La muerte. La muerte no solo es un concepto, es un sentimiento, incluso, si podemos ponernos en un plano más ficticio, podría ser el juicio estético que encierra a otros juicios estéticos. Es algo difícil de comprender, pero va más a la forma en que experimentamos una muerte cercana. En ella, encontramos un sinfín de sentimientos hacia un cuerpo, un alma perdida, una percepción diferente, y quien no haya tenido un suceso parecido, tampoco puede tener un sentimiento así.

La muerte ha sido caracterizada, conceptualizada, objetivizada, pero ¿y si la humanizáramos?, hablo de una humanización como tal, la muerte que siente, la muerte que percibe, la muerte que toca. La muerte que se enamora. Constantemente hablamos de ella como una acción, un ente, pero nunca llegamos a suponerla como algo real, pues lo es, pero físicamente no la podemos señalar. Y aunque muchos sucesos parecidos no se puedan apuntar con el dedo, ninguna ha sido tan enigmatizada como lo es la muerte, la desaparición de un individuo.

Saramago logra hacerlo, pero, sobre todo, nos da la oportunidad de ver el punto de vista que tiene la muerte hacia su “vida”, su trabajo, su forma de seguir día con día. Es interesante comprender que la muerte puede tener sentimientos, pues nos pone en un plano más emocional sobre ella, nos deja ver que tal vez no es tan mala, que para ella no es fácil ser lo que es. Colocándola de esta forma, es más sencillo hablar de ella, pues parte de nuestra visión puede desaparecer, al menos desde mi punto de vista, para verla como algo natural, algo que, sin su presencia, el mundo sería una catástrofe. No tendríamos en que creer, ni como recordar.

Saramago continua con una perspectiva de la muerte que nos deja ver un poco más de lo que podría ser un mundo sin no muertos. Esa es la pregunta de mi ensayo: ¿qué pasaría si algún día dejáramos de morir? Es una pregunta valida, pues en el día escuchamos personas que reniegan de ella, que no la quieren y que simplemente hacen lo que sea para evitarla, desde cremas para que no se asome en su rostro, hasta rezos para que no se tope con ella día con día. En la mayoría de esos comentarios, existe una angustia por la cual pasamos al no comprender que es la muerte, a donde va, a donde nos lleva. Con esto no se niega el dolor que incluye aceptarla, ni tampoco el miedo que nos crea saber que todos terminamos así, pero es posible que exista una forma diferente de mirarnos y mirarla. La muerte, en un concepto, podría describirse como oscuridad, tristeza y fin.

Considerando esto, las personas ven a la muerte como algo negativo, aun sin conocer lo que viene después. Comúnmente nos acordamos de eso en momentos felices, pero el problema es que esos momentos son efímeros, nos dejan de hacer conscientes de nuestra voluntad de vivir, y son los momentos en los que tampoco comprendemos con real consciencia de lo que estamos diciendo, pues en los malos momentos la vida difícilmente es aceptable. Ese es uno de los errores más grandes del ser humano, creer que se necesita más tiempo y que este, a su vez, permitirá que la vida sea sencilla, feliz, tranquila, y que fuera de quien no lo tiene, sufre constantemente.

Justo a eso quiero llevar mi ensayo, a como la percepción de la vida y de la muerte la tenemos solo en torno a diferentes catarsis que suceden en nuestra vida. El hecho de sentirse bien en un momento no significa que este dure por siempre, ni que así será el resto de una vida. A veces cuesta comprender que la muerte no es tan mala como la vida, y no quiero ser pesimista, pues realmente el punto es no comprender a la muerte como la forma negativa de todo, sino que, por el contrario, marca un ciclo, y cuando este acaba, debe de aceptarse, pues al final, a algunos les hará un favor, a otros, les hará comprender si la vida valió o no la pena.

Las intermitencias de la muerte tienen dos temas que me gustaría abarcar: la forma de humanizar a la muerte y como esta puede ser algo que no es tan malo, así que no es de sorprender que en lapsos abarque partes del primer tema, pues del segundo haré este ensayo, pero mi fascinación por ambos se conjuntaran. Espero.

La muerte, tema central en este libro, tiene muchas vertientes, pero como dije antes, las personas siempre lo relacionarán con lo negativo, el miedo que produce imaginar que después de ella no hay nada más, es lo que hace que el ser humano le tema, pero algo que nunca tomamos en cuenta es que la muerte es la base de nuestra vida, de nuestras creencias, de nuestra forma de actuar día a día.

Es difícil decirlo para algunos, pero Saramago lo presenta bien: sin la muerte, la iglesia no existiría. En el libro explica como la iglesia contempla la posibilidad de cambiar ciertas cosas en su forma de dictar la religión, pues, sin la muerte no hay resurrección, y sin la resurrección simplemente no hay Dios, no hay Jesús, no hay nada, ni siquiera hay forma de dictaminar a lo bueno de lo malo.  La muerte pone a la religión en un plano de “intervención” en el que, al llegar la hora, esta tiene la capacidad de hacerte llegar a un lugar mejor del que estamos, uno que será eterno y en el cual, no habrá algún tipo de tristeza.

