges, J.L., (1960). El hacedor. Buenos Aires: Emecé Editores.

Frigg, R. and S. Hartmann, (2012), Models in Science, The Stanford Encyclopedia of Philosophy , Fall 2012 Edition, E. N. Zalta (ed.)

Godfrey-Smith, P. _,(2007). Information in Biology, in D. Hull and M. Ruse (Eds.), The Cambridge Companion to the Philosophy of Biology, Cambridge, Cambridge University Press, pp. 103-119.

Love, A., (2009). Typology Reconfigured: From the Metaphysics of Essentialism to the Epistemology of Representation, Acta Biotheoretica, No. 57, pp. 51-75.

Weisberg, M., (2013). Simulation and Similarity: Using Models to Understand the World, New York, Oxford University Press.

Imagen | Freepik

Artículo de:

Elizabeth Martínez Bautista (autora invitada):
Doctora en Filosofía de la Ciencia-UNAM. Con intereses en la filosofía de la biología y la Epistemología de las inferencias en la ciencia.

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por autores invitados

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