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Encontramos en el texto de Olvera Romero & H. Beuchot Nietzsche algunas interpretaciones desde la hermenéutica analógica donde se exponen algunas ideas del filósofo alemán. Nietzsche es un símbolo de la filosofía del siglo XX el cual se estarán interpretando algunos de los conceptos claves de su obra en especial los relacionados a su primera obra filosófica el origen de la tragedia.

De lo que se trata es de realizar una interpretación lo suficientemente completa y enriquecedora desde la herramienta de la hermenéutica analógica intentando estar entre Apolo y Dioniso y buscando así una verdad que en principio es contextual sin dejar de lado la obra del autor para de esta manera aclarar algunos puntos expuestos en su obra sin dejar de lado también la tradición y el momento actual. A partir de todo esto estaremos de alguna manera filosofando de la mano de Friedrich Nietzsche tan intempestivo como lo menciona el autor y siendo así en gran medida el responsable de la filosofía del siglo XX tal y como el mismo lo advirtió en algunas de sus obras al decir que su filosofía era muy adelantada para su tiempo.

Se aplicará en este ensayo una lectura sobre Friedrich Nietzsche desde la hermenéutica analógica aplicada al texto del mismo Nietzsche , el cual es el autor más comentado, estudiado y reinterpretado del siglo XX, exponiendo un nuevo paradigma filosófico (Olvera Romero & H. Beuchot, 2017). Se tomarán en cuenta dos posiciones un tanto diferente como antagónicas lo que sería lo unívoco y lo equivoco una dualidad que se manifiesta en su metaforicidad donde sus dos divinidades más representativas son Dioniso y Apolo. Se partirá desde Dioniso una divinidad que no busca más que el desenfreno entre los cantos del ditirambo, la locura divina de las mujeres, siendo esto parte de la tradición de los griegos puesto que forma parte de su misma tradición.

Lo que se intenta desde la postura del autor es encontrar en Nietzsche una nueva interpretación que nos dé la posibilidad de entenderlo de una nueva forma, lo que buscamos es entender su discurso oracular desde una óptica nueva, impidiendo de esta manera que la obra filosófica de Nietzsche caiga en el olvido entre los libros viejos de filosofía del siglo pasado, sino más bien encontrarle un sentido que se adapte al pensamiento actual y se puede reinterpretar con el método de la hermenéutica analógica, para de esta manera realizar una interpretación un tanto más fructífera en significado y en simbolismo (Olvera Romero & H. Beuchot, 2017).

Partimos de que la analogía implica la exclusión de la equivocidad y la conciencia de que no se puede alcanzar la completa univocidad. Esto quiere decir que se parte de la idea de que la interpretación puede tener diversos aspectos y factores.

(Olvera Romero & H. Beuchot, 2017)

La filosofía que se intenta expresar desde este método analógico de interpretación es uno de los más indicados para un nuevo paradigma Nietzscheano. De esta manera trataremos de no dejar de interpretar a nuestro filósofo; más no se pretende expresar lo que dijo Nietzsche, ni mucho menos lo más importante de su doctrina. Sino más bien crear una interpretación que puede ser valida dentro de los límites de su mismo sentido para así buscar dentro de sus mismas analogías. Las interpretaciones que se dan entre Apolo y Dioniso son tan únicas que no es posible separarlas del todo en una misma tradición tan antigua como los mismos dioses.

El origen de la tragedia desde
la hermenéutica analógica

Sabemos en primera instancia que la obra del Nietzsche temprano plantea desde joven, a sus 24 años, los conceptos principales que le darán forma a la mayor parte de su doctrina filosófica como son las ideas sobre el arte, el sujeto, el Uno y la ontología onírica propia del sueño dionisiaco en donde los griegos encuentran su propia identidad como cultura y como comunidad en un lugar que esta fuera del alcance de nuestra propia imaginación (Olvera Romero & H. Beuchot, 2017). Nietzsche parte de dos postulados divinos, dos maneras de interpretar el mundo o la realidad propia de los griegos, de sus tradiciones y sus festividades en donde el desorden y la creatividad crean una sola armonía, postulados que de alguna manera u otra han sido los responsables del pensamiento occidental del mundo en el cual actualmente cohabitamos. El pensamiento de Nietzsche encuentra sus orígenes dentro de las tradiciones más antiguas de la humanidad como son los ritos de Asia menor, Babilonia y hasta de los Saceos.1

