El presente artículo pertenece a la Ponencia de la Mesa 2 de nuestro evento por el día de la filosofía llevado a cabo el 20 de noviembre de 2021. Puedes ver las 3 mesas en nuestro canal de YouTube.

Hablar de modernidad, del concepto modernidad, no sólo abarca los aspectos ontológicos del hombre sino lo que lo rodea, dónde se está desarrollando. En Ser y Tiempo (1927), Heidegger nos mencionaba que el ser en el mundo es un ser arrojado, “estado de yecto” del cual los únicos dueños de nuestro rumbo vital éramos nosotros mismos, sin embargo David Lyon considera que si bien la crisis de la modernidad  proviene  desde un cierto orden social en la ilustración, conlleva consigo el desarrollo económico y tecnológico, no es más que, cuando referimos hablar de una crisis de la modernidad necesariamente hablamos de una crisis de identidad humana. La filosofía quizá, hoy en día, tenga algo de crisis, de identidad. Si la filosofía ha sido el sistema general de concepciones humanas, ha estado dentro del academicismo colegiado y si bien, la ocupamos para nosotros mismos pareciera que el único reconocimiento de la filosofía es la producción, distribución, hacer bajo demanda de uno mismo, en un ámbito: el académico. El autor Luis Villoro menciona por su parte el dominio principal de la modernidad es “el pensamiento del hombre” y su discurso:

La destrucción de la naturaleza por la técnica obedecía a una actitud más profunda: La degradación de los entes naturales  en meros objetos, al reducirse el mundo a un material al que debe ser dominado y transformado las cosas dejan de tener un sentido intrínseco sólo adquiere el sentido que el sujeto humano le atribuye. El hombre deja entonces de escuchar lo que tengan que decirle las cosas para exigir que se plieguen al lugar al que le señala en su discurso.

(Luis Villoro, 1994, p.94)

Por lo que respecta a Villoro hablar de crisis de la modernidad es hablar de la instrumentalización, dominio de la naturaleza dejar atrás formas de vida tradicionales, y pasando a formas de vida en la cual las máquinas re – defina al hombre, y el mundo en el que vive. Más o menos, ocupamos así, a la filosofía académica. Anteriormente, había mencionado que la filosofía es la producción, distribución, hacer bajo demanda. Bien, producir ideas que demanda un cuerpo colegiado, que demanda los alumnos a un profesor, la filosofía es producir, escritos, libros, ensayos, publicarlos, distribuirlos, en las redes sociales ofrecer lo que hacemos para ser leídos, vistos, criticados, citados, analizados, porque esa es la mecánica de la filosofía, o está siendo la dinámica. ¿Qué hubiera pasado si la filosofía sólo se enseñase fuera de la academia, que no hubiese licenciaturas de filosofía, que como el ajedrez, se enseñase en cualquier ámbito social, y no sólo se enseñase sino se lleve a cabo reflexiones en la calle, en los medios de comunicación, que haya reflexión por sí sola? Claro, esto no es posible, en Atenas, Sócrates demostró, que el ciudadano como ahora, vive en la inmediatez de la vida, la preocupación por lo que es y hará en un futuro próximo, en poseer, en su reputación, y demostrar lo que hace. En este camino de la modernidad y la filosofía parecieran emerger “los nuevos Sócrates” los denominados “influencers” creo yo, son individuos que destacan en medios de comunicación y expresan opiniones respecto a algún tema. Un profesor, expresa lo que sabe y destaca de entre sus alumnos, Algunos, podrían cuestionar otros no, el ejercicio de la filosofía es un sistema, un dispositivo en la modernidad, que tiene sus reglas: filósofo es aquel que tiene un grado y ejerce la profesión, un título que uno se da, cuando reflexiona sobre puntos trascendentales “me puse muy filósofo”, tiene sus editoriales, sus publicaciones, profesores con grados y licencia para enseñar a otros filósofos, dispone de alumnos dispuestos a aprender, tiene sus ensayos, simposios, congresos, exámenes, etc. ¿Podría ser la filosofía nuestra condición humana?

La condición humana desde Hannah Arendt, David Lyón, Octavio Paz y Villoro entre muchos otros autores, menciona que en la modernidad, uno de los ejes más importantes es la condición humana que es la búsqueda de su sentido a través de la modernidad, del desarrollo capitalista, social cultural, técnico científico, matemático etc., que hace redefinir lo que somos ¿Cuál es la posición humana frente a estos aspectos sociales de la modernidad? Evidentemente, todo cambio generacional trae  consigo una redefinición de conceptos acerca de la condición humana. La filosofía no nos salva de la modernidad, estamos inmersos en ella, ni “alivia consciencias” la filosofía es una emergencia que pretende dar un significado a nuestra existencia inmediata y cuestionarnos la forma en la que los demás y nosotros procedemos en la cotidianidad de la vida.

