Descartes en 90 minutos. Reseña

El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

Tratar de exponer la vida y obra de un gran personaje en un libro que pretende ser leído en 90 minutos es una labor de lo más interesante, pero compleja. Paul Strathern (filósofo inglés) se propuso a realizarlo, y sin duda su serie En 90 minutos ha logrado traspasar fronteras y alcances, logrando mostrar de manera dinámica y entretenida la vida de personajes ilustres en libros pequeñitos, pero no por ello reducidos en contenido.

La serie En 90 minutos de Paul Strathern siempre había llamado particularmente mi atención, pero por una cosa u otra, nunca me había decidido a adentrarme a alguno de sus textos. Descartes es uno de mis filósofos favoritos, así que cuando vi el texto, fue mi elección sin dudar.

Paul nos lleva a un viaje extraordinario por la vida del filósofo francés, partiendo de cosas tan curiosas como el que al pensador no le gustaba levantarse temprano, un dato que repercutirá terriblemente al final de su vida. Reducir un libro de Descartes al cogito ergo sum es válido, pero lograr adentrarnos en la vida y dificultades del francés, nos lleva a descubrir un trasfondo que no solo nos permite hacer una mejor exégesis sino además, desvelar a la persona detrás del misticismo del padre de la filosofía moderna.

La obra de Strathern nos va llevando, de la mano, a recorrer todos los episodios en la vida de Descartes de una manera comprensible y concisa. Descubrimos la etapa estudiantil del cartesiano en un internado, sus diferentes andanzas en la vida militar así como su itinerante vida a lo largo y ancho de Europa.

Y es que es increíble poder descubrir que aquella persona que detonó la filosofía tras dos mil años de aparente calma, haya sufrido a su manera la muerte de Francine, su hija, a quién, aunque llamaba sobrina frente a los demás, amaba con locura.

Paul Strathern sentencia: “Descartes no hizo ni el más mínimo trabajo útil en toda su vida“; es interesante que, un filósofo, sea tan ácido con un colega al que le debemos tanto, pero a su vez, la frase más que ser incisiva busca sin duda acercar a aquellos que, sin ser filósofos, sienten geniana curiosidad por uno de los grandes pilares de esta ciencia. Cabe reconocer que la utilidad es algo ambiguo, marca de manera magistral el guion de toda la obra.

Entre otra de las anécdotas que sin duda marcarán un antes y después para muchos es el saber que el acercamiento del francés a la filosofía fue, de acuerdo a Strathern, por una serie de sueños. Curioso sin duda, como comenta el mismo autor, que algo tan irracional como algunos sueños hicieron que él se fuera por reflexionar sobre sí y sobre su entorno.

La vida de Descartes, matizada por esa inutilidad que mencionaba, es demasiado interesante. Recorrer sus años más importantes, y cómo sus vivencias iban de la mano con sus grandes obras, nos permiten no solo comprender aún más sus textos sino ir más allá de sus palabras para que estas realmente resuenen en nosotros mismos.

Descartes en 90 minutos es una gran puerta de entrada para toda aquella persona que se interese en el pensador, en sus obras o en general en la historia de la filosofía. Hay algo además que endulza la experiencia: al final del libro, el autor nos deja una excelsa selección a algunas líneas del pensador francés, haciendo, a mi ver, que el lector una vez finalizada la obra, no solo haya aprendido lo básico sobre René Descartes, sino además, se quede con ganas de más junto a lo leído, a las obras recomendadas y, sobre todo, al interés que tras leer a Paul Strathern pueda tener.

El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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