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Al pensarlo un poco, la relación entre filosofía y cine parece casi evidente. Las obras cinematográficas constantemente se relacionan con temáticas humanas y conflictos éticos, por muy entretenidas o simples que puedan parecer. Al igual que puede suceder en la literatura, filosofía y arte junto con sus expresiones, nos parecen terrenos afines, o al menos imaginamos de inmediato como pueden estar estrechamente relacionados. Desde la antigüedad los poemas épicos y obras narraban temáticas con altos contenidos humanos en ellos, el viaje, el amor, la guerra, lo heroico y lo trágico, temas que con el pasar del tiempo, se siguieron desarrollando hasta el día de hoy. Así también, cuestiones éticas y problemas relacionados con el qué hacer y con el deber se han convertido en temas principales de obras literarias y audiovisuales.

Las expresiones artísticas han tenido su debido cambio y progresión. Es así que debemos tomar en consideración cómo a través de los años y con el avance tecnológico se ha ido ampliando este espectro artístico de expresión, por ejemplo, con nuevas expresiones musicales o corporales, ya sea el baile o música en vivo, y en un caso más sofisticado que ha tenido una amplia repercusión y ha llegado a casi todo el mundo, el cine. Este último sumando cada día nuevos adeptos, lanza cada año innumerables películas convocando una cantidad ingente de personas las cuales se reúnen en grupo o solitariamente a presenciar estas obras audiovisuales. Por lo tanto, esta nueva expresión sin duda llama nuestra atención, abriendo la posibilidad de reconocer en ella una cierta educación a los individuos a través de las historias narrativas y contextos presentes en los filmes. No debe quedar exento de discusión la posibilidad de que las películas o bien eduquen a este fin positivo o incluso puedan influir negativamente, pues la proyección e inspiración que tienen en nosotros sin duda ha marcado a más alguno.

El Cine como elemento instructor

Martha Nussbaum, autora estadounidense la cual se ha dedicado a estudiar la relación entre literatura y filosofía, sostiene que lo que más destaca en una narración literaria es su estructura temporal, el devenir de episodios los cuales exponen la dificultad que entraña para un personaje la persecución de un bien querido, la dificultad de tomar partido, de elegir, de formarse una imagen del mundo y de sí mismo. En una narración no debemos jamás dejar de considerar aquello que le afecta a los personajes, aquello que los constriñe, ya sea la dificultad de tomar una decisión, un punto de quiebre, o una situación ética.

El seguimiento de una narración coloca al lector ante la expectativa de cómo personajes diversos persiguen alcanzar sus propósitos en medio del devenir de una red temporal de acontecimientos que no se pueden controlar.

(Fonnegra Osorio, 2013).

La narración literaria pone en escena casos concretos en los que están en juego sueños acerca del futuro, cambios de fortuna, pasiones, problemas, discusiones, disputas de poder, amistades, amoríos, e igualmente y el aspecto más importante para mí, deliberaciones en las que se pone a prueba el deseo de obrar correctamente.

Por lo tanto, uno de los aspecto más importantes de la narración literaria, en la cual podemos incluir la narración fílmica tiene que ver con una cierta postura que se adquiere al entrar en contacto con estos relatos. Al hacernos conscientes de todas estas historias podemos tomar parte en ella y pensar, reflexionar en torno a qué se debe hacer, cuál es la mejor decisión que se puede tomar. Una película al igual que una novela, puede evidenciar las consecuencias de una mala acción como de una muy buena, e instarnos a actuar con base en ella. En esto, la parte interesante está en cuanto el lector hace este análisis y los entiende desde su propia historia y perspectiva. En la visualización de obras cinematográficas, tal como en las narraciones literarias, encontramos elementos que muestran la vulnerabilidad de la existencia humana, permitiéndonos ampliar nuestra experiencia con base en la capacidad imaginativa, es decir, desarrollamos la capacidad de pensar como sería estar en lugar de tal personaje, de interpretar con inteligencia el relato de aquel y entender sus sentimientos, deseos o expectativas que puede tener (Fonnegra, 2013).