La filosofía, su hacer, en tiempos modernos es la crítica, reflexión y sistematización de un análisis de la realidad, la modernidad, donde existe cada vez más la pluralidad de conocimientos, consumismo, ofertas y demandas del saber, y así también el propio conocimiento lo que originó que esto; se diera a  partir del desarrollo de la especialización. Los distintos campos del saber se deben a la especialización que surgió del dominio político del saber y su tecnicidad. Por ejemplo: si un individuo está enfermo del corazón a éste se le llevará no con un médico general, sino con un cardiólogo, así el conocimiento, que durante décadas se mencionaban como “ciencias blandas y ciencias duras”, se ha transformado en saberes especializados pero, la filosofía, aunque en el fondo pretenda una uniformidad, la filosofía se ha especializado en filosofías que se conjuntan en diferentes campos del saber: política, música, ciencias naturales, etc.

La idea de progreso:
La filosofía, ¿para qué?

La filosofía no especulativa, (es decir la filosofía que no sólo teoriza sino que propone) organiza, y sitúa fuera de la academia. Si entendemos por progreso un cambio que se va dando en todos los órdenes materiales, ideológicos, de costumbres etc., aquello que transforma un paradigma viejo a uno nuevo evidentemente el cambio representará un riesgo ante lo desconocido, por lo que considero que si se parte el análisis desde este enfoque, ya de principio estamos aceptando una crítica negativa hacia el progreso. El progreso trae consigo máquinas que hacen eficaz la productividad del hombre al igual que la tecnología, y no sólo eso, sino también el cambio de mentalidad crítico (en algunos casos) pero también el progreso genera nuevas enfermedades, vacío existenciales etc. Por lo que el progreso se le debe de hacer una crítica desde las aportaciones positivas y negativas.

El progreso es una ilusión con futuro porque considera al futuro y por ende al mismo progreso como un sentido de mejora es decir de una creencia que se parte de un supuesto de mejoramiento a medida que se esté desarrollando el conocimiento y la especialización. Imaginar la mejora a través de la ciencia por ejemplo puede terminar por decaer el espíritu crítico que exigen los saberes en contraposición de las ciencias. La postura que sostengo es que como mencionaba (arriba) dejemos de pensar si el progreso es malo o bueno, esas posturas son un tanto antagónicas que carece de un cierto sentido en una falacia denominada “falso dilema” que consiste en reducir una problemática a sólo dos opciones, que es mala o buena la idea de progreso, pero ¿ cómo la idea de  progreso afectó o afecta a cada uno de nosotros?, La gente que vive en el progreso como las generaciones de hoy indudablemente hablarán poco del mismo hasta que las ideas que tienen las materialidades, sean superadas por otras formas, ¿cuál es el papel de la filosofía frente al progreso? Las prácticas filosóficas, (que de hecho, hay estudios con el mismo nombre) intentan dar una solución no sólo en la crítica y análisis del concepto, sino también en la realización de talleres para los individuos, en donde se pretenda tomar una postura “moderada” pensando al estilo de la teoría rousseauniana, en cuanto a que en lo que se avanza, por una parte, en el progreso, se pierde en otra. El avance del progreso exige también su crítica y postura al mismo.

A partir del siglo XVII, Descartes sentó las bases de la individualización humana por medio de un solipsismo radical es decir, en Las meditaciones cartesianas utiliza un concepto del cual desprende todo su tratado; este concepto es la duda, y la importancia del hombre como individuo que duda de los otros en tanto que su existencia propia y de los demás sujetos (del latín subjetum) que en Descartes el sujeto es un pensador que está en contraposición de toda la “realidad” que lo rodea.  El autor de las meditaciones cartesianas  menciona: “cogito ergo sum” (Pienso luego existo) y la idea permeó en otros autores por ejemplo:  Marx Nietzsche y Freud estos teóricos denominados también por Paul Ricoeur “teóricos de la sospecha” dudan de la realidad y precisamente la idea de sujeto, individuo, el “yo” que se ha cosificado, y que la modernidad y la idea de progreso, hace más individual al sujeto, de allí que individual refiera a sólo el “yo” que se cosifica, no cuestiona su lugar en el mundo, salvo cuando se está en una situación de peligro,  el individuo tiende a pensarse a sí mismo. Y se supone a partir de la materialidad que lo rodea.

