El presente artículo pertenece a la Ponencia de la Mesa 3 de nuestro evento por el día de la filosofía llevado a cabo el 20 de noviembre de 2021. Puedes ver las 3 mesas en nuestro canal de YouTube.

La producción del conocimiento se ha investigado durante varios siglos ya que la pregunta por la posibilidad del conocer parece ser necesaria para el propio entendimiento del mundo que habitamos, de lo que somos y de lo que nuestra estructura cognoscitiva nos permite saber. ¿La existencia de la ignorancia se asevera de la misma forma que la del conocimiento? ¿Es posible que la ignorancia quede totalmente eliminada de nuestra especie humana? ¿Por qué la ignorancia no es un tema de estudio como lo es el conocimiento? Las preguntas anteriores respecto a la ignorancia pueden responderse con base en una propuesta agnotológica, que en términos de Robert Proctor y el lingüista Iain Boal1, se comprende como el estudio de lo que no se sabe.

La ignorancia se presenta de diversas maneras y suelen estar ligadas a el secreto, la estupidez, apatía, censura, desinformación, fe y olvido (Proctor, 2008, 9). Por esta razón Proctor mostró su importancia e impacto desde cuatro perspectivas distintas que permiten analizar situaciones que se ciñen a partir de ellas. En cierto modo, la filosofía ciñe su interés en el conocimiento, lo que ha provocado el olvido de la ignorancia y su importancia. No obstante, la ignorancia puede comenzar un camino que no tenga como fin último, el conocimiento.

Ignorancia como recurso y estado de ingenuidad

Es la propia ignorancia la que permite el inicio del conocer; es a partir de ella que el conocimiento surge y que, por esta razón, puede ser un tema de estudio. No obstante, aunque se cree que la ignorancia posibilita el conocimiento, se considera que es per se algo malo y por este motivo es preciso que el ser humano se deshaga de ella y por ende se esfuerce por aniquilarla y poder olvidarnos de que ésta ha existido siquiera. Entonces, ¿de qué forma se puede anular la ignorancia? Si el ser humano crece y comienza a formar contenido en aquella ignorancia que se presenta como un vacío, al expandirse la información o el contenido dentro de ella, la ignorancia desaparecerá, o eso es lo que se piensa.

¿Existe algún método que ayude a que la ignorancia se elimine? El método al que referiré para la pregunta anterior y que parece eliminar de forma provisional la ignorancia, es el escepticismo, porque tampoco se puede asegurar que la ignorancia se eliminará de forma definitiva. El escepticismo es una doctrina filosófica que cuestiona la validez de un argumento para poder confrontarlo y demostrar si este es válido o no. En este escepticismo nos encontramos con la recolección de datos y una vez realizada la recolección se comprobará si la validez de la información es correcta, siguiendo además el método científico. En este sentido, se puede considerar que la ignorancia es un recurso necesario para concluir ciertos conocimientos.

En el caso de la ignorancia por ingenuidad, se puede entender como aquella ignorancia en la que no se cuestiona lo que se presenta como verdadero. De esta forma, se puede pensar el caso de la superstición y las pseudociencias, pues con el paso de la historia, éstas se han presentado para varias personas como válidas y verdaderas. En este punto, podemos hacer referencia a la ignorancia por ingenuidad o en su estado ingenuo; es decir, desde los parámetros de aquello que la ciencia no ha dictaminado como conocimiento, pero que la gente considera que es verdadero porque las masas lo afirman, lo cual, también  refiere a una falacia ad populum; en otros términos, un argumento inválido, ya que, la superstición y las pseudociencias son creencias sin ningún fundamento y/o prueba científica, que han pasado de generación en generación como ciertas.

Considero que hay ignorancia por ingenuidad en el caso de las supersticiones2 porque son historias unidas e hilvanadas que parten de historias personales, y quienes las creen no se cuestionan si son verdaderas, además de que no se sabe de forma verídica si hay un hecho real de estas historias. En este caso, hay una ingenuidad general, es decir, compartida por varias personas que asumen que lo que les han contado es verdadero sin preguntarse si esto es así.

La gente lista cree en cosas raras porque está entrenada para defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes.

(Shermer, 2008, p.34)

Este tipo de ignorancia es, en creencia de algunos científicos, la que se puede considerar útil ya que daría beneficios a los estudios científicos porque la ciencia busca la posibilidad de llenar un vacío que se presenta en forma de ignorancia o la utilizan como una entrada a la propia investigación, es decir, si hay una falta de educación, ésta puede ser llenada con información y con ello, eliminar parte de la ignorancia.

