El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

Reflexionar no siempre es sencillo, y menos si queremos tomar a los animales como una perfecta alegoría con el buen vivir, o la manera adecuada de hacerlo; pero John Gray, un teórico y filósofo de la ciencia política británica1, logra, desde su experiencia felina, llevar al lector hacia las grandes lecciones que, según él, nos pueden enseñar los gatos.

A lo largo del texto el autor va rebotando comparaciones entre cómo se supone que viven los felinos y la contraparte humana; una de sus estas se da cuando habla acerca de la búsqueda de la felicidad, y la angustia que esto nos trae como seres humanos. Comparando con los gatos, Gray nos comenta el cómo ellos viven el día a día, sin angustiarse, desembocando, para él, en el motivo principal por el cual dichos animalitos están felices, mientras nosotros, con ese anhelo de lo futuro, nos olvidamos de vivir el presente.

Una de las cosas más apasionantes de sus líneas fue cuando el filósofo habla en contra de la filosofía, tomando como eje la religión:

Las personas filosofan por el mismo motivo por el que rezan. Saben que el sentido que han forjado para sus vidas es frágil y les aterra la posibilidad de que se venga abajo.

Para el autor, religión y filosofía tienen un mismo objetivo: ataraxia. Es decir, ambas desde su trinchera intentan menguar el desasosiego que la vida, por ser vida, provoca. Y aquí, nuevamente, los gatos tienen algo que enseñarnos: ellos no necesitan examinar sus vidas, para estos vivir no vale la pena; esta singular característica, no tener “un sentido de vida“, es clave para no sufrir, para no añorar, y para vivir de una mejor manera.

John Gray rescata que buscarle un sentido a la vida es algo intrínseco a nuestra naturaleza, pero esto es nuestra prisión. Los gatos, siguiendo el párrafo anterior, al no tener un sentido, carecen de dicha cárcel, una celda que nos lleva constantemente a examinar y reflexionar sobre aquello que hemos hecho y lo que, más importante aún, debemos hacer.

Una de las principales batallas que pierden los gatos frente a los perros como animales de compañía es la manera en como expresan el afecto que -en teoría- sienten por los humanos con los que viven. Mucho se ha dicho2 sobre que los gatos no han sido domesticados por los hombres, ya que tienen una forma muy extraña, por decirlo a menos, de expresar cariño.

Tomando esto como hilo central, el autor critica a las relaciones amorosas en lo general y cómo muchas de las características gatunas son déficits en las formas de amor humano. Los gatos -parafraseando- no aman para distraerse de la soledad o el aburrimiento, sino que lo hacen cuando tienen el impulso por hacerlo, cuando disfrutan de la compañía.

Para hacer tan severa afirmación, Gray se sirve de las crónicas de la relación entre un corresponsal de guerra norteamericano y un gato vietnamita, la pérdida de su compañero felino de Mary Gaitskill y dos narraciones literarias; leer estos relatos, a la par de cómo lo vincula con las expresiones de amor, es un homenaje a aquellos que somos dueños de felinos y, sobre todo, una invitación a quiénes no los conocen, a darse la oportunidad de relacionarse con ellos.

La clave ética del ensayo de John Gray es el hecho de reconocer que podemos aprender mucho de otras especies, que los humanos no somos intrínsecamente superiores a otras especies: somos animales sin jerarquía y esto nos debería de llevar a conducirnos mejor no solo entre humanos, sino entre todas las especies del planeta.

Así mismo, insiste el autor, esta animalidad nos tiene que hacer reflexionar sobre nuestros actos, ya que muchas veces nuestros instintos y deseos se disfrazan de altruismo y razón.

Filosofía felina es un texto que, haciendo gala de su nombre, nos introduce de forma magistral a la manera en como los gatos no solo ven la vida, sino cómo la viven. Vivir la vida a lo gato, sin querer más allá de lo que estamos viviendo, puede llevarnos a la felicidad. La clave: olvídate de perseguir la felicidad y tal vez la encuentres.

Notas

[1] Wikipedia. (s. f.-b). John N. Gray. https://es.wikipedia.org/wiki/John_N._Gray

[2] Smith, C. (2017, 20 junio). Un exhaustivo estudio de genes felinos sugiere que incluso después de que los felinos entrasen en nuestras vidas, permanecieron sin cambios durante miles de años. National Geographic. https://www.nationalgeographic.es/animales/2017/06/los-gatos-se-domesticaron-si-mismos-segun-sugieren-nuevas-pruebas-de-adn

El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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