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El no-sentido también puede ser explicado desde la corriente filosófica del absurdismo, que nace a partir de la publicación del manuscrito más relevante del francés Albert Camus, esta es, el Mito de Sísifo.

Es por ello por lo que el principio en el que se basa Camus es que todo esfuerzo realizado por el ser humano como intento para alcanzar el sentido se muestra insignificante, por lo menos, en aquello que respecta a los ámbitos de la existencia del ser humano. Esto significa que, el ser humano que no cese en la búsqueda de sentido va a caer, muy probablemente, en el escepticismo más absoluto, ya que, no hay ninguna forma -al menos objetiva- de poder encontrar el sentido. Por eso, la vida es concebida como un mero hecho en el que reina la inercia y la repetición de unas conductas – más o menos buenas- , de tradiciones y costumbres heredadas.

Es lógico que el ser humano, guiado por su principio de razón, intente buscar el sentido, ya que, este no está diseñado para concebir que algo es por el mero hecho de serlo, no hay nada que sea porque sí. Durante la historia del pensamiento, se ha intentado justificar la necesidad de existencia de manera incansable, incluso, algunos encontraron como causa “eficiente” a Dios, como aquello que ordena y organiza el cosmos. Aquí se muestra de forma muy clara a los extremos que se han llegado para justificar nuestra existencia. Por ello, cuando hablamos del pensamiento ateo, esta solución que se plantea queda vetada, pues no les es posible entender la figura de Dios. Y, cuando esta posibilidad desaparece, no hay ninguna justificación ni causa al sentido, por lo que, nace el absurdo o el no-sentido. Igual ya es hora de aceptar que hay cosas que no tienen una justificación y que, simplemente, son. Dicho lo anterior, cabría preguntarnos sobre la categorización del absurdo ¿es fuente del principio de razón? ¿o es que este principio no debería de contemplarse? Existe una necesidad imperiosa -casi absurda- de encontrar la causa de todo lo que es. ¿La razón humana es tan limitada que no permite comprender que la no justificación de una cosa es por el hecho de ser? Es por ello, que, cuando el ser humano -guiado por su naturaleza humana de razón y justificación- pone en tela de juicio que algo puede estar desprovisto de justificación -que no es otra cosa que caer en el absurdismo– se desvanecería la categorización de absurdo aplicado tanto a los individuos como a lo más general que existe, el eterno -o increado- cosmos, para darnos cuenta de que todo cuanto existe está desprovisto de justificación.

Para terminar haciendo propias las palabras de Camus, este postulaba que el afrontamiento óptimo ante la situación del absurdo ha de ser la de la asimilación y aceptación del mismo, lo que conlleva exprimir al máximo la existencia pero aceptando la nulidad del sentido que esta posee, que al final, es lo único con lo que nos podemos quedar -sin que ésta este justificada o basada en fundamentos-, ya que para probar que tiene sentido habría que conocer los motivos, causas que justifican su sentido, cosa que, hasta el momento, nadie ha sido capaz de probar.

Imagen | Pixabay

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#absurdismo, #filosofía en la red, #no-sentido, #pensamiento contemporáneo

por Mercedes González García

Estudiante de la carrera de Filosofía y de Educación Primaria por la Universidad de León de Castilla y León, España. Apasionada de la Filosofía y de la búsqueda de respuestas de las grandes incógnitas que han planteado la raza humana por el simple hecho de existir.

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