Al igual que la narración literaria, el cine puede cumplir una finalidad similar, combinando de una excelente forma todo lo que es un relato literario. Al leer una novela tenemos la historia configurada en nuestra mente y en una manera más directa con las películas, presenciamos la historia con imágenes movientes. Nos adentramos a un contexto el cual penetra en nuestro entendimiento de una suerte más directa, obteniendo una historia que se configura en torno a personajes, problemáticas, ambientado con una banda sonora y un entorno que parecen superar la narración literaria. Por lo tanto, el cine puede proporcionarnos al igual que la narración literaria, la oportunidad de comparar nuestras ideas del bien y mal, con una historia ficticia en vista de mejorarlas, para hacer dialogar nuestro pensamiento y en última instancia, aprender más sobre lo bueno y malo. Pues una película bien puede mostrarnos las consecuencias de ser un hombre malvado o actuar de mala forma. Y he aquí lo importante, pues las películas pueden cumplir una importante labor ética.

Stanley Cavell, filósofo que dedicó parte de su obrar a reflexionar sobre el cine dice: “(…) el cine democratiza el saber y, por tanto, nos lo impone como una bendición que también es una maldición” (2008). Es así que este saber democratizado, puede ser entendido como un llegar con conocimiento y enseñanza (y para mí la más importante: la filosófica) a todo aquel que consuma cine. Se sostiene que al igual que la literatura, bien puede el cine tener una enseñanza moral y humana. El saber democratizado parece entonces inspirar y mostrar una temática presente en el mundo, que nos infunda conocimiento e información al respecto.

Igualmente, Víctor Arévalo, siguiendo a Stanley Cavell afirma que el cine es filosofía en acción, es decir que, por medio de sus propios recursos expresivos, logra mostrar problemáticas tradicionales de la filosofía, dándoles una propia respuesta, en otras palabras, las “redescubre”. Así, el cine da un diálogo y reactivación a la filosofía al ser expresada no de una manera apagada y repetitiva, sino trabajada con otras posturas expuestas en el film. Para Arévalo (2008), Cavell entiende las películas como medios pensantes de filosofía, como ejercicios filosóficos.

La ética Kantiana

Antes de Immanuel Kant eran muchas las éticas que rondaban el contexto filosófico y práctico, las cuales proponían a través una serie de reglas o normas una mejor vida y un camino hacia un bien supremo. Por lo tanto, todas las éticas anteriores a Kant eran materiales, es decir, planteaban en una serie de mandatos el quehacer clasificando los actos buenos o malos con base en el acercamiento de la consecución del bien supremo. En resumen, la ética material tiene un contenido y te dice qué hacer para conseguirlo.

Para Kant, estas éticas tenían algunas deficiencias partiendo primeramente en que son empíricas a posteriori, es decir, sus preceptos son hipotéticos o condicionales y finalmente heterónomas. Así, en una búsqueda de fundamentar una ética formal, Kant considera que no hay nada en el mundo que pueda ser considerado bueno por sí mismo, sin restricción alguna, a excepción de una buena voluntad (Kant, 2019). La buena voluntad no es estimable en cuanto a su fin, su propósito y todo aquello de lo cual sea visto con un fin interesado o provechoso. Para Kant, la buena voluntad es como una joya que brilla por sí misma, posee su valor en sí mismo, y a dicho valor nada puede añadir ni mermar la utilidad o el fracaso.

Por lo tanto, Kant formula la ética formal, una ética basada ya no en contenidos extraídos de la experiencia y qué diga qué hacer, sino que nos dice cómo debemos actuar, cómo debemos obrar. Esta ética es universal y racional, por lo mismo es llamada formal. Ya no está basada en reglas ni en elementos empíricos a posteriori, sino que es a priori, donde la ley moral es puesta por el mismo individuo. Este ahora debe obrar por deber, y el deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley. En resumen, el valor del carácter estará allí donde se hace el bien por deber y no por inclinación o buscando beneficio. (Kant, 2019). Una acción por deber tiene su valor moral no en el propósito que ha de alcanzar, sino en la máxima que lo llevó a cierto individuo a tal acción, no depende de la realidad del objeto, sino del principio del querer. El valor de una acción moral subsiste en el principio de la voluntad.

