Para comprender la comparación argumentativa entre las teorías de los autores Churchland y Chalmers, debemos definir los conceptos clave. Por una parte, dentro de la teoría de Churchland, se encuentran: materialismo eliminativo – materialismo reductivo. 

Materialismo eliminativo: “Es la tesis que sostiene nuestra concepción de sentido común acerca de los fenómenos psicológicos que constituye una teoría radicalmente falsa, una teoría tan esencialmente defectuosa que tanto sus principios como su ontología serán eventualmente desplazados; más que reducidos con fluidez, por una neurociencia completa […]“. (Churchland, P., 1989). 

Materialismo reductivo: teoría que sostiene que todo lo que existe puede explicarse en términos físicos. [El fisicalismo también puede comprenderse de esta manera]. 

Por la otra, dentro de la teoría de Chalmers están los conceptos: conciencia y el problema difícil (“the hard problem”)

Conciencia: cualidad subjetiva de la experiencia. 

El problema difícil (“the hard problem”): el comportamiento está acompañado de una experiencia subjetiva. 

Ahora bien, pasemos a la explicación de cada una de las teorías. Comenzaremos por la teoría de Churchland. Esta expone que la mente se puede entender por medio del cerebro. Es decir, el origen de lo que conocemos como nuestros pensamientos, deseos, creencias, etc., provienen del cerebro y sus conexiones que, por cierto, Paul Churchland afirma que la ontología de esos elementos desaparecerá, así como sucedió con las brujas, unicornios, duendes, etc., pues no hay cabida para la metafísica (por ejemplo, lo que se le ha llamado “alma” o “espíritu” durante siglos) en la explicación de la mente o conciencia. Todo puede correlacionarse con lo físico. “Para entender la mente, primero debemos entender cómo funciona nuestro cerebro” (Churchland, 2015)1

Me parece curioso que la mayoría de las analogías que se hacen sobre el problema mente – cerebro es explicado en cómo funciona un ordenador, lo que nos lleva al tema de las inteligencias artificiales: debido a que la mente parte de las secciones del cerebro, estas pueden ser replicadas en un robot, por ejemplo. 

Hay que tomar en cuenta de que existen dos posturas sobre si la mente y el cuerpo son dos cosas distintas (dualista), o si la mente y el cuerpo es parte de lo mismo (monista). Evidentemente, Churchland califica en la postura monista. 

El materialismo eliminativo es consistente con la alegación de que la esencia de un sistema cognitivo reside en la organización funcional abstracta de sus estados internos […] el materialismo eliminativo no implica, así, el fin de nuestras preocupaciones normativas. Sólo implica que ellas tendrán que ser reconstituidas en un nivel de comprensión más revelador: el nivel que va a proporcionar una ciencia madura […]2  

En la cita antes mencionada, Churchland rebate a la Psicología Folk (PF)3, exponiendo que esta no tiene ningún sustento científico para tomarla en serio, y que, irónicamente, ha sido el tipo de psicología que ha predominado durante milenios. Esta teoría se ha ido construyendo a partir de experiencias (empíricamente), por lo que lo vuelve subjetivo y, por ello, no puede ser clasificado como conocimiento científico. 

Ahora, para Chalmers, la teoría de los Churchland -Paul y Patricia- es aceptable, pero no explica la totalidad de la conciencia, ya que él sostiene que la conciencia no puede ser explicada en términos fisicalistas, pues esta no sólo logra exponer que los procesos mentales se originan en las diversas partes del cerebro, sino que tampoco explican cómo. 

La explicación física es muy apropiada para la explicación de la estructura y de la función […] pero la cuestión de la conciencia no es sólo una cuestión de la estructura y función. Una vez que explicamos toda la estructura física relacionada con el cerebro y explicamos cómo se realizan las diversas funciones cerebrales, queda una especie ulterior de explanandum: la propia conciencia.

¿Por qué debería toda esa estructura y función dar origen a la experiencia? La historia acerca de los procesos no lo dice4.  En resumen, el materialismo reductivo sólo muestra la estructura física, pero no el contenido. 

Chalmers divide el problema mente – cuerpo en dos partes: problemas fáciles y el problema difícil. Los problemas fáciles son aquellos que comprenden la variación de comportamientos y el cómo funciona el cerebro de los humanos, pero la cuestión del problema difícil es: ¿cómo es que los comportamientos están acompañados de la experiencia subjetiva? 