La ignorancia aquí se ve como un recurso, o al menos un incentivo o desafío o detonante3

Hay un poder que parece regenerarse en la ignorancia misma que le permite ser un recurso para sostener los pilares de la ciencia.  ¿Cómo se presentaría la ciencia sin este recurso? ¿Qué es lo que investigaría? En cierto modo, los modernos como René Descartes, David Hume e Immanuel Kant posibilitaron así el retorno a la pregunta sobre la ignorancia. En suma, la ignorancia como recurso es entonces la que le permite a la ciencia poder investigar, y no obstante a esto, posibilita como tal, el propio conocer.

Ignorancia como constructo pasivo.
Ser ignorante de forma inconsciente

Señalaré dos modos de ignorancia como constructo pasivo: El primero es el modo de selección en tanto que nos concentramos en un aspecto y nos desenfocamos del otro, de esta forma este tipo de ignorancia se da por un problema de atención; y el otro modo de ignorancia como constructo pasivo es el modo de destrucción, es decir, se destruye cierto conocimiento debido a que no tiene importancia para la persona que decide destruir esa información, no le es de utilidad a su consideración y asume que no debería ser parte del conocimiento, lo cual asume como una justificación para la destrucción del propio conocimiento. 

Modo de selección

Se considera que la ignorancia entre más aumenta o se amplía peor se considera y por ende debe terminarse. Se asume bajo estos criterios que el conocimiento es el que debe salvarnos de la obscuridad tan preocupante que ha generado la ignorancia y, por tanto, el conocimiento es lo que se ilumina de aquella ignorancia que es más obscura entre más conocimiento hay. Es pertinente mostrar dos vías alternas desde la filosofía de la ciencia al modo de selección planteado hasta aquí. La primera propuesta será desde Norwood Russell Hanson, y la segunda desde Paul Feyerabend.

Norwood Russell Hanson formuló en Observación (Olivé y Pérez, 2010, pp.216-252),la organización de nuestra visión; desde el “ver que” y el “ver como”. Quien organiza así, está organizando bajo un modo de selección, en otros términos, en el “ver como” hay un conocimiento previo, que sería la selección que de antemano realizamos por el conocimiento previo que tenemos, esto hará que la estructura de la percepción se dé de cierta forma, de modo que la imagen se “ve como” algo. En otros términos, en el modo de selección, una forma de ver es también una forma de no ver, nuevamente por el conocimiento previo que tenemos sobre aquello que vemos. Si organizamos a la manera propuesta de Hanson, nuestro conocimiento previo para poder ver algo, estará siempre definido y/o seleccionado y por tanto no se nos permitirá ver más allá de eso porque no tenemos más conocimiento previo que ese.

El ejemplo que presentó Hanson fue la imagen de un koala trepando; pero ¿cómo sabemos qué es un koala? Hay un modo de selección en esto, es decir, tenemos un conocimiento previo para saber que es un koala y que está trepando. Debemos tener la siguiente información que nos permite seleccionar un koala y no un oso panda o cualquier otra especie de oso. Por la información previa que tenemos, sabemos que el koala tiene cuatro garras, trepan árboles, cuentan con cinco dedos y tienen dos pulgares; sin esta información previa podríamos no ver nada, ver la imagen de otra forma o interpretar la imagen en su “modo correcto”.

¿Vemos todos, entonces la misma cosa? (Olivé y Pérez, 2010, pp.224).La respuesta es no y esto se debe justamente a lo que ignoramos y la información previa que tenemos sobre aquel objeto que observamos. Todo depende de cuál es la información previa, pero en este caso no hay una decisión consciente y solamente tenemos cierta información que nos permite ver algo como algo y no de otra forma; siendo así un modo de selección por información previa.

El “ver que” entonces expresa la información previa que tenemos, por ello sabemos que vemos algo como algo. Cada percepción conlleva de forma implícita ese saber previo que organiza y posibilita el ver algo como algo. Entonces, el “ver como” está unido al “ver que”, pues este implica una elaboración y ordenación de ese algo para que observemos algo como algo.  Por tanto, el “ver como” sólo es posible porque hay un saber previo en el “ver que”.

Lo anterior, nos ayuda a comprender que, en el modo de selección de Proctor, en efecto hay una selectividad de información por ignorancia; ya que no sólo es algo que ignoramos sino también el conocimiento previo que tenemos sobre aquello que observamos y que nos permite ver algo como algo.

