¿Eres de artes o de ciencias? ¿Independiente o femenina? ¿Inteligente o sensual? Hay muchas oposiciones o dualismos, algunos de los cuales parecen superados (nunca del todo) de tan manidos, otros aún anclados en nuestra forma de concebir al ser humano. Hedy Lamarr fue un reto a todos ellos.

Nació en Austria en 1914 como Hedwig Eva Maria Kiesler. Puede afirmarse que lo más destacado de su currículo es que fue coinventora, junto a George Antheil, de la primera versión del espectro ensanchado que permitiría las comunicaciones inalámbricas de largas distancias, patentada en 1942. En el contexto de la II Guerra Mundial, buscaron un “sistema de comunicación secreta” y crearon este invento precursor de la wifi. Los principios de su trabajo se unieron a la tecnología Bluetooth y son similares a los métodos utilizados en las versiones heredadas de Wi-Fi.

Pero Hedy Lamarr ha sido apenas recientemente reconocida y afamada por esto. Lo que la llevó a la fama fue su carrera como actriz, siendo considerada una de las más bellas que ha dado la historia del cine. Su gran salto a la fama lo dio interpretando a Dalila en la película Sansón y Dalila, de Cecil B. DeMille (1949). Pero ya mucho antes había hecho historia por su interpretación en la película checoeslovaca Éxtasis, de Gustav Machaty (1933), (en ella aparece todavía como Hedwig Eva Maria Kiesler), película que fue condenada por tratar abiertamente el tema de la infidelidad, pero sobre todo por mostrar explícitamente y por primera vez en el cine un orgasmo femenino.

Sin duda tuvo que ser una mujer tremendamente inquieta, en el mejor de los sentidos. Los personajes realmente inspiradores para el ser humano son aquellos que aspiran no al poder, la riqueza o la fama, sino a la realización. Su vida fue también reflejo de su inquietud; casada desde joven con quien resultó ser un simpatizante nazi, huyó de su tierra natal a EE.UU. escapando de la tiranía y las ataduras a que la tenía sometida su celoso marido. La misma curiosidad y valentía que la llevaran a rodar aquella escena del orgasmo la llevó también a pensar activamente en el conflicto mundial y en cómo podrían los aliados ganar terreno en él. Hedy se dio cuenta de que las señales que guiaban los misiles y torpedos de los aliados eran muy fáciles de interferir. Antheil y ella dedujeron cómo se podía cambiar de frecuencia inspirándose en los cambios de las notas en una pianola. Ciencia y arte. Pero, sobre todo, inquietud y creatividad.

No fue lo único que inventó. También le sugirió a su amigo Howard Hughes el diseño de un avión más rápido que uniera la forma de un pez con la de un pájaro; diseñó señales de tránsito e insistió en la creación de pastillas que convirtieran el agua en gaseosas… En un artículo de El País dedicado a ella citan1: “La esperanza y la curiosidad sobre el futuro me parecían mejores que lo seguro del presente. Lo desconocido siempre fue tan atractivo para mí… Y todavía lo es”.

El animal con logos. El animal que siente, desea y sueña. Esa es la naturaleza que está a la base de la ciencia y del arte. Y en Hedy Lamarr se encapsularon en el envase más bello. Gracias, Hedy, por tu inspiración tan plenamente humana.

Notas

[1] El País. (2018). Hedy Lamarr: Mujeres de la Ciencia. https://elpais.com/especiales/2018/mujeres-de-la-ciencia/hedy-lamarr.html

Imagen | Wikipedia

Artículo de:

Esther C. García-Tejedor (autora invitada)
Doctora en Filosofía (UNED) y Licenciada por la U. Complutense de Madrid. Profesora de Filosofía en Secundaria y en Bachillerato.

#8m, #día de la mujer 2022, #filósofas en la red, #filosofía en la red, #inventoras, #mujeres

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!