Y suele ser curioso, pues las personas inocentemente creemos que, al no morir, las sensaciones negativas también se irán, los problemas y el ritmo de vida que tenemos cambiaria, pero no es así. La eternidad no exenta de dolor, de remordimiento. Existe un fragmento en el libro, en donde uno de los hombres aun conscientes le pide a su familia llevarlo a la frontera para morir, pues el cuerpo no es lo único que pesa en la muerte, sino el alma, la conciencia. El ser humano no tiene la capacidad de soportarse por mucho tiempo, pues la vida hace que el mundo se empobrezca ante nuestros ojos y a nuestra alma le sea más difícil de seguir. Creo yo, que el dolor interminable está en nuestros pensamientos, y que con este no se puede vivir en ocasiones, pues de ellos se alimentan nuestros miedos, nuestros enojos, la forma en que miramos a los demás y las reacciones que tenemos a diversos ambientes.

En esa parte, he de reconocer que me conmovió y dolió la forma en que Saramago abarca la no muerte: una suspensión. Tan solo es un coma repentino, en el que el corazón sigue latiendo, pero no eres nada, más que un cuerpo, y es necesario parar en esto, porque si la “eternidad” fuera de esta forma, sería algo realmente catastrófico en todos los sentidos, como lo ha explicado el libro, como lo intento explicar yo. Entonces la verdadera pregunta es si realmente se quiere seguir viviendo. Saramago plasma en la anhelación del ser humano lo que más miedo les da.

Podemos coincidir en que la muerte no tendría que ser de un carácter tan malo, pues gracias a ella, nuestro instinto no sale a la luz. En el libro, existe incluso la necesidad de matar a las personas, porque si nuestro propio cuerpo es una carga, más el de un ser ajeno, que no por ser querido, signifique que el cuidado de este sea menos pesado. Creo que en este punto entra realmente una situación que pone en riesgo la moral de cada uno de nosotros.

Es difícil decirlo, pero las personas no comprenden el sentido de la muerte, no la comprenden a ella y tampoco que es su deber, el deber de todos nosotros como seres en el mundo. Todo es efímero, nada puede ser eterno, porque sería doloroso. La muerte no lo ha de hacer por gusto, tan solo es la responsabilidad que le han consignado, la cual debemos de respetar, porque ella también ha de querer salir, comprender de lo que tememos y porque, sin hacer algún caso a que debe terminar con la vida de todos.

He de lamentar que mi sentimentalismo hacia la muerte haga que mi ensayo se vaya por otro lado, pero realmente es algo que catalogo como bello, pues comprender a la muerte como un ser con “vida”, hace que te encariñes con ella, que te produzca lagrimas al solo pensarlo. La muerte, que produce tanto, también deja de producir, no solo en un aspecto físico, sino también en algo emocional.

La muerte emocional, del alma, es uno de los sucesos que nadie toma en cuenta hasta que la persona física se va. El mundo se considera aislado de las emociones hasta que realmente las aviva en alguien o algo, es una forma de expresar que estamos vivos y que frente a las circunstancias podemos reaccionar. No me gustaría abarcar este tema, porque realmente es uno de los más sensibles para mí, pero no consideraba justo dejarlo fuera de este ensayo, pues es fundamental comentar la existencia de un tipo de muerte como esta.

En conclusión, creo que Saramago abarca de una forma fabulosa la muerte, a mi parecer, es uno de los mejores libros que he leído, y que, por consiguiente, me dio para pensar en muchas formas a la muerte, me encariñe con ella y me hizo considerar la vida desde otro aspecto. Esto como comentario personal.

La muerte, a partir de todas las bases que nos da el libro, nos permite aplicar otro tipo de panorama, comprender mejor el tiempo y pensar la vida de una forma en la que las personas no deben de atacarla, tan solo aprender a vivir con ella. La muerte, como concepto, es uno de los fenómenos de la vida que fundamenta nuestra existencia, recordemos que para que un concepto exista, debe tener su contrario. Sin la muerte no habría vida, sin la vida no habría muerte. Al final, hemos de darnos cuenta de que nuestro pensar, nuestra forma en que llevaos la vida continuamente, está girando alrededor de la muerte, ya pusimos el ejemplo de la iglesia, quien fundamenta su enseñanza en la muerte más que en la vida.

Bibliografía

Saramago, J (2015) Las intermitencias de la muerte. México, De bolsillo.

Imagen | Pixabay

Artículo de:

Paola Ramos Ramos (autora invitada):
Escritora y cineasta, 24 años, CDMX. Estudiante de todo lo interesante que es la vida.

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por autores invitados

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