La Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica es un documento publicado el 30 de abril de 2020 por el Consejo de Salubridad General en México donde se detallan aspectos importantes a revisar ante la emergencia de salud dada por el virus de Covid-19. Elaboraré esta crítica en dos momentos. En el primero haré un esbozo rápido de lo que la Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica establece. En lo segundo haré algunas objeciones a cuestiones que necesiten atención, precisión o esclarecimiento desde mi perspectiva.

La Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica precisa su utilización en un escenario en el que la cavidad de personas en estado de enfermedad crucial ante la pandemia de COVID-19 en instituciones de salud superen las capacidades de atención. De ahí que la guía tenga como fin destinar orientación, principalmente, con fundamentación ética para ordenar prioritariamente a dichas personas y establecer acciones en grupos de Triaje médico.

Dichos grupos de Triaje se constituirían idealmente por:

  • “Oficial de Triaje: un(a) médico(a) intensivista o un(a) médico(a) urgenciólogo(a).
  • 2do Oficial de Triaje: un profesional de la enfermería intensivista o de urgencias médicas.
  • Administración: un(a) administrador(a) del centro de salud.” (Consejo de Salubridad General, Guía bioética para asignación de recursos de medicina crítica, p, 4)

Los cuales, ante la emergencia pública, necesitarán conducirse con un objetivo distinto a si se llevase una práctica médica cotidiana, puesto que, en lo habitual de las valoraciones médicas, su objetivo es “prevenir, tratar o curar las enfermedades o padecimientos de un paciente en específico” (Consejo de Salubridad General, Guía bioética para asignación de recursos de medicina crítica, p, 2) siguiendo los principios bioéticos de beneficencia, no-maleficencia, autonomía, y justicia. En suma, en las prácticas médicas habituales para la asignación de recursos de salud que son escasos se hace uso del principio de justicia (el trato de los pacientes es igualitario), en correspondencia con el orden de llegada (para adquirir tratamiento médico se establece el requerimiento en orden de su solicitud), y el principio de necesidad médica (se dan los recursos médicos priorizando a los que lo necesiten con más urgencia). Así, conferir tratamientos y maquinaría escasos tiene una pauta prefijada.

No obstante, en emergencias de salud pública estos principios se volcán en una rivalidad que les hace chocar por las distintas esferas sociales, económicas, y culturales que circundan en México. Porque sin duda alguna nos encontramos con distintas realidades que hacen vislumbrar las desventajas de posibilidades sociales, por ejemplo, la rapidez con la que se acude a una institución de salud en presencia de un estado crítico de enfermedad. En suma, cuando se trata de una aplicación masiva por una emergencia sanitaria el objetivo es atender al mayor número de pacientes para salvar a la mayoría de las vidas al hacer que estos se recuperen o, sencillamente, sobrevivan haciendo uso de maquinaria y medicamentos insuficientes.

De los dos puntos anteriores, es decir: la rapidez de desplazamiento de las personas en un estado crítico de enfermedad hacia una institución de salud y que estas estén condicionadas para atender al mayor número de pacientes. Se sigue la aplicación del principio de justicia social ante dicha la emergencia de salud pública, el cual versa sobre el valor igualitario de todas las personas, de ahí que puedan estar posibilitadas a recibir atención médica igualitaria. Además, teniendo en cuenta que se debería salvar la mayor cantidad de vidas por completarse, se está dando prioridad de uso de equipos médicos escasos a las personas más jóvenes por el hecho de no haber completado la mayoría de las etapas de vida. Se clasifican los años prioritarios así: “0-12, 12-40, 41-60, 61-75, y +75.” (Consejo de Salubridad General, Guía bioética para asignación de recursos de medicina crítica, p, 3)

Por lo cual, el establecimiento de protocolos accionarios como los que se otorgan en la mencionada guía cobra sentido, pues ayuda a clasificar escalonadamente el cómo se brindará atención a las personas y, a partir de ello fijar la asignación de recursos médicos escasos. Haciendo uso del equipo de Triaje para:

“1) Evitar los conflictos de intereses en la asignación de recursos,

2) Mantener la equidad procedimental en la toma de decisiones sobre a quien se admite a la unidad de cuidados intensivos y a quien no se admite a la unidad de cuidados intensivos, y

3) Evitar la angustia moral al personal de salud a cargo de pacientes críticamente enfermos, al quitarles la responsabilidad de las decisiones de triaje.” (Consejo de Salubridad General, Guía bioética para asignación de recursos de medicina crítica, p, 4)

Sucintamente, describiré otros puntos que se detallan a realizar en la guía por parte de los equipos de triaje de las instituciones de salud donde se llegue a aplicar la misma.

