En el presente artículo se pretende abordar de manera un tanto generalizada la postura que toma Johannes Hessen en su obra “Teoría del conocimiento”, especialmente el apartado sobre la postura filosófica del escepticismo. Esto con la intención de desarrollar un texto que nos hable a ciencia cierta lo que significa el escepticismo para la filosofía ya que se considera una postura importante entre algunas otras, pues su aplicación a los problemas de la filosofía no es nada nuevo, sino más bien es tan antigua como la filosofía misma tuvo lugar.

Primeramente, se considera a la postura escéptica como el opuesto al dogmatismo, por una parte, el dogmatismo considera la existencia de la posibilidad de un contacto entre el sujeto y el objeto siendo esta misma comprensible en sí misma, por el contrario, el escepticismo niega tal posibilidad. Afirma también la escéptica que el sujeto no puede aprender el objeto que tiene frente de sí como problema de conocimiento por lo tanto aprender el objeto como fuente de conocimiento para la escéptica es prácticamente imposible, de esta manera nos damos cuenta de que la escéptica afirma de manera implícita que no podemos emitir ningún juicio por lo que debemos evitar cualquier forma de juicio sobre los objetos, sucesos y acontecimientos de la realidad y el mundo que nos rodea.

De alguna u otra manera como nos los dice Hessen en su texto sobre la teoría del conocimiento, el escepticismo desconoce la posibilidad del objeto, mientras que el dogmatismo en cierta forma está ignorando el conocimiento del sujeto. El escepticismo también está orientado hacia una imposibilidad de todo conocimiento o incluso más hacía la imposibilidad de un conocimiento determinado. Uno de los posibles casos de escepticismo es el radical el cual es llamado escepticismo lógico. También existe el escepticismo metafísico el cual se encarga únicamente de analizar el conocimiento metafísico en cambio cuando se trata de conocer los valores de una sociedad determinada estaremos ante un escepticismo ético como también de índole religiosa.

El escepticismo ético nos dice que es completamente imposible el conocimiento moral osea el conocimiento sobre los valores humanos que están inmersos dentro del imaginario social, mientras que el escepticismo religioso de la misma manera niega la posibilidad de todo lo relacionado con el conocimiento religioso o con la existencia de Dios, pues uno de sus principales tópicos de investigación del conocimiento religioso es el dogma de fe sobre la existencia de un ser creador de todo el universo, en especial en las tradiciones judeocristianas, entre algunas otras. Existe también un escepticismo metódico el cual nos habla sobre un método y el escepticismo sistemático de una posición de principios.

Debemos también de tomar en cuenta que estos mismos postulados sobre el escepticismo son parte de una misma postura filosófica escéptica; esta postura metodológica está fundamentada en la posibilidad de dudar de manera general todo a lo que al ser humano se le manifiesta en la conciencia natural como lo verdadero y lo falso, rechazando lo falso y se dirige hacia una investigación de una verdadera verdad o conocimiento absolutamente cierto (Hessen, 1989). 

La postura filosófica del escepticismo no es nada nuevo que haya surgido en nuestra época contemporánea, el escepticismo por el contrario lo podemos encontrar en primera instancia en la época antigua entre los griegos pues su iniciador fue Pirrón de Elis (360-270), él afirmaba de manera clara y precisa que no era posible un contacto directo entre el sujeto y el objeto, la mente humana o la consciencia natural no tienen la posibilidad de aprender su objeto de análisis e investigación empírica de la realidad, para el escéptico no existe el conocimiento como tal, por lo tanto, si se nos presentan dos juicios contradictorios, uno es tan verdadero como el otro, de igual forma se nos presenta una negación de las leyes lógicas del pensamiento en cuanto al principio de contradicción, puesto que no existe ni conocimiento ni juicio verdadero, Pirron de Elis trata de no emitir ningún juicio de valor y solo permanecer en el silencio. 

Existe también un escepticismo medio o académico, en donde podemos encontrar como exponentes principales a Arcesilao (241 d. de J.C.) y Carneades (129 d. de J.C.) el cual no es tan radical como el escepticismo de entre los griegos o también conocido como Pirrónico. Por el contrario, el escepticismo académico afirma que no es posible el conocimiento exacto, citó a Hessen en su teoría del conocimiento:

Jamás podremos tener la certeza de que nuestros juicios concuerden con la realidad. por lo tanto, jamás podremos afirmar que tal o cual proposición es verdadera; pero sí podemos afirmar que parece verdadera, que es posible. En consecuencia, no existe la certeza absoluta únicamente la probabilidad la diferencia que existe entre estas posturas; la antigua y el académico gravita en torno a la posibilidad de alcanzar una opinión probable.

Johannes Hessen, 1989

Podemos encontrar tiempo después un escepticismo posterior, el cual es representado por Enesidemo (Siglo I antes de J.C.) como también por Sexto Empírico (Siglo II d. de J.C.) que también siguió parte de la tradición del escepticismo Pirrónico. 

Posteriormente en la época moderna, podemos encontrar al escepticismo, solo que este tipo de escepticismo no es del todo radical ni absoluto, por lo que se trata de un escepticismo especial. Por ejemplo; el filósofo francés Montaigne (1592) nos plantea una forma de escepticismo ético; David Hume un escepticismo metafísico, en Bayle tampoco se rastrean indicios de un escepticismo Pirrónico, por lo que se le compararía con el escepticismo medio. Descartes quien plantea la duda metodológica o el derecho a dudarlo todo, para él no existe el escepticismo de principio, sino solamente el escepticismo metódico (Hessen, 1989).