En todo caso, la ignorancia es la posibilidad de ver de otra forma, ya que si ignoramos cierto contenido este puede desarrollarse por aquello que ignoramos; es decir, el conocimiento previo también necesita de la ignorancia, no podemos ver todo y es así como necesitamos seleccionar algo para poder comprender ese algo.

Modo de destrucción

Paul Feyerabend, autor de Problemas del empirismo (Olivé y Pérez, 2010, pp.279-311) defendió un pluralismo teórico y postuló que desde un monismo teórico también existe la selección. Al igual que la selección que se hace en la ignorancia como constructo pasivo, en el monismo teórico también se decide qué está dentro de la teoría o qué no debe estar dentro de la misma. Desde el monismo teórico existe una eliminación de información que disminuye el contenido de la propia teoría y con la cual debe seguirse para el progreso de la ciencia. Este monismo teórico se da porque necesita que en todo momento exista un solo conjunto de teorías consistentes entre sí, es decir, hay información previa que hace que estas teorías sean consistentes y todo lo que esté fuera de ello, no estaría dentro de este conjunto de teorías y por ende no sería como tal una teoría. Por tanto, la inconsistencia de teorías o pluralismo teórico no era permitido en este progreso de la ciencia o monismo teórico. Ahora bien, este monismo teórico, nos puede llevar a la eliminación de evidencia que podría ser crítica para la teoría […] (Olivé y Pérez, 2010, pp.279).

El pluralismo teórico tendrá como función el proporcionar medios para la crítica de la teoría aceptada, además de mostrar que su adecuación fáctica sólo se puede afirmar después de la confrontación con alternativas; esto hará que el desarrollo de alternativas tenga más precisión para resolver los problemas que se presenten a la teoría. De esta forma se abriría la posibilidad de resolver problemas que parecen irresolubles para la propia teoría expuesta, y no habría negación en el estatus de problemas que son legítimos; esto tendría como consecuencia que ningún aspecto de las teorías quedaran sin ser investigadas. Aunque en efecto esto llevaría bastante tiempo de investigación.

Ignorancia como estrategia o constructo activo. 
Se ignora de forma consciente
y falta de ética a la investigación

Se genera por medio de la manipulación de cierto contenido, además, se realiza de manera consciente, y en general, tiene como base el querer ocultar cierta información. Tiene como objetivo mantener la ignorancia sobre algún tema en particular; así como, el ocasionar duda, incertidumbre y desinformación.

Un ejemplo es la reserva u “ocultamiento” de contenido descubierto por parte de la ciencia, esto con el fin de mantenerlo hasta su publicación y de esta manera obtener cierto beneficio monetario de por medio. El problema que se presenta con este tipo de ignorancia en tanto ocultamiento de información no es sólo hacer que las personas se mantengan ignorantes sobre cierto tema, sino que conlleva que no exista en realidad un diálogo e intercambio abierto de las ideas que competen a la información que se oculta. La publicación es una forma de reclamar propiedad intelectual, pero las ideas a menudo también se comparten “abiertamente” sólo dentro de un espacio social restringido4.

Aun cuando se publique la información, ésta también está bajo disposiciones particulares, ya que se presentará muchas veces sólo hacia un público escogido y restringido, pues se determina que estas personas saben del tema expuesto y que ello permitirá el aumento de información. No obstante, también se considera la contraparte, porque en algunas ocasiones la información en su totalidad no será expuesta al público en general, ya sea por interés económico o de prestigio social.

Un ejemplo sobre ignorancia como estrategia, que es externo al ámbito académico, es el caso de la industria tabacalera. Las industrias tabacaleras supieron, desde el principio, que su negocio generaba problemas a la salud; sin embargo, esto no fue un impedimento mercantil y buscaron ofrecer sus productos bajo propaganda engañosa. Sin embargo, la propaganda de las tabacaleras realizó un slogan con el contenido: “justo lo que ordenó el médico”5 y en el caso de la marca CAMEL, aseguraron que este tipo de cigarros eran los que más consumían los médicos: si eran los médicos quienes fumaban esta marca, entonces era seguro para cualquier otra persona, pues los médicos eran los que sabían sobre salud y si ellos sabrían sobre salud, entonces no habría ningún riesgo de consumir los cigarros. Por fortuna, en el año de 1950 se les prohibió a las tabacaleras hacer este tipo de afirmaciones en su propaganda, lo que llevó a que éstas buscaran una forma “sutil” de mostrar “los beneficios” de consumir este producto; por este motivo, en las propagandas siguientes se asoció el fumar con la juventud, la belleza, la libertad, etc.