Otra cuestión importante es que en el progreso la idea de sujeto ha cobrado relevancia como se mencionó arriba, como sujeto pensante, que puede hacer las cosas por sí mismo, que es independiente, que está por encima de los demás y duda de los mismos. Gracias a esta herencia de Descartes, y desde antes (con los escolásticos que definirían la posición del hombre frente a Dios). Cognitivamente ha formado parte de nuestra construcción mental y que además en expresiones cotidianas se encuentra este bagaje histórico estas expresiones son: “cada cabeza es un mundo” “yo me valgo por mí mismo”  “no necesito de los demás” etc. Se dificulta la relación con “el otro” es decir, en nuestro lenguaje occidentalizado, colonizado en muy pocas palabras está expresado este “otro” implícitamente, ya que la idea de sujeto, separó el otro de mí mismo. Es cuando la filosofía y su hacer, despliegan importantes reacomodos en la vida misma. Hace frente con su rigor analítico, capacidad crítica, diálogo, propuestas, estar en la medida que se puede en una vida más plena. Todos buscamos la plenitud de la misma, la buscamos en diferentes medios. En la medida que avanza una sociedad, y progresa, vamos buscando nuevos mecanismos de felicidad, la filosofía es un parte aguas entre el avance social, su ritmo de vida y la felicidad.

Apuntes sobre la noción de Filosofía.

Solo es digno de libertad, aquel que la conquista día a día.

Goethe

Cunado francisco Javier Largo Caballero ministro de España y presidente del gobierno de España en los años 30´s mencionaba “señores hay que definirse” en alusión a las tendencias políticas de derecha y de izquierda, sin embargo, en filosofía, ¿es posible definirse a partir de la misma? La filosofía no nos define sino que, trata de encontrarnos a nosotros mismos, pero aún no he contestado ¿qué es? La filosofía es una postura, una forma de vivir, de ser, de pensar de actuar, una capacidad de ver, de asombrarse de aquellas cosas que hemos dejado de  sentir., Al filósofo el más leve contacto con la realidad lo agita, una ansiedad, que busca aliviar a través de preguntarse, y hallar posibles respuestas para llegar a conocer “algo”.

A menudo consideramos que el primer filósofo es el niño. El niño es filósofo porque pregunta el porqué de las cosas. Pero ese por qué no tiene que ver con la filosofía, pues el niño lo hace por rutina y va preguntando por reiteración. La filosofía supone un desarrollo social, tiene historia pues sin ella no habría filosofía. Dios trino, no tendría la facultad de crear un hombre a los 60 años. Y este hombre de 60 años tiene historia.

La filosofía no es sólo la ciencia de las ciencias ni la causa primera o causas últimas, ni el estudio de lenguaje. Si no que en el campo de las ideas, es el análisis de las mismas dadas a través de los conceptos que están en el mundo.

El hacer filosofía está en primero, saber hacer filosofía y segundo, hacerla. ¿Qué tiene que hacer la filosofía? La filosofía quizá tenga que deshacer lo que se hace.

Historia increíble, infinita, contadora de mundos, que están presentes en nosotros en todo momento pero sólo aquellos que intentan mirar más allá consiguen alcanzarlos, ¿Por qué los hombres de mayor edad cuentan las mismas aventuras una y otra vez? Sí, quizá sea por la vanidad de creer  que, sus relatos sean  aventuras, pero,  en cierta medida la filosofía cuenta historias increíbles a partir del pensamiento que ha construido el mundo en el que vivimos, algunas vanidades se transforman en esas aventuras y dirigidas en algo que se llama “institución académica” en coloquios, simposios etc., desde la imaginación, de la creatividad del pensamiento, hasta afirmar, que la filosofía no tiene utilidad.

Algo es seguro, que la filosofía es todo, no es nada, no es un instrumento y, sin embargo, lo utilizamos  como herramienta, que moldea nuestro pensamiento, un silencio que siempre está dispuesto a hablar, un hablar que cuando dice, calla con las palabras, porque lo que ahora se dice, quizá no sea después.

Hablar de la filosofía es un lujo un monopolio del pensamiento que parece ser que sólo lo tienen los filósofos,  a menudo se sorprende la gente cuando escucha la palabra “filósofo” consideran unos, que es una persona inteligente, otros que no hacen nada más que pensar (como si eso fuera poca cosa) pero también se reduce a una especie de pensamiento ontológico popular: “todo el mundo tiene su filosofía”

Todo, o al menos el párrafo anterior, no creo que la filosofía sea un monopolio, el hecho de que existan profesores de filosofía que renieguen de ser filósofos no les da más credibilidad de aquel que sí lo es,  así como la ironía mencionada por Ignacio Sotelo que aquél que no era de derecha ni de izquierda, era  de  derecha. Así también pasa cuando hay quienes reniegan de una profesión.

¿Por qué la filosofía es una manera de ser? Considero que desde el momento en que analizamos, leemos, cuestionamos y criticamos, se nos hace un hábito, y forma todo un arte; como en un fragmento (que más adelante pondré) ver al mundo y lo que habita en él con los ojos del espíritu.

