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A lo largo de nuestra vida podemos apreciar que las palabras son nuestro principal objeto de comunicación y cuando se habla de lenguaje tendemos a pensar primero en un lenguaje lingüístico. Sin embargo, existen otros tipos de lenguajes en lo que respecta a la vida del ser humano. El lenguaje no verbal, gestual, musical o corporal, pueden ser las segundas opciones que recuerda el cerebro al hablar del lenguaje, pero ¿y el lenguaje de los objetos producidos y consumidos? Este último es un tipo de lenguaje poco explorado y altamente relacionado con lo que es el desarrollo y comunicación de los seres humanos.

Es así que en este breve texto trataremos de ver cuál es el lenguaje de los objetos producido por el ser humano de la mano de Bolívar Echeverría. Este pensador nos ayudará a aproximarnos a través de comparaciones y referencias a autores que explican el tema, o sea, los elementos de un lenguaje a través de la producción de objetos. Para este cometido se hará un análisis de lo que expone en su texto y se ampliarán las explicaciones con ejemplos y un orden que no va acorde al libro, sino uno que propongo para mayor comprensión.

Proceso de comunicación

En el proceso de comunicación lingüístico podemos ver el siguiente esquema y con base en sus componentes pasaremos al análisis del mismo.

El emisor o productor

La relación comunicativa se establece entre dos elementos protagónicos: de un lado el elemento activo, al que llamaremos el agente emisor (A), productor o cifrador de determinados mensajes […] Este primer elemento que desarrolla el  autor amplía el simple concepto de emisor añadiendo lo de productor, ya que este, en tanto tiene una situación abierta al referente, toma datos de él y somete el acto a un ciframiento y mediante el uso de un código de simbolización, la envía convertida en mensaje hacia el receptor

(Echeverría, 2001, p. 78, 79)

En el acto de la comunicación lingüística el emisor tiene en su cerebro los hechos de la conciencia, que llamaremos conceptos […] asociados con las representaciones de los signos lingüísticos o imágenes acústicas que sirven a su expresión.

(Saussure, 1916)

Estos vienen a ser materia prima de cualquier mensaje, sin embargo, en el lenguaje por medio de la producción de objetos podemos ver física y literalmente el uso de materia prima para dar a conocer el mensaje. Así, como el emisor ordena los fonemas, las palabras, los sintagmas, de igual forma el carpintero ordena las maderas, los dibujos, etc. para producir su objeto. El referente, en el caso concreto del carpintero (Rx), viene a ser su idea creadora o su idea de silla, mesa, estante, etc.

El emisor tiene un carácter muy particular, ya que en los procesos de reproducción individual es quien, en tanto productor de objetos concretos, intenta siempre modificar la forma en que viven los otros individuos sociales. Por ejemplo, cuando el carpintero produce una mesa, modifica un espacio o un lugar; si la vende a alguien, por más que este escoja qué ponerle encima o dónde ponerla, tendrá su entendimiento de la mesa limitado por cómo fue hecha desde un inicio. Y no solo eso, cuando a uno le dicen “mesa”, no solo tiene una imagen acústica sino una imagen de mesa, una imagen de sus mesas que conoce, por lo general la de cuatro patas de madera. Esta imagen es lo que un primer emisor, ha introducido en nosotros, en base, evidentemente, a una mesa concreta de un carpintero concreto.

Pero esto no queda solamente ahí. La particularidad del emisor de lenguaje de la producción de objetos es que su comunicación es tan material que, en primera instancia, al igual que cualquier emisor, tiene la capacidad de ser comunicante (C) e intérprete (I). Y de igual manera, en la misma construcción del mensaje puede darse cuenta tanto de errores y como de mejor uso de palabras, puede modificar partes o añadir cosas que vayan más acorde a la lengua de los carpinteros o a su idea de lo que quiere armar. En este proceder del producir objetos o mensajes, codifica y decodifica su misma creación. Pero, a diferencia de las palabras, los objetos no se desvanecen, la materialidad del mensaje queda no solo para un receptor -otro, sino que puede incluso quedar para uno mismo.

Sucede como si el sujeto humano intentara “decir algo” a ese “otro” que será él mismo en el futuro “inscribiéndolo” en el producto útil».

(Echeverría, 2001, p. 74)

Por tanto, el emisor, en este caso concreto, puede crear una mesa y mostrar su aproximación al referente a otro individuo y también puede mostrárselo a sí mismo en un futuro. De igual manera, puede modificar la forma en que viven otros individuos, y la forma propia en que vive él. La diferencia de ambos momentos es justamente el contacto (Ct), o sea, el contexto, el entorno, el medio por el cual se emite (en este caso el objeto), cómo llega a las manos del que decodifica y en razón de qué. Esto lo veremos a profundidad un poco más adelante.

Receptor o consumidor

El segundo elemento protagónico es el elemento pasivo (agente receptor), “descifrador o consumidor de los mismos mensajes u objetos” (Echeverría, 2001, p. 78). Le llama consumidor en el plano del lenguaje lingüístico porque consume información del emisor, pero en el caso particular de nuestro análisis, sería también consumidor literal del objeto y significación del mismo. Él acepta el mensaje proveniente del emisor, toma la alteración del contacto y descifra de ella, mediante el uso pasivo del mismo código de simbolización, la información que le aporta una cierta apropiación cognitiva del referente.