Casos como el anterior, pueden completarse para su entendimiento con el falsacionismo popperiano. Popper siguió un modelo monista: hay una teoría que debe ser refutada hasta que se ponga en entredicho. Siempre se ataca a la teoría, y si esta sale ilesa, entonces la teoría se hace más fuerte. Popper asumió que la teoría es anterior a la observación y que lo científico es refutable. Para demostrar esto, utilizó un sustento lógico: modus tollens. Si P implica Q; y si Q no es verdad; entonces P no puede ser verdad. Este sustento le permitió realizar conjeturas y un principio regulador, el cual, tenía como puntos centrales que la teoría fuese menos precisa y probable para así tener mayor falsabilidad; además de más información, que fuese más científica y, que, por tanto, ésta fuese más inverosímil. Todo lo anterior, dentro de un sistema que siguiese en la búsqueda del progreso científico.

Bajo la rúbrica anterior, podemos comprender que no se llevaría a cabo una verificación de la teoría sobre la causa de cáncer, pues jamás se podrían verificar todos los casos por los que fueron acusados. Lo que harían sería falsear la hipótesis sobre la idea de que ellos eran los causantes de cáncer, lo que llevaría a mostrar que ellos no eran los responsables.  En otros términos, para que una hipótesis fuera verdadera era necesario que se deslindaran de ella los enunciados observacionales de modo que, si éstos no se verificaban, la hipótesis podía sin problema, ser refutada.

La ciencia es, por tanto, una acumulación de afirmaciones falsables que, hasta ahora no han sido probadas como falsas. Es decir, se puede acumular información sobre los posibles motivos de causa de cáncer; sin embargo, esto no prueba que el consumo de tabaco sea el causante de esto; es más, probaría en todo caso que al no poder demostrar todos los casos que hay de cáncer, ellos no serían los responsables. Y, se podría, en efecto, partir de la mayoría de los casos, pero quizá en esa otra parte que no corresponde a la mayoría, se demuestre que hay otras causas de esta enfermedad. En efecto, puede ser probable que ellos sean culpables, pero no es del todo verdadero. La probabilidad, aunque es grande, no demuestra objetividad en el caso de ser ellos los responsables de la enfermedad en sus consumidores. La estrategia que se utilizó para frenar las acusaciones fue la de realizar más investigaciones que les permitieran mostrar que ellos no eran culpables. Estas ayudaron a demostrar que ningún número de experimentos realizados para descubrir si el cigarro era el origen del cáncer, podía verificar totalmente la teoría que se tenía de que ellos eran los causantes de cáncer y los responsables de la muerte de miles de personas.

Dentro de este constructo de ignorancia se plantea también el problema de la responsabilidad de quienes utilizan esta ignorancia para mantener la desinformación en la sociedad. En el caso de las tabacaleras, podemos asumir que sus acciones fueron irresponsables debido a que no sólo no informaron de manera correcta a sus consumidores sobre los riesgos que se tenían al fumar, sino que, además utilizaron herramientas tanto económicas como científicas para mostrar que sus productos no eran dañinos a la salud.  Este tipo de ignorancia es peligrosa para quienes son portadoras de ella y además la provocan. El generar desinformación es un grave problema ético, y aunque en muchas ocasiones se puede utilizar en beneficio de alguien, es poco probable que sea así. La falta de ética de la investigación y la búsqueda del éxito puede llevar a la muerte a las personas involucradas. 

Es importante mostrar que en efecto debe existir una tolerancia a la ignorancia, es decir, la ignorancia es buena en tanto no se busque el conocimiento a un precio alto. Pues comprendemos que no todas las personas desean saber todo y pagar este precio tan alto por el conocimiento.

Ignorancia virtuosa: la decisión de
no informar para beneficio del
otro y ética de la investigación

¿La ignorancia puede ofrecernos algún tipo de acción que nos permite ser virtuosos?  Algunas personas toman la decisión de no dar información antes de confirmar que ésta no llegará a manos equivocadas, es un acto virtuoso en tanto virtud ética de ser prudentes en la que la sabiduría, la inteligencia y la comprensión se consagran en el actuar de la persona que toma la decisión de hacer que el otro ignore cierta información para salvaguardar su salud, la integridad, etc., de la persona a la que le llegará la información.

Para comprender este tipo de ignorancia, pondré un ejemplo que permitirá entender cómo es que este tipo de ignorancia ayuda a salvaguardar la seguridad de las personas. El ejemplo refiere al peróxido de acetona (triperóxido de triacetona, peroxiacetona, TATP), producto que es en demasía peligroso debido a su compuesto químico y por ser una sustancia altamente explosiva. Se tomó la decisión de ocultar la información de cómo podía fabricarse para que la gente no se hiciera o hiciera daño, ya que, este puede ser fabricado con productos de uso doméstico y por este motivo, puede ser un gran riesgo para la salud, la vida de quien lo fabrique y de potenciales víctimas. 