Por lo tanto, Kant defiende el imperativo categórico como la forma moralmente correcta para actuar. Un individuo al hacer un acto práctico debe preguntar si su máxima por la cual obró de esa manera es aceptable, y para saber esto debe preguntar si la máxima podría ser una ley universal. Utilizando el ejemplo de hacer una promesa hipócrita para salir de un apuro, Kant afirma que aquella acción tiene lugar muy a menudo, y si bien, puedo en determinado momento querer la mentira, no puedo querer de ninguna manera hacer una ley universal del mentir. Kant no limita el razonar ético, sino que lo extiende para todo aquel que, gozando de intelecto, pueda actuar moralmente bien y no se confunda. Para nuestro autor, no es necesario que posea un conocimiento agudo y certero, tampoco que tenga una vasta experiencia con respecto al curso del mundo. Para saber que he de hacer para que mi querer sea moralmente bueno, basta con que me haga la siguiente pregunta: “¿Puedes querer que tu máxima se convierta en una ley universal?” (Kant [Trad. Roberto R. Aramayo], 2019). Si la respuesta es no, es una máxima reprobable.

Finalmente, Kant señala que actuar por inclinación, movido por las pasiones e intereses le quita valor moral a la acción, pues solo cuando se obra por deber y respeto a la ley, es donde tiene verdaderamente valor moral la acción. El imperativo categórico es la acción desinteresada, no se hace como medio para conseguir algo más, sino que: “(…) sin referirse a ningún otro propósito, declara la acción como objetivamente necesaria de suyo al margen de cualquier otro fin, vale como principio apodíctico-práctico” (Kant [Trad. Roberto R. Aramayo], 2019). Además, Kant manifiesta que debemos obrar siempre de tal modo que utilicemos a la humanidad siempre como un fin, y nunca como un medio. Por lo tanto, en resumen, el reto Kantiano está en lograr una ética totalmente a priori, universal y racional, en el cual la ley moral esté puesta por el mismo individuo, al hacer un juicio personal de cómo actuar. Además de actuar basándose en el deber, no movido por inclinaciones ni intereses personales, sino que por deber, incluso donde uno mismo pueda salir perjudicado.

Django: sin cadenas

Ya una vez analizado esto, podemos proceder a identificar sus referencias en el cine y cómo, en este caso, parece mostrarnos un actuar por deber. Así, llegamos al film: “Django sin cadenas” (2012) dirigida por Quentin Tarantino. Este film de gran repercusión mundial y aclamado por la crítica, se sitúa en el lejano oeste estadounidense, en la vida de un cazarrecompensas llamado Dr. King Schultz (interpretado por Christopher Waltz) el cual solicita la ayuda de un esclavo negro llamado Django (interpretado por Jamie Foxx), para identificar ciertos objetivos buscados los cuales capturaría y solicitaría su debida paga. Entre esto, paga la libertad del esclavo negro y acudiendo a la gratitud de este hombre, le solicita dicha ayuda.

En respuesta a la paga de su libertad y favor solicitado por el Dr. King Schultz, Django acepta reconocer dichos objetivos y ayudar a capturarlos. Todo surge de acuerdo a lo planeado, capturan los objetivos y en el proceso logran conocerse más íntimamente y hacerse amigos. Entre tanto, Django le comenta al Dr. King la situación que estaba pasando su esposa como sirvienta en Candyland, plantación dirigida por Calvin Candie (interpretado por Leonardo DiCaprio). Siendo utilizada como chica de confort, además de estar separada de su esposo Django, le hace notar su congoja y desesperación debido a su lejanía y le expresa sus intenciones de rescatarla. En respuesta a esto el Dr. King acepta ayudarlo a buscar a su esposa, haciendo referencia a una vieja leyenda alemana ficticia de un héroe llamado Siegfried que salva a su amada llamada Broomhilda, de un monte rodeado de fuego y protegido por un dragón. Para sorpresa de Django en cuanto a esta disposición de ayudarlo, le pregunta qué lo impulsa a hacerlo. Al momento de conversar dicho tema, entre el Dr. King y Django surge este interesante diálogo:

Django: ¿Por qué le importa lo que me pase? ¿Por qué quiere que halle a mi esposa?

Dr. King: francamente, nunca le había dado la libertad a alguien. Y ahora que te la di, me siento vagamente responsable por ti, y cuando un alemán conoce a un Siegfried real, es un acontecimiento. Como alemán estoy obligado a ayudarte a rescatar a tu Broomhilda.

