Reseña: El sacrificio de Narciso, de Florencia Abadi

El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

¿Los mitos sirven para algo? Escuchar en pleno siglo XXI alguno nos condiciona, la mayoría de las veces, a verlos como simples narraciones mágica-míticas sin una utilidad real, o en el mejor de los casos, sin una repercusión tangible, pero Florencia Abadi toma a Narciso para dilucidar sobre el amor y el deseo.

Al personaje mitológico se le suele ligar con el hedonismo, con el amor propio, con el mismo narcisismo, aunque la doctora en filosofía por la UBA busca dejarnos en claro todo lo contrario:

Narciso no se ama a sí mismo. Se enamora de su imagen, y se suicida en el intento de abrazarla. Le entrega así nada menos que su vida. Narciso es, en el fondo, una figura sacrificial: sacrifica su vida a su imagen.

P. 77

Más allá de intentar reivindicar a un personaje y su mito, la filósofa argentina plasma en su ensayo dos verbos que, de acuerdo con ella, son más antónimos que sinónimos: amor y deseo. El primero, sostiene, es piadoso mientras que el deseo es egoísta y destructivo.

También entra en este juego el romance, un elemento que muchos fusionamos con el deseo, e incluso con el amor, pero que la autora separa de la ecuación casi al final de sus líneas. El enamoramiento, en este tenor, se goza, en palabras de la autora, de ser objeto de la idealización de un otro que a su vez ha sido idealizado.

Planteado como el sumiso amor de Otelo, el cual es un elemento necesario para crear lazos, para ligar, para vincular en un acto de responsabilidad al uno con el otro, Florencia Abadi recoge un clásico del sentimiento afectivo: El Principito y su ya clásica domesticación; el dejarse domesticar por el ser amado para que así esa rosa pase de ser una rosa más a ser su rosa.

Narciso, en las líneas de la doctora de la UBA, es un ser que se sacrifica, que sufre, que tras no conocer el mundo, queda impactado de su imagen, del hermoso reflejo que mira en un río cristalino. A través de este gesto podemos apreciar las diferencias entre el ver contemplativamente y de manera erótica: la primera, nos dice Abadi, se vincula a la belleza, a la imagen; la segunda es curiosa, caníbal, voraz. Es por esto por lo que al morir buscando abrazar dicho reflejo lo convierte, sentencia la autora, en una figura sacrificial.

Florencia Abadi nos invita a reflexionar sobre cómo el narcisista está lejos de ser un egoísta ya que lo que busca realmente es olvidarse de sí mismo para ser amado por el otro. O, mejor dicho por la autora, para sostener una imagen ideal que supone condición del amor del otro.

El sacrificio de Narciso es un texto apasionante que nos invita a mirar con otros ojos a una figura con muy mala fama, vinculada al hedonismo sin sentido; así mismo, la autora nos lleva a un apasionante viaje acerca del deseo y del amor, dos verbos que aunque se conjugan con regularidad son más dispares que similares.

Ser objeto de veneración, de contemplación, eso es la muerte.

P. 66

Muchas gracias a Florencia Abadi por facilitarnos una copia para la realización de esta reseña. Puedes encontrar el texto en Amazon.

El presente texto se ciñe a nuestra política de textos reseñados. 

Imagen | Wikipedia

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por Miguel Ángel

ceo de filosofía en la red, drando. en Filosofía, mtro. filosofía y valores, lic. en psicología organizacional, PTB en enfermería; catedrático de licenciatura en la Universidad Santander (México)

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