A diferencia del emisor, el receptor es pasivo en la medida en que no puede seleccionar el sistema de signos, las palabras, los fonemas, etc. Y solo en la medida en que reflexione puede tener más o mejor comprensión de lo que diga el emisor. Como se mencionó antes, puede elegir donde y como poner el objeto, pero no así salirse de los limites inicialmente planteados. A través de la selección de materia prima del emisor y su ordenamiento, el receptor debe lograr aproximarse al referente. Para ello debe entender el sistema de signos que se esta empleando y el contexto. Si le falta algún elemento será más difícil comprender el mensaje o decodificar el referente (Rn).

El receptor tiene su propia particularidad con respecto al ser interprete. A diferencia del emisor, el receptor Necesariamente tiene que poder tener el código en función descifradora (Kd) y la comprensión del referente interiorizado (Rn) para llegar a su condición de interprete. Tiene toda la capacidad y posibilidad de ser comunicante e interprete sin embargo necesita es condiciones previas. En tanto que en la lingüística el receptor necesita conocer, por ejemplo, un idioma, en la producción de objetos, necesita conocer su uso, sus limitantes, su forma creada. Uno podrá objetar este punto en tanto piense que el comprar una mesa no adquiere más reflexión que en ver su utilidad, calidad o precio. Sin embargo, sin la idea básica de mesa no podríamos distinguir o comprar una, al igual que en el ámbito lingüístico se necesita mínimo conocer las reglas del idioma básicas, en el lenguaje particular que vemos necesitamos saber de mesas para comprar alguna buena, juzgar o comparar precio, producto y modo de uso.

La forma del objeto enmarca la relación con el receptor y determina la satisfacción que este tenga, el momento y la medida. Por ejemplo: cuando un comprador va a la carpintería por una mesa, podría ir con una idea de la mesa que pueda comprar, sin embargo, al no haber dicha mesa, puede encontrar otras que satisfagan su necesidad. Si llega a casa con una y se da cuenta que el color es inadecuado para su sala, sigue dependiendo de la manifestación del mismo objeto. El marco de desenvolvimiento y comprensión siempre estará encerrado en el objeto mismo y como lo armó el emisor. Pero dicho objeto adquiere cierta independencia al momento de ser producido, al igual que cuando la palabra esta dicha y se transmite por el aire ya escapa del que la creo. Esa independencia la veremos a continuación.

El objeto
producido del lenguaje

El objeto conlleva unos cuantos elementos que Echeverria toma en cuenta para su análisis. El primero es el mensaje (M), el segundo es el contacto (Ct), luego la expresión (e), el contenido (c), la substancia de la expresión (se), la substancia del contenido (sc) y el signo (Σ). Cada uno de ellos esta presente en el objeto de comunicación y trataremos de ver sus relaciones con el objeto material concreto.

En todo objeto practico puede distinguirse, por una parte, lo que en el hay de aquello que fue su materia prima y, por otra, lo que en él es la forma actual que tiene transformada a esa materia y que es precisamente lo que el trabajo que lo produjo objetivó en ella sirviéndose de ciertos instrumentos.

(Echeverria, 2001, p. 91)

Por lo que seguiremos con el análisis del solo objeto y sus partes.

El objeto funciona con un doble plano, tiene un ámbito abstracto un ámbito concreto que posibilita entender el ámbito abstracto. La expresión misma y el contenido son independientes del objeto y se dan previos al acto de producción. Se entienden y acceden a través de lo que seria sus respectivas sustancialidades. Lo que en el lenguaje lingüístico sería la palabra (por onda sonora o escritura), en el lenguaje de la producción de objetos sería el material, dicho material da lugar a la sustancialidad. La expresión es abstracta en si misma por que refiere a la figura del significante y el contenido al significado, sin embargo, gracias a la sustancialidad es accesible cierta comprensión de las mismas. Y es que la expresión o contenido estaban en la cabeza del emisor, y el objeto pasa a ser portador del mismo. El receptor por su lado es quien solo puede apreciar la sustancialidad, el objeto le indica la expresión o contenido, pero el receptor jamás podrá ser portador de dichos primeros elementos.

El contacto es lo que le da la posibilidad al objeto, al mensaje y al emisor transmitir su información. Este contacto es externo al objeto en la medida en que puede ser el campo, situación o contexto. No obstante, El mismo objeto con su intervención en el mundo material directo, también impone el contacto y lugar para dar el acto comunicativo. Dicho objeto aparece como signo, en la medida en que tiene y contiene tanto el significado y significante. Esta forma de captarlo signo solo se lo determina de manera externa, por más que el emisor lo haya construido con todos los elementos, depende de la misma situación y forma de presentación, que el receptor lo capte signo. Y ahí aparece el mensaje, pues en tanto el objeto material tenga manera de plantear el referente con todos los elementos mencionados, existirá lo que llamamos mensaje. Este elemento se compone de todos los anteriores, incluyendo a los elementos del anterior subtitulo.