(Tarantino, 2012).

Sin duda no parece coincidencia que el personaje de Dr. King sea alemán, pues podemos considerar una cierta herencia kantiana de tradición en él, que lo lleve a actuar de esta forma. No obstante, sin ahondar más ello, podemos considerar que, con base en dicho diálogo, junto con la posterior ayuda que le proporciona el Dr. King a Django sin exigirle absolutamente nada a cambio, fue un acto en relación con el imperativo categórico o por deber. Debemos recordar que este último es un acto desinteresado, que responde al deber. Más aún, para Kant, la conducta cobra un genuino valor moral cuando responde al deber y no a la inclinación, entendiendo de esa manera el mandato bíblico: ama tu prójimo como a ti mismo. Es decir, únicamente actuando por deber, sin ninguna inclinación o interés que impulse a ello, es como se actúa por amor (Kant, 2019).

De esta manera podemos considerar que el Dr. King obedeció al imperativo categórico, en cuanto le proporcionó una ayuda desinteresada a Django, sin exigirle dinero, bienes o algún favor, solo por el deber, o respondiendo en última instancia al mandato bíblico mencionado anteriormente. El amor al prójimo, el amor práctico para Kant libre de toda sensibilidad, llevó al Dr. King a realizar dicha ayuda para incluso morir en el acto. De esta manera bajo la máxima quizás de: “Se debe ayudar al amigo cuando pasa necesidad” se desarrolló estas historia y premisa entre dos hombres, ubicados en el viejo oeste, pero viendo en ellos una conducta atemporal, humana e igualmente … libre.

Conclusiones

El cine entonces cumple un rol importante a la hora de entregar información, pues no podemos pasar por alto bajo ninguna manera dichos comportamientos de los personajes e ideas retratadas que pueden educar moralmente o al menos inspirar en los espectadores una educación moral. Nos vemos inspirados por el actuar moral, en este caso del Dr. King Schultz, y podemos incluso desear actuar como él. En caso contario, buscaríamos la debilidad de la acción kantiana y podríamos desarrollar una crítica hacia este mismo o en su defectos hacernos mantenernos lejano a el. La proyección retratada puede inspirar e indicar un camino a seguir que los espectadores y amantes del cine pueden considerar para con sus vidas, aunque no lo hagan adrede.

En este caso la moral kantiana parece quedar bien reflejada en dicho film, denotando una acción por mero deber y concluyendo la historia con un posterior final cerrado. Sin vacíos de otro tipo, el acto del Dr. King se reduce simplemente a colaborar bajo ningún otro interés, denotando un acción moral, y según lo visto anteriormente, dicha acción puede servir de educación e instrucción a quien en ello se vea reflejado o interesado.

Finalmente queda por investigar el impacto cuantitativo del cine en los espectadores o en una determinada sociedad, rastreando incluso un área cualitativa de influencia en ellos. De esta manera se podría fundamentar aún más la relación individuo-cine y como este último se proyecta e influye en el, descubriendo un área de investigación estética y filosófica.

Bibliografía

Arévalo, V. (enero, 2008) Mostrar y decir: la relevancia filosófica del cine y su relación con la argumentación en filosofía. Segundo congreso nacional de filosofía.

Cavell, S. (2008) El cine, ¿puede hacernos mejores? Buenos aires: Katz editores.

Fonnegra, C. (2013) “Martha Nussbaum: la relación entre literatura y filosofía desde una perspectiva aristotélica” en Katharsis, No. 16 (julio-diciembre, 2013), pp. 245-265).

Kant, I. (2019) Fundamentación para una metafísica de las costumbres [Trad. Roberto R. Aramayo]. Madrid: Alianza Editorial.

Imagen | Tarantino, Q. (director). (2012). Django Unchained [Django sin cadenas] [Película]. Columbia Pictures. 

Artículo de:

Felipe Muñoz B. (autor invitado):
Estudiante de 4to año de filosofía en Concepción Chile, en la universidad UCSC. Le gusta el cine y la reflexión filosófica en torno a el, al igual que la literatura. Su meta académica es dedicarse a la investigación.

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por autores invitados

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