  • Los equipos de triaje supervisarán, evaluarán expedientes de pacientes admitidos, asignarán priorización a los dichos, actualizarán de manera continua la lista de admitidos en situación de enfermedad crítica e informarán decisiones a los familiares de los pacientes. Todo esto, idealmente, de manera virtual.
  • Existirá un sistema de apelación ante las resoluciones del equipo de Triaje. Las hay permitidas y no-permitidas, las primeras son las que piden se recalcule la priorización de personas en estado de enfermedad, y las segundas son las que piden el restablecimiento del sistema de priorización.
  • En caso de que algún personal de salud que esté en la zona de enfermos de COVID-19 se enferme, se primará su atención médica.
  • Se priorizará la atención y uso de recursos médicos escasos acorde con una escala de puntuaciones.
  • Si en dicha puntuación empatan dos pacientes, entonces, se recurrirá al principio de vida-completa.
  • Si esto no desempata, se elegirá al azar teniendo en cuenta la mortalidad entre los sexos.
  • Se brindará atención psicológica para evitar más contagios y facilitar duelos en muertes.
  • Si no se califica para el grupo de cuidados críticos, de igual manera, se tendrán constante revaluación para seguir el desarrollo de la enfermedad.

Dicho lo anterior, precisaré observaciones.

  1. La Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica especifica que se implementará en el caso de que personas en estado crítico de enfermedad sobrepasen el número posible se ser atendidos, en suma, tendiendo en cuenta que los recursos médicos disponibles son escasos. Pero, yo me pregunto… si de ente mano se sabe sobre lo escaso en los medios de salud ¿por qué no organizar con antelación la distribución prioritaria de los mencionados?
  2. El establecimiento del equipo de triaje tiene como objetivo primordial disminuir la angustia moral en el personal médico, pero dichos equipos de triaje son, igualmente, personal médico que puede angustiarse. En primer lugar, por tantas funciones a desempeñar. Luego, porque no se prevé que los equipos de Triaje también fijan relaciones personales y de sentimientos para con los pacientes y familiares que evalúan.
  3. El principio de justicia social se rompe en el momento de dar prioridad al personal médico que combate en el área que se encuentran los pacientes con COVID-19. En un primer momento se define que la “edad, sexo, afiliación política, discapacidad, y riqueza no excluyen a ningún paciente de ser candidato para recibir atención médica” (Consejo de Salubridad General, Guía bioética para asignación de recursos de medicina crítica, p, 2), pero enseguida se anula lo dicho y se favorece al personal médico que atiende casos de COVID-19 en caso de ser contagiados.
  4. El principio de vidas-por-completarse tampoco tendría vigencia en un escenario en el que un joven en contraposición con un personal de salud que enfrenta casos de COVID-19 enfermasen críticamente a la par. Porque no se delimita en qué casos el personal de salud tiene prioridad de atención médica, en suma, tampoco se atiende la cuestión de las posibilidades de recuperación bajas o nulas.
  5. No se delimita de qué manera se hará la revaluación de los pacientes tanto en estado crítico como a los que no fueron admitidos, sino sólo se dice que se recalculará en puntaje de priorización.
  6. Cuando se evalúan a dos personas con respecto a la escala de puntaje y estos coinciden en ellos, en un primer momento se hace frente para la resolución teniendo en cuenta el principio de vida-completa, pero, en última instancia, se elige al azar. Lo cual me parece una manera de elegir arbitraria, además no se tienen en cuenta cuestiones psicológicas, pero sí de género. Porque se precisa que “cuando los pacientes se encuentren empatados hay que tomar en cuenta que la tasa de mortalidad por COVID-19 no es la misma entre los sexos.” (Consejo de Salubridad General, Guía bioética para asignación de recursos de medicina crítica, p, 9)
  7. Respecto a los tipos de apelación, en los pacientes no-permitidos que son el posicionamiento que se le da mediante el sistema de priorización. Me parece incompleto porque no admite críticas que pudiesen ser fructíferas para el mejoramiento de los procedimientos.
  8. Por último, los recursos médicos escasos, los cuales son el punto raíz del por qué a la elaboración de la guía, no se precisan. Sino que, por el contrario, sólo se nombran como mucho la escasez de la ventilación mecánica asistida.

Concluyentemente, en la Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica se mencionan datos ya conocidos en torno a las instituciones de salud, a saber: los escases de recursos médicos. Sin embargo, en su intento por establecer un protocolo accionario ante dicha escases en los recursos médicos, y la emergencia sanitaria que trajo el COVID-19, no se precisa contundentemente casi nada. Porque, la priorización que se establece no es consecuente con el principio de no-contradicción, puesto que, priman atención médica y recursos escasos en personal de la salud que desempeña funciones en las áreas de COVID-19 cuando en un primer momento se pretendía seguir el principio de justicia social en concordancia con el principio de vidas-completas. En suma, en los equipos de Triaje no se les toman consideraciones psicológicas, sino que sólo se les ve como agentes insensibles y multifuncionales. También, el que no se acepten comentarios apelativos en el sistema de priorización de los pacientes, es cuestionable porque no se abre la pauta para un diálogo argumentativo, sino que se pretende su aceptación dogmáticamente. Por lo demás, estos son los puntos que considero contienen mayor flaqueza, y que necesitan revisión.

Bibliografía

Consejo de Salubridad General. (2020). Guía bioética para asignación de recursos de medicina critica. CSG. Disponible en: http://www.csg.gob.mx/descargas/pdf/index/información_relevante/GuiaBioeticaTriaje_30_Abril_2020_

Imagen | Pixabay

Artículo de:

Claudia Eréndira Gómez González (autora invitada):
Estudiante de Filosofía en la UDG. Inclinación por la educación, la ética y la estética.

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por autores invitados

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