La genialidad de este pensador gravita en torno a la idea de una dialéctica de los apuestos, una dialéctica de los contrarios inmersos en un juego donde cada uno de ellos representa la divina personalidad del Dios en cada una de sus representaciones, por un lado encontramos al Dios Apolo, que es símbolo de la belleza y del arte, de la perfección y de la armonía, que en comparación con Dionisio encontramos el desenfreno y la embriaguez, ambas divinidades están en síntesis una con otra entrelazadas formando un resultado que esto mismo desde una interpretación hermenéutica podría llegar a un mejor resultado de resolución del problema planteado en Nietzsche en el origen de la tragedia griega (Olvera Romero & H. Beuchot, 2017).

La divinidad que representa Apolo es símbolo de la belleza, el sueño y el arte, representaciones que tienen una inclinación a la norma y a los estándares más representativos de la cultura griega. Encontramos la parte unívoca, que representa el lado racional de lo que compone la parte racional del signo. Una síntesis surge en el momento en que la divinidad Dionisiaca llega de Asía símbolo del desorden y el desenfreno. Dentro de las obras más tempranas de Nietzsche podemos encontrar tres conferencias de 1870 como son: El drama musical griego, Sócrates y la tragedia y también La visión dionisiaca del mundo. Sabemos que en estos textos podemos encontrar las principales interpretaciones que van en relación con la unión con estas dos divinidades.

Desde esta perspectiva sobre los conceptos principales Nietzscheanos que generan una ontología onírica, entre el sueño y la apariencia de la realidad, es por ello por lo que el filósofo intempestivo afirma que: estamos obligados a concebir la realidad como lo que en verdad no existe, es decir, como un incesante flujo en el tiempo, en el espacio y la causalidad […] 2, siendo así la visión que tenía Heráclito sobre el mundo de Parménides. Lo que se realiza es una confrontación entre los opuestos místicos de los griegos, entre el bien y el mal, extrayendo de ellos su principal y más importante significado.

Nos damos cuenta de que, al hacer una interpretación de la doctrina filosófica de Nietzsche, él filósofo alemán nos da a entender que el griego se encuentra sumergido en un profundo sueño apolíneo del cual es dominado, pues ese mismo sueño antiguo se encuentra en el fondo de nuestro propio ser, del cual somos solo una simple apariencia de ese mismo profundo sueño de apariencias y subjetividades en constante cambio y transformación.

La doctrina religiosa procedente del Asía, la cual es la de Dioniso tiene una influencia directa en el pensar y actuar de los griegos, pues nos introduce la idea o la conciencia de que el mundo que nos rodea no es más que una apariencia, un sueño una interpretación, siendo este sueño el lugar predilecto de los dioses para mostrarnos el final de su gran obra artística, la cultura griega en general. A partir del pensamiento de Olvera Romero & H. Beuchot (2017), esta manera de interpretar la cultura griega desde la filología clásica griega de Nietzsche será de gran influencia para su posterior pensamiento un tanto más tardío en su posterior obra filosófica cuando el mismo niegue los hechos que acontecen en la realidad (Olvera Romero & H. Beuchot, 2017).

Sabemos también que la influencia de Schopenhauer en la filosofía del joven Nietzsche fue de una gran influencia en su pensamiento, puesto que la objetividad que el plantea en relación al mundo griego, tiene cierta relación con la voluntad de la vida expuesta por Schopenhauer en “el mundo como voluntad y representación” su obra más importante y que influyo de manera decisiva en el pensamiento intempestivo del joven Nietzsche, para llegar a uno de los conceptos claves de la obra del filósofo alemán que es la voluntad de potencia.