Las funciones del
proceso de comunicación

De la mano del esquema básico del sistema comunicativo y del lenguaje lingüístico. Podemos dilucidar seis funciones que menciona el autor:

Función referencial, función expresiva función apelativa, función fática, función metalingüística, y función poética.

(Echeverria, 2001, p. 79)

La función referencial o cognitiva es la que aparece cuando el objeto esta motivado a ser por algo. Modifica la realidad tratando de cambiarla añadiendo algún tipo de conocimiento favorable para el lenguaje futuro; tiene un contexto o razón de existir. La función expresiva o emotiva esta centrada en el emisor, esta se ve ya que no solo el objeto tiende a expresar o cambiar contexto, sino que, además,se connota la razón de ser de la activación del proceso mismo. La comunicación sucede en razón de que el emisor quiere expresar algo, pues, el objeto tiene también la función de expresión con respecto a su relación con el emisor. Justamente de esta función es que aparece la función apelativa, pues cuando esa expresión llega al receptor, se convierte en apelación, ya que el acto comunicativo y el mensaje llegan a resolverse o descifrarse en tanto dicho receptor se apropia de la información que trae el mensaje.

La función fática por su lado es una función que en el lenguaje lingüístico ocurre en el análisis de la

Comunicación en el “grado cero” de sus posibilidades…Todo el proceso se concentra simplemente en hacer sostenible … la posibilidad de la expresión y de la apelación, hacer patente la vigencia de la comunidad que existe entre el emisor y el receptor.

(Echeverria, 2001, p. 81)

Este hacer sostenible el acto comunicativo puede ser expresado mediante el saludo o las onomatopeyas. Sin embargo, en el lenguaje de la producción podemos ver que el objeto al ser material siempre comunica, mientras el receptor tenga contacto y lo utilice seguirá el proceso comunicativo. Su misma materialidad le brinda la función fática.

La función metalingüística se relaciona con el código, ya que no existe ningún acto de comunicación lingüística en que el código, la lengua, ese instrumento, no se encuentre puesto en cuestión respecto a su efectividad como tal. Pues siempre el sistema de codificación empleado sobre el objeto físico de comunicación es puesto en cuestión al momento de ser usado por el emisor y ser comprendido por el receptor. Por ejemplo, cuando uno compra la mesa de madera, puede seguir cuestionando si esta bien hecha, si durará lo que prometía el vendedor o si cumple los estándares de mesa útil. Sigue poniendo en duda el código empleado. De este constante codificar y de codificar viene lo que es la función poética, la cual, estaría centrada justamente en torno al elemento “mensaje” o, mejor, al juego con las muy diferentes vías para componerlo y de-componerlo.

Conclusiones

La tesis que apoyamos … no afirma solamente que el proceso de producción/consumo de objetos prácticos “contiene” un momento semiótico o “lleva consigo” o “va acompañado” de un proceso de comunicación. Más allá de eso, afirma que entre el proceso de producción/consumo de objetos prácticos y el proceso de producción/ consumo de significaciones hay una identidad esencial.

(Echeverria, 2001, p. 85)

Es así que existen elementos comunes en ambos procesos ya que ambos son sistemas que conforman dos distintos tipos de lenguajes. El que tratamos de defender en esta ocasión justamente adquiere carácter de lenguaje en base al análisis comparativo que hace el autor para comprobar que el lenguaje habitual lingüístico tiene que ver con la producción de objetos lingüísticos, palabras, fonemas, oraciones. Y, en tanto, este primero funcione como lo describe el autor, el segundo, el lenguaje de la producción/consumo, tendrá existencia en lo que sería la filosofía del lenguaje.

Uno puede comunicar, expresar, informar, apelar, a través de los objetos que hace como productor y al mismo tiempo puede captar al referente, a la información y al sistema de códigos que rodean a cualquier objeto producido. Incluso Echeverria da un paso más en este planteamiento pues menciona que el lenguaje humano, entendido como el lingüístico, puede ser una variante del proceso de producción/consumo de objetos prácticos. Por tanto, plantea que existía un lenguaje previo al lingüístico, y por más que el análisis haya partido primero de este, ahora se amplía para ver otros tipos de lenguajes. En este caso particular vimos el de los objetos de producción consumo, sin embargo, estos conceptos están abiertos a aplicarse a otras áreas, como el lenguaje musical, el lenguaje audiovisual, etc. Cosa que podría quedar pendiente para un futuro ensayo o tratamiento.

Bibliografía

Echeverría, B. (2001).  Definición de la cultura. México: Fondo de cultura Económica.

Saussare, F. (1916). Curso de linguística general. Argentina: Losada.

Artículo de:

AndyLuz S. Cuentas (autora invitada):
Licenciada en Filosofía por la Universidad Mayor de San Andrés, La Paz- Bolivia. Profesora de danza y de cursos no académicos de filosofía.

Imágenes | Pixabay, Libro Definición de la cultura.

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por autores invitados

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