Si bien, la ciencia y el cerebro, por naturaleza, puede tratarse objetivamente, pero esto no puede ser posible cuando hablamos de la conciencia, pues en su totalidad es subjetiva debido a esta experiencia individual. Chalmers hace una comparación de los términos fundamentales para entender lo que nos rodea, los cuales son: espacio, tiempo y masa. Para que la conciencia pueda ser entendida, debe ser tratada como un término fundamental, así como los que acabamos de mencionar. 

Entender la conciencia sería la clave para entender el universo y a nosotros mismos5

Si la conciencia se explicara en su totalidad por medio de correlaciones cerebrales (materialismo reductivo), se podría hablar de ella de forma universal, esto es, por ejemplo, que todos pudiéramos pensar lo mismo o nuestro pensamiento fuera predecible, pero, el problema difícil es que la conciencia es subjetiva por naturaleza, ya que conlleva experiencias individuales. 

Lo que la neurociencia está intentando hacer es comprender la conciencia tan sólo por medio de correlaciones, no con explicaciones. 

Conclusiones: 

Me parece irónico que la teoría materialista me resulte desconcertante por afirmar que los procesos mentales se generan a partir del cerebro, en lugar de que lo desconcertante sea la afirmación de que son metafísicos. Supongo que es gracias a que esa idea ha sido la predominante y la que se nos ha inculcado desde siempre. 

El mayor de los miedos o la renuencia a afirmar esto es la deshumanización, es decir, si todo lo físico puede replicarse, y hasta la mente resulta ser física, ¿entonces qué nos hace ser humanos? ¿Cuál es nuestra “esencia”? Ni siquiera artísticamente podría contestarse esta pregunta, debido a que ya existen inteligencias artificiales que tienen la capacidad de reproducir poesía, música o piezas pintorescas, inclusive jugar ajedrez. 

Claro que, en algún momento, estas máquinas tienen sus limitaciones, y ahí es donde podríamos añadir la “creatividad” como algo fundamentalmente humano, y que la inteligencia artificial, si no es actualizada continuamente, no puede seguir generando nuevo contenido. 

Es un gran avance para el desarrollo tecnológico porque podemos beneficiarnos de ello facilitando nuestra vida y dejando de perder tiempo en cosas o situaciones que las máquinas puedan hacer y, por tanto, seríamos más productivos – o eso quiero pensar –. Así como cualquier gran revolución, como en su momento lo fue la imprenta, el internet y ahora con las teorías que afirman que la mente es algo totalmente cognoscible por el humano, dejando de recurrir a la metafísica para buscar una explicación que no se puede ni negar ni afirmar, nos dará una cosmovisión muy distinta a la que se ha tenido durante siglos. 

¿Por qué menciono el desarrollo tecnológico? Patricia Churchland menciona en una entrevista que muchos gobiernos han decidido invertir millones en el área neurocientífica, no sólo con la finalidad de mejorar la calidad de vida (salud), sino para desarrollar nueva tecnología6

Creo que no se debería tener miedo a la “Naturalización de la mente” (entender el proceso mental en términos del funcionamiento cerebral. Puede que en una parte sea de esta forma, pero, coincido con Chalmers en el sentido de que no termina por explicar en su totalidad lo que es la conciencia. Podría ser que toda la experiencia subjetiva de la que él habla (contra argumento hacia los Churchland) sea por medio de las interacciones externas físicas: cultura, formación, educación familiar: ¿cómo puede esto demostrarse físicamente en nuestro pensamiento? 

Es probable que nosotros como humanos no tengamos la capacidad para saber la respuesta a este tipo de preguntas, pero, siendo consciente de la manera en cómo avanza la tecnología, en un futuro será posible tener acceso a esa información. 

Notas

[1] Chalmers, D. (1996). La mente consciente: en busca de una teoría fundamental. Barcelona: Ed. Gedisa. 

[2] Churchland, P. (1986). Neurophilosophy: toward a unified sciencie of the mind-brain. Massachussets: Cambridge. 

[3] Churchland, P. (1995). Materialismo eliminativo. Barcelona: Paidós. 

[4]Churchland, P. (29 de jullio de 2015). Neurophilosophy. (S. Science, Entrevistador). 

[5] Chalmers, D. (14/07/2014). How do you explain conciousness? (TED Talk). 

Artículo de:

Cynthia Santana (autora invitada):

Lic. en Filosofía (Universidad de Guadalajara), host del podcast Laberinto del Pensamiento, creadora de contenido, audiolibros y correctora de textos.

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Imagen | Unsplash

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por autores invitados

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