Es en la cultura griega donde de alguna u otra manera se dio la síntesis entre estas dos divinidades, entre Apolo y Dioniso, siendo este acontecimiento uno de los más importantes de sus tradiciones religiosas. leemos en Nietzsche lo siguiente:

Esta fue una reconciliación de dos contrincantes definida por la delimitación que en adelante los dos deben respetar.

Nietzsche en el nacimiento de la tragedia

De esta manera se dice que cuando un pueblo conjunta estas dos esencias de la realidad logra un equilibrio y por consiguiente un sano progreso. Se plantea la idea de Apolo, el cual es una divinidad de naturaleza artística, pero un Dios de las artes en relación con los sueños que manifestaban los griegos dentro de su propio diario vivir, siendo Apolo no solo el Dios de los sueños y de las artes si no también del proceso de individuación de cada persona, por lo tanto, esta divinidad tiene la virtud de la realidad creativa y la realidad onírica del sueño en la cual estaban sumergidos los mismos griegos.

Apolo en el mundo griego es una representación de lo artístico, una representación que se manifiesta en el sueño profundo de cada una de las personas, donde los dioses se expresan en cada una de sus creaciones, siendo los sueños el lugar donde se encuentran las creaciones del artista, donde lo indeterminado no es más que un sueño que busca expresarse a través del arte. Escribe Nietzsche en el nacimiento de la tragedia:

El sueño es la materia del artista, la estatua es la relación con lo real, con lo concreto pero la estatua en su representación onírica es la figura real del Dios.

De la misma manera y desde una postura hermenéutica analógica escribe Giovanni Batista citado en Olvera Romero & H. Beuchot (2017), dice: La estatua, en cuanto bloque de mármol, es algo muy real, pero lo real de la estatua en cuanto figura onírica es la persona viviente del dios. Mientras la estatua flota aún como imagen de la fantasía ante los ojos del artista, éste continúa jugando con lo real; cuando el artista traspasa esa imagen al mármol, juega con el sueño.3

Los griegos al ser una cultura que se relacionaba estrechamente con sus dioses tanto en convivencia cotidiana como en sus ritos preparatorios de purificación religiosa, estaban ellos así ligados a su tradición llena de fantasía y mitología sobre la creación y el origen de los fenómenos de la naturaleza, pues ello era parte de sus cosmovisiones de cómo se creó el mundo, el referirse a sus dioses de una manera directa que incluso durante el sueño del artista y la creación del mismo estos dioses se manifestaban dando así lugar a lo que conocemos como cultura griega que el joven Nietzsche en sus estudios filológicos y filosóficos tanto elogió la grandeza de esa antigua civilización.

Sabemos también en primera instancia que en todas las religiones del mundo existe una creencia en que los dioses se comunican con los hombres, dando lugar a la revelación por medio de los sueños, las fantasías y las alegorías, siendo así el arte la expresión ultima de la propia creación del dios en manos del artista, de esta manera, son estas las visiones oníricas que darán forma a toda una tradición rodeada de arte y mitología. Es en ese mundo de sueños en donde los artistas consiguen su propia inspiración, entre Apolo y Dioniso.

Notas

[1] Es la interpretación que realiza Olvera y Beuchot en relación a la herramienta de la interpretación de la hermenéutica analógica (Olvera Romero & H. Beuchot, 2017).

[2] Nietzsche, F., El nacimiento de la tragedia, Ed. Gredos.

[3] Batista, Giovanni, Nietzsche y el mundo griego, citado en Olvera Romero & H. Beuchot (2017).

Bibliografía

Olvera Romero, C., & H. Beuchot, M. (2017). Dos lecturas desde la hermenéutica analógica . Ciudad de México: Laberinto.

Imagen | Pixabay

Artículo de:

Luis Alberto Ruiz (colaboración):
Psicólogo y estudiante de filosofía. Ha estudiado Tanatologia; también le interesa el budismo tibetano (estudió en Casa Tibet México).

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