Considero a la filosofía siendo así una actividad no sólo del pensamiento sino más bien una actividad del alma, pretende tener esa conexión con el ser de las cosas, no sólo con la cosa en sí sino con la esencia de la cosa, en relación con el espíritu de cada uno de nosotros. La esencia de la filosofía es desde el espíritu, que está siempre en movimiento para conocer (Περὶ Ψυχῆς, Aristóteles).

La filosofía es para un individuo  una necesidad constante, así como aquel hombre que siente una tranquilidad después de saciar su hambre, el filósofo así cuando pretende llegar a un conocimiento, el problema es que no calma su deseo de conocer, sino que lo incrementa conforme va cuestionándose cada vez más, problematizando más. El sentido de nuestras vidas nos la da la filosofía. Pero ese sentido puede ser de manera positiva o no.

Llegó a mencionar Ortega, parafraseando sus palabras,1 que el sistema, la teoría, el proceder desde la sistematización, es la única forma de pensar filosóficamente y pensar sin sistema era una indecencia. La filosofía también ha sufrido una transformación a partir de que se ha formado desde una  institución académica. Ser filósofo desde esta posición pareciera que un título te valida como tal, pero no por  ello, si opinamos en todo lo anterior, se es filósofo, pero bajo la lógica de la producción tecno-científica capitalista que genera una nueva modalidad en la vida de hombre productivo, la competencia, que hace que la filosofía sea una lucha constante  por quién lee más, quién  analiza  más, quién expone más, quién es reconocido más, quien en general es más.

De la extensión del pensamiento a la unión del orden cósmico2

(Fragmento)

La filosofía.

¡Oh! Bella que habla sobre  la actividad del alma,

Espíritu crítico, forma de ser y de vivir.

¡Corres el riesgo  de que seas enseñada, trasmitida, sin embargo, aun así pocos se aproximan a tu corazón!

¡Oh Filosofía, ¿Quién eres tú? Sí, es mirar con otros ojos, mirar con amor, mirar a través del espejo de la realidad proyectar más allá  otra manera de ser, verte vivir en mí!

Un pensar y pensarse sobre lo que somos y no somos

¡Oh! ¿Qué es la filosofía? Es ver “con los ojos del espíritu”.3 ¿Qué es la filosofía? Es un espejo que te refleja a ti mismo, pero también a mí.

La filosofía es pues todo lo anterior. Bajo mi perspectiva, considero que no hay nada más hermoso que la única actividad del  ser humano sea pensar como virtud del alma, ciertamente cualquiera no  puede hacer filosofía (no lo sé)  porque quizá no esté habituado a pensar por la inmediatez y rapidez con la que se vive a diario, la vida es eso que estamos dejando pasar y reflexionar mientras vivimos.

En cierta ocasión me sorprendió una respuesta que dio un señor (cuyo nombre no recuerdo) cuando se le interrogó ¿Para qué sirve la filosofía? Él precipitadamente, respondió que la filosofía sirve para no vivir engañados, su respuesta me dejó pensando sobre, qué entendemos por engañados, pero también sé que buscamos una respuesta como verdad a todo lo que nos acontece en nuestra cotidianidad. Lo que hemos construido como tal no es más que, el resultado del pensamiento.

Así, la filosofía es ver con los “ojos del espíritu” mirar y cuestionar la realidad misma, la actividad del alma, del pensamiento que con todo ello, construye a individuos que buscan ir más allá de lo que les rodea, y sí efectivamente no somos nada ante la inmensidad del universo, pero el no ser nada, como afirmaba Sartre “nos da la posibilidad de ser todo”.   

Mira la ponencia:

Notas al pie

[1] Ortega y Gasset, lo llegó a mencionar en 1929, en su obra  La Rebelión de las Masas, sobre el sistema filosófico.

[2] Esta reflexión es de mí autoría. Un breve apunte, homenaje, a la propia filosofía.

[3] “Con los ojos del espíritu” Tomado del libro Diario de un Seductor. S. Kierkegaard.

Bibliografía

Bernabé, A. Los filósofos presocráticos. Ediciones Evohé.

Copleston, F. (2011). Historia de la Filosofía (varios tomos). Ariel.

Heidegger, M. (1971). El ser y el tiempo: El ser ahí y el habla. El lenguaje. Editorial Fondo de Cultura Económica.

Marzoa, F. (1974). Iniciación a la Filosofía. Ediciones Istmo.

Platón. (1962).  El Crátilo o del lenguaje. Editorial. Porrúa.

Vico, G. (2006). Principios de una ciencia nueva en  torno  a  la naturaleza común de las naciones. Editorial Fondo de Cultura Económica.

Villoro, L. (1994). Creer, saber, conocer. Editorial Siglo XXI.

Imagen | Pixabay

Artículo de:

Eric Rodríguez Ochoa (autor invitado):
Docente, escritor e investigador de la Lic. en Psicología Crítica.

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por autores invitados

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