En el año 1960, Adolf Eichmann fue secuestrado por el Servicio de Seguridad Israelí en Argentina y fue trasladado a Israel, en donde se llevaría a cabo un juicio del que se le acusaría de ser uno de los principales protagonistas del Holocausto y de facilitar la deportación de miles de judíos a los guetos y campos de concentración. El 1 de junio de 1962 murió en la horca.

Todos reconocemos el Holocausto como una de las mayores atrocidades que se han cometido por el ser humano. Testimonios de personas como Viktor Frankl, Olga Lengyel y Roman Polanski nos llenan de una gran impotencia y nos dejan miles de preguntas. Una de esas preguntas es sobre cómo es posible que se pudiera estructurar toda una maquinaria del mal que acabara con la vida de millones de personas en las que se encontraban no sólo judíos, sino también gitanos, homosexuales y niños. La pregunta va mucho más allá de los hechos catastróficos, sino también del hecho de cómo es que una sola persona puede actuar de manera tan cruel e indiferente hacia otro ser humano.

Sobre estas cuestiones trató de responder Hannah Arendt y fue duramente criticada por el pueblo judío, al que ella pertenecía.

Únicamente la pura y simple irreflexión (…) fue lo que le predispuso a convertirse en el mayor criminal de su tiempo

Hannah Arendt

Acerca de Hannah Arendt

Considerada filósofa y teórica política alemana de ascendencia judía, Hannah Arendt se destacó por su reflexión sobre temas como el totalitarismo, la libertad y el Holocausto, el cual vivió muy de cerca debido a su encarcelamiento en Alemania. Logra escapar y se exilia en Francia y finalmente en Estados Unidos, donde pasó el resto de su vida y escribió gran parte de su obra.

El caso de Adolf Eichmann y su captura empezó a resonar en todo el mundo, de manera que la revista New Yorker decide contactar a Hannah Arendt para que asistiera al juicio y así escribiera una serie de artículos que posteriormente pasarían a convertirse en su famoso libro llamado Eichmann en Jerusalén.

Eichmann en Jerusalén

Eichmann se une al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán en 1932 y ése mismo año fue reubicado en el Servicio de Policía Interior de la SS donde era considerado un experto en judaísmo por lo que se encargó de investigaciones, deportaciones, y finalmente asesinatos.

Algo que intrigó a miles de personas -especialmente a Arendt- fue el hecho de que durante el juicio afirmó que él no sentía ningún tipo de odio hacia los judíos, y por el contrario, él le debía mucho a algunos de ellos, ya que cuando era pequeño -por la ocupación de sus padres- lo cuidaron.

Es decir, a diferencia de otros soldados de la SS él no mostraba odio hacia esta comunidad. Esto llevó a que se le preguntara cuál había sido el motivo de su actuar a lo que él respondió: “cumplía órdenes de Estado”. Muchas de las declaraciones que él presentó tenían el mismo sentido; él sólo seguía las órdenes que se le habían dado de manera que no veía en sus acciones algo malo, sólo cumplía con su deber.

El libro de Arendt causó gran indignación, especialmente por parte del pueblo judío. Muchos leyeron en él que Arendt culpaba al pueblo judío o que incluso había que ser condescendientes con Eichmann, ya que era un ser humano completamente “normal”.

Pero eso no era en absoluto a lo que Hannah Arendt se refería. Ella sin duda estaba a favor de que se realizara el juicio para que se le diera la sanción correspondiente; era evidente que Eichmann había cometido grandes atrocidades y eso no se ponía en duda.

Sin embargo, quiso señalar la ironía de que Eichmann no era un hombre con un profundo odio hacia los judíos y ni siquiera un ser humano demasiado inteligente, y a pesar de eso participó de manera activa en una maquinaria que tenía como fin el exterminio.

La banalización del mal

Es debido a toda la ironía que rodeaba a este caso que Hannah decide formular el concepto de “la banalización del mal”, que hace referencia a que se pueden cometer grandes males sin siquiera ser una persona “malvada” o con sistema de valores totalmente invertido, sino sólo por el mero hecho de no tener una capacidad de juicio.

Cuando se le encomendaban todas esas órdenes a Eichmann él realmente no se preguntaba si lo que hacía era correcto o de qué manera podía perjudicar a las personas con sus acciones, simplemente obedecía. Como un autómata. Con esto, Arendt señalaba que literalmente cualquier persona podía ser partícipe de actos horribles por el sólo hecho de no cuestionarse a sí mismo.

En el caso de Eichmann él estaba envuelto en un país y en una sociedad en la que estaba presente un régimen totalitario; muchas personas pensaban igual que él, es decir, no se cuestionaban.

El Holocausto es algo que será siempre recordado, y Hannah Arendt viene a denunciar algo que sigue muy presente en la sociedad, algo que incluso ya había sido denunciado por Kant. Debemos pensar por nosotros mismos, debemos fomentar y estimular nuestra capacidad de juicio.

De lo contrario alguien más lo hará por nosotros al punto de controlar nuestras vidas y llevarnos a acciones catastróficas.

Bibliografía

Arendt, H., & Ribalta, C. (2006). Eichmann en Jerusalen / Eichmann in Jerusalem (Tra ed.). DEBOLSILLO.

Foscaldi, N. (2020, 3 abril). Operación Garibaldi: la captura de Eichmann en Argentina. Visión Desarrollista | Desarrollismo. https://www.visiondesarrollista.org/operacion-garibaldi-la-captura-de-eichmann-en-argentina/

Imagen | Enciclopedia del Holocausto

Artículo de:

Aranza Sánchez Romero (autora invitada):
Lic. en Filosofía (Universidad La Salle), maestrante en Psicoanálisis. Le gusta escribir y enseñar, imparte clases de Filosofía y participa activamente en distintos medios digitales para la difusión de la filosofía.

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por autores invitados

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