Vemos que el escepticismo radical o absoluto se contradice a sí mismo, pues sostiene que el conocimiento es imposible, pero al hacerlo está expresando un conocimiento. Por una parte el hecho, admite la posibilidad del conocimiento y lo aplica y al mismo tiempo lo cree del todo imposible, de esta manera vemos que el escepticismo está en contradicción consigo mismo. Por otra, la postura del escepticismo actúa como subterfugio cuando admite un juicio de valor, por ejemplo: que “el conocimiento es imposible”, se está planteando una duda, cuando dice que por ejemplo también: “el conocimiento no existe, pero lo que pienso también está en duda”. Así, de esta manera, también se está expresando un tipo de conocimiento. El escepticismo afirma y duda de manera simultánea la posibilidad del conocimiento, por lo que se encuentra en una contradicción antes expuesta. 

Los escépticos de la antigüedad notaron a su vez que el escepticismo únicamente puede salvarse de las contradicciones para consigo mismo, las antes expuestas con anterioridad, si se detiene de hacer juicios, pero si esta posición es llevada al extremo, en cierta manera también un tanto insuficiente. 

De esta manera el escepticismo no debe de formular ni ejecutar ningún otro acto del pensamiento, pues al realizarlo, existe la posibilidad del conocimiento y cae de alguna u otra manera en una contradicción consigo mismo. Así nos damos cuenta de que en un escepticismo absoluto, carece de valor la aspiración al conocimiento de la verdad. El escepticismo que no es refutado por la lógica al abstenerse de todo juicio como también de todo acto del pensamiento, se encuentra derrotado dentro del ámbito de la ética, por lo que el escepticismo puede ser rechazado no por que este fuera del alcance de la lógica, sino porque nuestros valores morales lo rechazan, la cual considera como un valor la aspiración a la verdad.

También existe un sistema de escepticismo mitigado, en él se afirma que no existe la verdad ni la certeza, únicamente la posibilidad. Sabemos por otra parte que nuestros juicios no pueden ser verdaderos, únicamente se puede afirmar que son una posibilidad, pero de igual forma, esta manera de escepticismo tiene otro tipo de contradicción de principio que existe en la actitud escéptica. El concepto de probabilidad supone el de la verdad. Probablemente es todo lo que se aproxima a lo verdadero. Por lo tanto, quien renuncia al concepto de la verdad, también debe abandonar el de probabilidad (Hessen, 1989).

Desde la postura de Hessen el escepticismo tanto general como absoluto es una actitud un tanto imposible en sí misma. Mas desde la postura del escepticismo especial no se puede afirmar los misma. Así, el escepticismo metafísico el cual niega en primera instancia la posibilidad del conocimiento de lo suprasensible, puede parecer algo imposible negar la posibilidad del conocimiento, pero de alguna u otra manera no encontramos contradicción alguna. Y encontramos lo mismos desde el escepticismo ético o religioso. Mas no es del todo correcto insertar estas mismas posturas dentro del concepto de escepticismo.

Entendemos desde los mismos comentarios de Hessen que el escepticismo es primordialmente absoluto y de principio. En la misma obra de Hessen se poseen otras denominaciones para las posturas escépticas que se analizan dentro de la misma obra en el apartado de la postura escéptica. Una de ellas es el positivismo el cual es el nombre que se le da al escepticismo metafísico. Esta misma postura fue iniciada por Auguste Comte (1789 -1857) la cual está sujeta a lo que puede y debe demostrarse positivamente lo que sería los hechos de la experiencia fuera de toda especulación metafísica. Para esta postura positivista solo existe un conocimiento y un saber, los cuales pertenecen a la ciencia particulares, mas no es posible el conocimiento metafísico o filosófico como tal.

Para el escepticismo religioso se emplea el termino de agnosticismo el cual fue empleado por Herbert Spencer (1820-1903), la cual sostiene que es imposible conocer el absoluto. El concepto de “escepticismo ético” se expone dentro de una teoría con el nombre de relativismo. Puesto que en el escepticismo llega a tener algunos errores tiene mucha importancia dentro de la historia del pensamiento del individuo y de la humanidad en general, pues se le llega a considerar como una postura filosófica de gran importancia para la comprobación de juicios a priori, pues el escepticismo es una reacción contra el dogmatismo, ya que el dogmatismo mantiene una confianza casi ciega en la capacidad del ser humano de conocer los objetos de la realidad y por lo tanto el escepticismo no hace más que problematizar el mismo conocimiento. La duda es de vital importancia para el filósofo, puesto que este mismo no se conforma con las soluciones expuestas por el dogmatismo, por el contrario, busca nuevas formas de resolver los problemas que competen al ser humano en general.

Bibliografía

Hessen, J. (1989). Teoría del Conocimiento. Panapo, Caracas.

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Artículo de:

Luis Alberto Ruiz (colaboración):
Psicólogo y estudiante de filosofía. Ha estudiado Tanatologia; también le interesa el budismo tibetano (estudió en Casa Tibet México).

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