El que se propague información sin ningún tipo de responsabilidad, puede tener consecuencias graves; un ejemplo de ello es lo ocurrido en los Atentados de Cataluña del 17 de agosto de 2017. Se cree que durante dos meses se prepararon los atentados del 17A, los integrantes de este atentado compraron centenares de litros de agua oxigenada y acetona para fabricar el explosivo llamado ‘la madre de Satán’ y así causar la muerte de cientos de personas.

La ignorancia entonces, puede ser una respuesta para aquello que deseamos y/o preferimos que no se sepa y además es una forma de aseverar que no queremos informar sobre cierto contenido. Sin embargo, este deseo no es desde un sentido negativo, ya que aquello que no se quiere que se sepa puede ser porque no se quiere que el conocimiento caiga en manos erradas, o que las investigaciones pongan en riesgo a la naturaleza o a los humanos y que sólo se dé para un fin económico. Este tipo de ignorancia busca tener principios éticos, aunque puede tener una paradoja, ya que, para muchas personas es preferible tener conocimiento a cualquier costo y hay quienes eligen no tener este conocimiento pues no vale la pena el precio que se paga; esto podemos pensarlo desde la ética de la investigación y los problemas que conlleva. 

Y es así, y por lo anterior, que podemos afirmar que, en efecto, la ignorancia es útil siempre y cuando se sepa como conducirla.

Mira la ponencia:

Notas

[1] Traducción propia. “Iain crafted agnotology from among these possible options, using gno as the root (meaning “to know”), a as the negating prefix, a t added as the marker of the participial (yielding gnot), and -ology as the denominative suffix.” (Proctor, 2008, 34).

[2] También conocida como post hoc, ergo propter hoc, es decir, literalmente: «Después de esto, luego a causa de esto». En su nivel más bajo, se trata de una forma de superstición. Shermer, M. (2008). Por qué creemos en cosas raras. Alba. pp.110–111.

[3]Traducción propia. “Ignorance here is seen as a resource, or at least a spur or challenge or prompt: ignorance is needed to keep the wheels of science turning. New ignorance must forever be rustled up to feed the insatiable appetite of science.” (Shermer, 2008, p.12).

[4] Traducción propia. Publication is one way of claiming intelectual property, but ideas are also often shared “openly” only within some restricted social space” (Proctor N. Robert and Londa Schiebinger, 2008, p.17).

[5] Traducción propia. “Just what the doctor ordered.” (Proctor N. Robert and Londa Schiebinger, 2008, p.18).

Bibliografía

Agustín G. (Julio 2016). La Agnotología: Sociología de los campos de ignorancia y de los sujetos de su producción social. Fernández. Comité Científico del XII Congreso español de Sociología. “Ponencia llevada a cabo en XII Congreso español de Sociología” Comité Científico del XII Congreso español de Sociología. Universidad Laboral, Gijón.

Barnes, B. El problema del conocimiento. La explicación social del conocimiento. León Olivé, comp. UNAM

Cudmani, L. Aristóteles y Galileo. Revista de enseñanza de la física.

Feyerabend, P. (1988). Tratado contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento. Tecnos.

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Louët, S. (20 septiembre de 2016). Macchiarini Scandal: Overstepping the research etichs mark. https://www.euroscientist.com/macchiarini-scandal-overstepping-research-ethics-mark/

Olivé, L. y Pérez, A. R. (2010). Filosofía de la ciencia: teoría y observación. Siglo XXI.

Morendo Coronado, M. M. (2014). Estudio Dft de la reacción: acetona y peróxido de hidrógeno para la formación de triacetona triperóxido (Magister en Química). Universidad de Cartagena, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. https://repositorio.unicartagena.edu.co/bitstream/handle/11227/2152/Estudio.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Shermer, M. (2008). Por qué creemos en cosas raras. Alba.

Popper, K. (1991). Conjeturas y refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico. Paidós.

Proctor. R. (2008). Agnotology: the making and unmaking of ignorance. Stanford University Press. 1st edition.

Imagen | Unsplash

Artículo de:

Sofía Alvarado M. (autora invitada):
Mtra. en Filosofía de la Ciencia (UNAM). Estudiante de Griego Moderno en la ENALLT. Especialista en Filosofía de la época moderna y en Historia de la Ciencia.

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